Reflexiones

Malú Morales

Las Némesis

Marcus descubriría esa noche el desenfado y experiencia de la chica, en materia sexual. Incapaz de esconder las emociones  de su nueva experiencia, relató a su compañero lo que había significado para él su primera vez.

Philip Roth (Estadounidense 1933-2018) es uno de los grandes narradores Americanos del siglo XX. Premio Pulitzer, Premio Príncipe de Asturias, Ganador de la Medalla de oro en Narrativa, etc., con una carrera literaria  influyente, nos ha deleitado con una producción novelística y varios guiones para cine. Afortunadamente la Editora Literatura Random House tuvo el acierto de publicar, en un solo volumen, cuatro de las novelas cortas de este autor bajo el título de LAS NÉMESIS.

Las cuatro novelas cortas que conforman este libro, son: Elegía, Indignación, La humillación y Némesis en las que circunstancias como el miedo, la muerte, el sexo, los ideales le confieren una unidad temática impecable. Elijo Indignación.

El joven Marcus Messner  vive con  sus padres, Judíos, dueños de una exitosa carnicería en la que el muchacho trabaja incansablemente. Por ser hijo único, el padre es acosado por pensamientos fatales con respecto al joven; la guerra de su país con Corea significa el enemigo que podría arrebatarle a su descendiente. Marcus se dedica a su trabajo y a sus estudios con sobresalientes calificaciones. Llega el momento en que tiene que irse a la universidad; se inscribe en una cercana a su domicilio por ser la que sus padres pueden costearle y en la que se desenvuelve satisfactoriamente. El estudiante tiene que soportar la estrecha vigilancia del padre con respecto a su seguridad, hasta el día en que llega a casa con veinte minutos de retraso y encuentra la puerta cerrada con doble  llave para castigarlo. La rebeldía del muchacho y la tozudez del padre provocan que aquél decida a buscar otra universidad lo más lejos posible del hogar. Es así como Marcus Messner llega a la tradicional Universidad de Winesburg, conservadora, apolítica, con estrictas normas y tradiciones. El padre tiene que aceptar la decisión de su hijo, disminuir gastos y empleados en la carnicería. Al muchacho le asignan un cuarto compartido con dos alumnos más, al poco tiempo se le hace insoportable la actitud de uno de ellos que se empeña en escuchar música a todo lo alto, ensayar  textos teatrales, además de burlarse de sus compañeros que le piden respeto. La noche que Marcus abandona el cuarto, no sin antes romper el disco de la discordia, encuentra un espacio ocupado por un solo estudiante callado y discreto, cuyo empeño era únicamente el estudio.

El área del estudiantado femenino estaba separado en otro espacio restringido, sin embargo, algunas materias eran mixtas; así fue como Marcus conoce a Olivia, menuda e inteligente que le impresionó en grande. Él mismo se sorprendió cuando ella aceptó su invitación para salir a cenar  a un restaurante de lujo, lo que podía permitirse gracias a su trabajo los fines de semana en un bar cercano a la escuela.  Las sorpresas seguirían en aumento durante el tiempo que les llevó en conocerse. Él se percató de la cicatriz que la joven ostentaba en la muñeca de su torneado brazo. Al término de la cena la invitó a un paseo en el auto que, sorpresivamente, le había prestado su nuevo compañero de cuarto. Marcus descubriría esa noche el desenfado y experiencia de la chica, en materia sexual. Incapaz de esconder las emociones  de su nueva experiencia, relató a su compañero lo que había significado para él su primera vez. La inesperada respuesta del otro joven y el desprecio con que se expresó de Olivia hirieron a Marcus. Después de un  altercado y un fuerte golpe, el muchacho decide cambiarse de habitación; encuentra un espacio descuidado e incómodo  que nadie quería habitar pero que al estudiante le pareció perfecto para salvaguardar su integridad. Desconcertado, percibe la indiferencia de Olivia y la mala reputación que la chica tenía, entre otras cosas, por un intento de suicidio.

El día en que el Decano le llama para una entrevista, a pesar del tono amistoso y paciente,   le reclama sus constantes cambios de habitación y su falta de asistencia a los oficios religiosos. Marcos alega en su defensa sus razones para los cambios de cuarto. Sin embargo, el Decano altera su tono al recibir respuestas sobre la falta de interés a las tradiciones religiosas de la universidad. El pensamiento filosófico de Bertrand Russel había permeado a Marcus basándose en la lectura de la obra Por qué no soy cristiano del filósofo, lo que detonó la furia del Decano y el miedo del muchacho a ser expulsado y enviado a la guerra. Ese día nació en él una tremenda Indignación. Sin embargo, fueron otras las causas que orillaron al joven a abandonar el centro de estudios. Fue una noche de intensa nieve en que un grupo de estudiantes irrumpieron en la residencia femenina, penetraron a las habitaciones de las estudiantes que corrían asustadas a esconderse, abrieron las cómodas y se hicieron de cuanta ropa íntima femenina había en los cajones, lanzándolas por las ventanas. A tal acontecimiento se le puso el nombre de El saqueo de las bragas blancas . Después del suceso, el joven enamorado no volvió a saber de Olivia que se había ido de la Universidad sin dejar rastro.

Marcus Messner no participó en aquel movimiento aún cuando estuviera de acuerdo, debido a una reciente operación del apéndice.  La Universidad, tras expulsar a los rebeldes, cambió radicalmente sus políticas. El joven sostuvo sus ideales, no quiso someterse a las disculpas que le aconsejaban y terminó integrando  algún batallón rumbo a la guerra de Corea.

En el campo de batalla, Marcus recordaría las palabras de su padre sin estudios, …la incomprensible manera en que las elecciones más triviales, fortuitas e incluso cómicas, obtienen el resultado más desproporcionado…

Las opiniones expresadas aquí son responsabilidad del autor y no necesariamente reflejan la línea editorial de ESPEJO.

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