Reflexiones

Dr. Xicoténcatl Vega Picos

Letras Sustentables | El lucrativo “negocio” de las Juntas de Agua Potable

Si seguimos pagando $0.10 pesos por el litro de agua nos vamos a quedar secos por la ausencia de lluvias y por tratamientos de aguas residuales alejados de estándares ambientales más favorables para nuestro entorno.

Revisando el recibo de pago de agua del mes de marzo de la Junta de Agua Potable y Alcantarillado de Culiacán (JAPAC), en casa consumimos algo así como 14,000 litros de agua, somos cinco los que estábamos, un uso promedio de 93 litros de agua al día. Pagamos el litro de agua en $0.01 pesos, o a $10.00 pesos el metro cúbico. Por otro lado, el litro de agua de garrafón que compramos para consumo sale en $1.75 pesos; mil litros costarían $1,750.00 pesos. Y el de los refrescos embotellados es de $14,500 pesos. ¡Tremenda diferencia! El de la cerveza me dio miedo investigar, preguntaré a los de la Palapa.

Tanto JAPAC como las empresas que se dedican a la venta de agua embotellada tienen que cumplir con una serie de normatividades en diferentes rubros, costos de producción elevados, empleados, infraestructura y otros menesteres. La diferencia estriba en que JAPAC y todas las juntas de agua municipales, deben de tratar el agua residual de acuerdo con la normatividad ambiental. ¡Todo eso se incluye en el $0.01 pesos del litro que pagamos!

Para que JAPAC nos surta ese litro de agua debe de tener un proceso, que usualmente es el siguiente: sacarla de un pozo o cárcamo de bombeo, pasarla por una serie de tratamientos en plantas potabilizadoras, mantener toda la red de suministro, para que al final del camino se abra el grifo listo para su uso en hogares o industrias. Una vez utilizada es desechada y transportada por una red de drenaje hasta las plantas de tratamientos de agua, donde es tratada y desechada en algún arroyo o cauce natural, previo al cumplimiento de otras normas mexicanas.

Mientras que la compañía que me surte en casa tiene su proceso de producción y distribución para cumplir con todas las Normas en la materia (salud, ambiental, trabajo, etc.) además de pagos a empleados, mantenimiento de vehículos, gasolina, entre otras cosas, que también la tiene JAPAC. Pero insisto, mil litros de JAPAC me cuestan $10.00 pesos e incluye el tratamiento.

Quiero aclarar que no lo hago con el afán de evidenciar la disparidad en su costo.

Ahora, en la página de JAPAC (https://japac.gob.mx/) en su sección de “infraestructura” viene un párrafo que llama mucho la atención y dice “hace algunos años, la ciudad de Culiacán se abastecía con las aguas subterráneas localizadas en las márgenes de los ríos Humaya y Tamazula a través de Pozos Profundos y Galerías Filtrantes”. Continúa “con el transcurso del tiempo, los mantos freáticos disminuyeron en su producción, además de que el contenido de ciertos minerales como el Manganeso fue en aumento, JAPAC tuvo la necesidad de utilizar las aguas superficiales de ríos y canales para su aprovechamiento con las Plantas Potabilizadoras”.

En Culiacán y el resto del estado y muchas otras partes del país padecemos de estrés hídrico. Los factores que inciden pueden ser diversos: Lo preocupante: no se ha implementado acción alguna para revertirlo.

Ya no hablemos de reforestar y cuidar las cuencas hidrológicas.

Hablemos del porqué no se mejora el servicio y de un aumento en las tarifas para tener agua de calidad y en cantidades suficientes, que nos permita exigir tratamientos adecuados y con la calidad suficiente para que la bebas directamente de la llave y sean vertidas cuando se usen de una manera adecuada y sin impactos ambientales.

La mayoría de las Juntas de Agua tienen problemas financieros que se reflejan en servicios deficientes, eso lo perciben y se quejan los usuarios, “me subes el precio pero el servicio es malo”. Pues sí, es malo podríamos decir pero comparándolo con mil litros de agua embotellada su costo es barato. Pagamos el agua barata y encima nos quejamos del mal servicio.

Lo que no vemos es el destino final que le damos por ese bajo costo. En México sólo se le da tratamiento a el 50% de las aguas residuales, incluye municipales e industriales (Vidal-Álvarez 2018) y este tratamiento es costoso. Otro aspecto preocupante son los bajos estándares que la normatividad mexicana en la materia (NOM 001 SEMARNAT 1996) tiene comparados con otros países, por ejemplo, los límites máximos permisibles de los contaminantes que se descargan, como la Demanda Biológica de Oxígeno (DBO5) en México es entre 75 a 150 mg/L mientras que en los Estados Unidos y la Unión Europea son de 5-7 mg/L y de 25 mg/L, respectivamente.

La calidad del agua tratada en Culiacán nos haría acreedores a multas en varios países. Con esa calidad podríamos también tener focos de infecciones, impacto a la flora y fauna nativa.

En dicha situación esos cuerpos de descarga se vuelven a su vez un foco de infecciones, afectando además la flora y fauna nativa del ecosistema, malos olores, entre otros. Pero lo peor del caso es que las lluvias son ahora escasas, perlas de agua que ahora son insuficientes para recargar los mantos acuíferos y presas que nos abastecen del vital líquido.

Si seguimos pagando $0.10 pesos por el litro de agua nos vamos a quedar secos por la ausencia de lluvias y por tratamientos de aguas residuales alejados de estándares ambientales más favorables para nuestro entorno. O apoquinamos con la cartera, diría yo, para exigir mejor tratamiento de las aguas residuales, acompañados de trabajos encaminados a reducir el estrés hídrico de las cuencas hidrológicas.

[email protected]
https://aaves.com.mx/

Las opiniones expresadas aquí son responsabilidad del autor y no necesariamente reflejan la línea editorial de ESPEJO.

Comentarios

Recientes

Ver más

Reflexiones

Ver todas

Especiales

Ver todas

    Reporte Espejo