Reflexiones

Eduardo Valdez Verde

Las autopistas son tierra de nadie

De acuerdo a datos de la Asociación Nacional de Concesionarios en Infraestructura Vial, a diario en el país son tomadas entre 20 y 25 casetas de peaje, unas en forma intermitente y otras de manera permanente.

Al pasar por la caseta de Costa Rica, los automovilistas y choferes de transportes de carga y pasaje se topan con la novedad de que está tomada por personas de quién sabe qué movimiento u organización, que exigen una cuota por dejarlos seguir su camino.

Esta caseta se ubica a escasos 25 kilómetros de Culiacán, sobre la autopista a Mazatlán, y así como las casetas de Nayarit y Sonora, las de Sinaloa son tierra de nadie.

Quienes por ahí transitan se encuentran en total indefensión porque ni las autoridades estatales ni las federales se hacen presentes.

Independientemente de que sean jurisdicción federal o concesionadas a particulares, alguien tendría que garantizar el libre tránsito en estas vías de comunicación y no dejar a los usuarios a la deriva, siendo literalmente extorsionados por personas que ilegalmente cobran cuotas que nadie sabe a dónde van a parar.

Las tomas de casetas son ya una fiebre en todo el país. Además de Sinaloa, otros estados como Querétaro, Michoacán, Morelos, Guanajuato, Durango y Estado de México, tienen el mismo problema.

Maestros normalistas, campesinos y diversas organizaciones civiles ya ven como algo de todos los días tomar casetas y cobrar cuotas, ante la pasividad de una autoridad ausente que todo les permite.

De acuerdo a datos de la Asociación Nacional de Concesionarios en Infraestructura Vial, a diario en el país son tomadas entre 20 y 25 casetas de peaje, unas en forma intermitente y otras de manera permanente. La misma agrupación señala que solamente en Nayarit hay 11 casetas tomadas desde diciembre de 2019, en las cuales no se cobra peaje, sino cuotas o “cooperaciones” que piden quienes las han bloqueado.

Apenas ayer el Presidente Andrés Manuel López Obrador hizo un llamado a no bloquear carreteras ni otras vías de comunicación. Pidió que la gente no se deje engañar por falsos líderes que sacan beneficios de estos movimientos. Por desgracia, señor Presidente, el problema no se resuelve con un tibio y amistoso llamado a portarse bien, sino con la aplicación de la ley. Esas agrupaciones que tienen tomadas casetas y que provocan millonarias pérdidas, están cometiendo diversos delitos y deben ser retiradas primero por medio de la negociación y como último recurso a través de la fuerza pública.

Claro, aplicar la ley no es muy popular y conlleva riesgos, pero si el Estado no se impone, esos grupos seguirán creciendo y permanecerán impunes tomando casetas, carreteras, vías del ferrocarril, puertos y aeropuertos a la hora que les dé la gana, afectando a miles de personas y dañando la economía. ¿De qué nos sirve destinar tanto presupuesto a seguridad si no se aplica la ley por temor a molestar al “pueblo bueno”?
 

LIBRETA DE APUNTES

Ricardo Anaya, ex candidato presidencial del PAN, anuncia su regreso “de lleno” a la vida política del país, después de dos años de ausencia y total ostracismo. ¿Será verdadero interés por contribuir en algo al país o será que ya se le acabaron los ahorros para sostener su nivel de vida en Estados Unidos?

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