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Dr. Xicoténcatl Vega Picos

Letras sustentables | El Cambio Climático en la era Trump

¿Vienen tiempos mejores? No lo sabemos.

El Nico lo comentó para una posible contribución, ¿cuáles serían las diferencias entre Trump y Biden en su política sobre el Cambio Climático? Creo que es muy temprano para ver las diferencias, por lo que me enfrascaré en lo que la administración Trump realizó o dejó de realizar en este tema. Viene diciembre y el “veracruzano” tiene que invitarnos a todos los callos de hacha: es la tradición y lo hace con gusto.

El listado de las decisiones ejecutivas de la administración Trump en este tema es más largo que la cuaresma:

  • Para empezar, otorgó posiciones administrativas claves en puestos relacionados a personas que eran escépticas a este fenómeno.
  • Autorizó la extracción de petróleo y sus derivados en Refugios de Vida Silvestre en Alaska y en las zonas costeras.
  • Fomentó la instalación de plantas generadoras de energías con carbón mineral y energía atómica.

Sin embargo, la más notoria y preocupante de este listado fue su decisión de no firmar el Acuerdo de Paris, desestimando lo que el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC con sus siglas en inglés) recomendaba sobre este tema.

Pero, al parecer la realidad sobre esta reticencia a firmar dicho Acuerdo es diferente a lo que la mayoría pensamos, podríamos decir que fue más una finta política con afanes narcisistas basados en su ostracismo nacionalista en aras de sostener y mantener una economía fincada en los combustibles fósiles. Sin embargo, en su propio país se topó con pared en algunos estados, esto porque son estas entidades y los municipios los que marcan la pauta sobre el tema de emisiones de CO2 a la atmósfera. Otro ejemplo más fue el intento para reducir impuestos a las plantas de generación de electricidad con carbón mineral, mismo que fue rechazado debido a que distorsionaban los mercados energéticos debido al incremento en el número de plantas de generación de energías limpias.

Su negativa a la firma del Acuerdo de Paris puso a temblar a todo el planeta, así como al objetivo principal de prevenir un incremento de temperatura global de 2°C debajo de los niveles preindustriales, debido a que Estados Unidos es de los países que más contribuye en la generación de Gases de Efecto Invernadero.

Con o sin la firma del nativo de Nueva York, tristemente los datos indican que estamos arriba de 1°C y todas las proyecciones científicas ya están o serán rebasadas antes.

Otro ejemplo es el mantener las emisiones de CO2 por debajo de las 450 partes por millón (ppm) en la atmósfera para cumplir la meta de 2°C antes mencionadas, el panorama no es muy halagüeño debido a que las actuales lecturas de estos parámetros se espera que sean rebasadas y pronto, pues existen lecturas en Hawaii que rondan los 405 ppm de CO2 y dadas las actuales circunstancias se proyectan incrementos anuales de 2 ppm de CO2, siempre y cuando todos los países asuman y cumplan sus compromisos en el marco de los Acuerdos de Paris, de no ser así, esta será otra proyección más que no será cumplida y no se la deben de endosar a Trump.

Sin embargo, la no firma del Acuerdo podría desincentivar a aquellos países que no están cumpliendo o implementando las medidas comprometidas para reducir sus emisiones. Eso si, se le puede achacar al futuro exmandatario, quien no comparte estas sugerencias del IPCC.

“Si el Norte fuera el Sur sería la misma porquería” así reza una canción, (por cierto, no la ponen con la Chivis), viene a colación esto porque los países del Norte argumentan que los países del Sur deberían de implementar medidas drásticas para reducir sus emisiones, a costa de mantenerse en la pobreza, mientras que los del Sur contraatacan diciendo que el Norte basó su desarrollo económico en tecnologías sustentadas en fósiles contaminantes y la destrucción de un buen de recursos naturales, por tanto, ellos deberían de financiar los impactos causados por los efectos del cambio climático que, dicho sea de paso, se esperan sean mayores en los países en vías de desarrollo.

Es importante destacar que existe un acuerdo de ayuda económica de 100 billones de dólares anuales para ser canalizados al “Fondo Verde Climático”; Trump con su negativa a firmar es implícito que los Estados Unidos no aportará los 2 o 3 billones anuales que le correspondían, pero tampoco lo han realizado los países desarrollados. El argumento principal a la falta de pago es que esos recursos podrían ser utilizados para el desarrollo de los países que los reciban y no para acciones en contra del cambio climático. Acá tenemos de 2 a 3 billones de dólares bailando por su negativa a la firma, pero andan otros 97 billones perdidos.

Ahora que la administración de Trump esta llegando a su ocaso e inicia la era Biden, quien contrasta significativamente con los dislates ambientales de su antecesor, se espera que los Estados Unidos retome los Acuerdos de Paris, y asuma el liderazgo de las naciones desarrolladas, el camino al cumplimiento de estos acuerdos tendría menos piedras y se espera un impulso para mantener los niveles recomendados por el IPCC.

¿Vienen tiempos mejores? No lo sabemos.

Cada partido tiene sus plataformas políticas, y para el caso del cambio climático, el tiempo juega un papel importante, esto porque aún no sabemos con certeza qué es lo que pasará en un futuro inmediato y que, sin lugar a duda, tendrá un impacto en el planeta. Sin embargo, no podemos negar la pérdida de un liderazgo en estos últimos cuatro años, esperemos que en la naciente administración del vecino país asuma un papel protagónico en aras de cumplir las recomendaciones que en este tema han realizado los expertos.

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