Reflexiones

Dr. Xicoténcatl Vega Picos

Letras Sustentables | El Covid 19 y las enfermedades zoonóticas emergentes

Al desconocer el cómo sucedió, estamos en un grave riesgo de que surja otra pandemia de iguales o peores consecuencias.

Mientras la comuna universal se encuentra inmersa en los estragos causados por la pandemia en lo económico y social, las gráficas sobre sus efectos suben y bajan al vaivén de nuestra insensibilidad e irresponsabilidad y otros más, o casi todos, estamos a la espera de la vacuna o la cura de la “gripa china” que ya contagió a Donald Trump; la realidad es que, es poco lo que hemos visto sobre su origen y al desconocer el cómo sucedió, estamos en un grave riesgo de que surja otra de iguales o peores consecuencias. En este caso hablamos del cómo se propagó este virus en particular, pero en el futuro se prevén más riesgos sanitarios de esta naturaleza por la transmisión de otros patógenos asociados a un sinnúmero de especies silvestres e incluso especies domésticas.

Una zoonosis se define como la transmisión natural de una enfermedad o infección al humano por animales vertebrados.

Estos eventos se han incrementado significativamente debido a que la forma de contagio puede ser vinculante: animales silvestres a animales domesticados y al final de la cadena el humano. Se argumenta que esto se debe a que la red de ecosistemas agrícolas y ganaderos y urbanos se ha extendido a hábitats naturales ocupados por animales silvestres.

La interacción entre los humanos con los animales silvestres es de siempre, sean estos como fuente de alimentos, cobijo o compañía, es por ello por lo que son cientos de miles de patógenos los que circulan, pero se estima que unos 1,400 son causales de enfermedades, el Covid 19 es uno de ellos y encaja en aquellas zoonosis conocidas como “cisne negro” por su rareza, pero se considera como predecible por la forma en que el humano está obteniendo sus alimentos, a quién se le ocurre comer murciélagos. Otras pandemias asociadas a animales silvestres y domesticados son la influencia o gripe aviar, la influenza porcina (H1N1), el Síndrome respiratorio del Oriente Medio (MERS) y el Síndrome respiratorio agudo severo (SARS).

En la aparición de estas y otras enfermedades zoonóticas siempre se visualiza el trinomio: vida silvestre, animales domésticos y el humano. Pero existe otro factor común, en este caso, es el cambio de uso de suelo asociados a actividades productivas o crecimiento urbano, en donde la frontera forestal es reducida y el contacto entre animales (silvestres y domésticos) es mayor y finalmente, en algunos casos, trasmitido al ser humano.

A lo largo de la historia humana han existido diversos brotes de enfermedades zoonóticas, sus causas fueron muchas, entre ellas el crecimiento poblacional, el hacinamiento y las condiciones insalubres. Actualmente tenemos una población mundial que sobrepasa los 7.8 billones, todos ocupamos alimentos, por lo que la producción agrícola y ganadera requiere de nuevas tecnologías que permitan un incremento en su productividad y al mismo tiempo deteniendo la expansión de la frontera agrícola y ganadera.

La sobrepoblación demanda más proteínas para su alimentación por lo que ganadería, acuacultura y maricultura confina a los animales bajo condiciones que los hace más vulnerables a enfermedades, incrementando la posibilidad de contagios a los humanos. Para alimentar estas fuentes de proteínas se requiere de una agricultura más eficiente, en muchos países la agricultura no compagina con los fertilizantes y su productividad es magra, esto tiene que cambiar, recordemos que para producir carne se ocupa una tercera parte de la producción de granos. De no incrementarse la productividad con el uso de agroquímicos u otras opciones sustentables la demanda de alimentos seguirá amparada en la apertura de más terrenos para la agricultura con la consecuente desaparición de espacios valiosos para la flora y fauna

Por otro lado, el éxodo del campo a las ciudades es un fenómeno que está ocurriendo sistemáticamente en muchos países, en algunos casos esto se acompaña de asentamientos humanos irregulares carentes de servicios básicos, en condiciones deprimentes y en la periferia cercanos a espacios naturales, los cuales son aprovechados para la obtención de proteína animal con la caza de animales silvestres, lo que incrementa el riesgo de una zoonosis.

Aún y cuando la lista de factores que potencian la dispersión de diversos patógenos es extensa, qué creen, también se asocia el Cambio Climático. Se especula que diversos animales se moverán de climas más gélidos a cálidos o más húmedos y susceptibles de desastres naturales acarreando con ellos diversos patógenos, los cuales podrían potencialmente ser zoonóticos.

Cada uno de estos factores que se asocian a las enfermedades emergentes puede ser sujeto de un mayor escrutinio en cuanto a su impacto ambiental, social y económico, lo que sí es pertinente aclarar es que mientras la población humana se mantenga a este ritmo de crecimiento las demandas alimenticias serán mayores, por lo que tenemos que pensar en el cómo y qué debemos de hacer para incrementar nuestra productividad alimentaria, dando la pauta para un uso adecuado de insumos agrícolas baratos pero efectivos que permitan a países como el nuestro una autosuficiencia alimentaria y que coadyuven en la protección de este tipo de enfermedades.

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