Reflexiones

Dr. Xicoténcatl Vega Picos

Letras Sustentables | Abril 22, el día mundial de la “Madre Tierra”

Sigamos pues con el discurso del senador Nelson, “nuestra meta no es un medio ambiente con aire y agua limpia y su belleza escénica. El objetivo es un medio ambiente decente, de calidad y respeto mutuo a toda criatura viviente”.

Un día como hoy 22 de abril pero de 1970, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) instituyó el “Día mundial de la Madre Tierra”, con el objetivo de “concienciar a la humanidad sobre los problemas generados por la superpoblación, la contaminación, la conservación de la biodiversidad y otras preocupaciones ambientales”. Si ese es el objetivo, flaco favor le estamos haciendo a la Madre Tierra, más bien le estamos pegando en la “mère”. 

Hablemos del cómo se inició. La primera manifestación sobre este tema sucedió en los Estados Unidos en 1968, con un simposio sobre “ecología humana”, el tema principal era el que diversos científicos hablaran sobre los efectos de impacto ambiental en la salud humana. 

Dos años después el senador y activista ambiental Gaylord Nelson propuso la creación de una agencia ambiental, lo que hoy es la Agencia para la Protección Ambiental (Environmental Protection Agency, la famosa EPA) y otras leyes ambientales, para lograr esto se convocó a una manifestación que resultó ser multitudinaria. Fue tanta la presión social, que no sólo se constituyó la EPA, también se aprobaron numerosas leyes ambientales. 

Gaylord Nelson fue el orador principal en 1970 en el marco de dicha celebración. Han pasado 51 años y parece que algunas partes de su discurso aplican hoy, siguen vigente, al menos, en nuestro país y otros más, creo que la mayoría (https://doorcountypulse.com/sen-gaylord-nelsons-earth-day-speech/). 

Aquí algunos fragmentos: “el día de la Madre tierra, puede y debe, brindarnos una nueva urgencia y apoyo para resolver los problemas que amenazan con romper nuestra sociedad…problemas de racismo, guerras, pobreza”. Dejemos volar nuestra imaginación a los problemas actuales, creo que le podríamos agregar algunos otros a esta parte del discurso. 

Otro más “ganar la guerra ambiental es un reto mayor, por mucho, que ganar cualquier otra guerra en la historia del hombre”. Si la definimos como una “guerra ambiental” en estos 51 años hemos tenido muchas bajas.

Esta es medular: “la ecología es una ciencia enorme, un concepto muy grande, no es una escapatoria. Involucra a el total del ecosistema, no es sólo el cómo nos deshacemos de una lata de aluminio, una botella o las aguas residuales”. Leyes vienen, leyes pasan y los conceptos de los tipos de basura los seguimos confundiendo, desechamos dinero en la basura por la falta de reciclaje en los sistemas de recolección de residuos sólidos. En el 2018 la situación de las aguas cloacales era patética con 932 plantas de tratamiento en operación en todo el país. El preciado líquido sin tratamiento suficiente.

Sigamos pues con el discurso del senador Nelson, “nuestra meta no es un medio ambiente con aire y agua limpia y su belleza escénica. El objetivo es un medio ambiente decente, de calidad y respeto mutuo a toda criatura viviente”. La extinción de especies sigue rampante, algunos autores dicen que estamos en los albores de la sexta gran extinción de especies, en donde la especie humana es la culpable.

Su discurso no termina con las siguientes dos preguntas, pero me parecieron por demás interesantes “¿seremos capaces de cumplir este reto? Si. Tenemos la tecnología y los recursos”. La otra fue “¿estamos dispuestos? Esa es una pregunta sin respuesta”.

La primera parece que aún y cuando se tenga la tecnología y los recursos se está perdiendo en el camino. El senador se refería a una serie de retos que en su tiempo aplicaban, hoy los retos, por el uso de la tecnología, son más diversos y complejos. Involucran acuerdos políticos multinacionales, en el tablero político y ambiental están recursos económicos ilimitados que pueden trastocar más el delicado balance entre la conservación de los recursos naturales con el de los recursos económicos: No se ha puesto en la mesa de negociación política el aporte de los servicios ambientales de los diversos ecosistemas; cuando se llegan a acuerdos, estos no se cumplen, primero por la falta de voluntad y segundo por el desinterés de la gran mayoría de los países, quienes argumentan la falta de dinero para eso. 

La bandera política aún no considera la variable ambiental por la apatía de los ciudadanos.

Si en 1968 se movilizaron más de 20 millones de personas para exigir cambios sustanciales en el modo como se manejaba el tema ambiental en los Estados Unidos por qué no podremos movernos los ciudadanos en las próximas elecciones para exigirles a los partidos políticos que el futuro de la Madre Tierra se encuentra en riesgo. 

Hace 51 años se celebra este día para tomar conciencia, creo que ya es más que suficiente de tiempo. 

Necesitamos un despertar colectivo que preocupe y ocupe a aquellos que buscan representarnos en los diferentes puestos de elección popular. Exijamos un mejor futuro para las generaciones venideras, no seamos los culpables de una debacle ambiental que ya se encuentra al borde del precipicio. Es nuestro tiempo, es nuestra oportunidad, es nuestro derecho y legado.

Las opiniones expresadas aquí son responsabilidad del autor y no necesariamente reflejan la línea editorial de ESPEJO.

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