Reflexiones

Dr. Xicoténcatl Vega Picos

Letras sustentables | La fertirrigación como una opción a los sedientos campos sinaloenses

En medio de la sequía que se vive en Sinaloa, reconciliar la productividad con el uso de agua de una manera eficiente es un camino a la sustentabilidad

Llegó y se fue el mes de mayo, estamos a mediados de junio inmersos en una “lluvia” de noticias sobre la sequía, que ante su ausencia se han convertido en perenes con el paso de los años. Ahora con el agravante de que es estatal y aparentemente no tiene visos de una solución ni en el corto o largo plazo.

El agua es escasa, los ríos parecen arroyos en donde los hilos de agua se empecinan en tener su sempiterna cita con las aguas del mar, el encuentro se vuelve más difícil conforme avanza la temporada de estío. No tenemos agua para los cultivos, las vacas mueren por la ausencia del vital líquido, que el avión para “bombardear nubes” no estaba listo.

Esto es el reflejo de Sinaloa antes de la temporada de lluvias en las zonas rurales o agrícolas. Caras largas y preocupadas en el sector agropecuario, desamparados por la ausencia de las perlas de agua.

En los centros poblados también se vive en la incertidumbre. Somos un estado inminentemente urbano, pues el 79% de los sinaloenses vive en localidades urbanas y todos requerimos agua para nuestras actividades cotidianas. El no cuidarla es un desastre que colapsa a algunas colonias, pero además le debemos sumar otros factores como tuberías viejas, falta de mantenimiento en cárcamos de bombeo, ausencia de tratamiento de aguas, entre otras. Cuesta mucho dinero el poderle abrir a la llave para tener la disponibilidad del líquido a nuestro alcance. En fin, la misma película, mismos meses pero diferentes años.

¿La moneda está en el aire? No creo. Esto no es un juego. Se deben de buscar soluciones factibles amparados en la conservación de la infraestructura verde en la sierra y buscando soluciones innovadoras en aquellas espacios o actividades en donde más se consuma. Vámonos a la problemática del vital líquido en las ciudades. Ya hace tiempo que somos un planeta más urbano que rural, y esa tendencia es irreversibles.

En la actualidad un poco más de 4,200 millones de personas o el 70% de la población viven ciudades. Somos y seremos un planeta urbano con una demanda por el vital líquido que aumentará entre un 40 a 70% en los próximos años. Los números son fríos: un montonal de gente ocupando un montonal de agua.

Por otro lado, en las ciudades se genera la riqueza económica y en el campo se generan los alimentos que ocupamos. Sin embargo, el sector agrícola es el principal consumidor de este recurso natural. Por tanto, la conservación del agua encuentra su mayor reto en la agricultura. En el 2018 fueron más de un millón 117 mil hectáreas las que se cultivaron, de ellas poco más de 800 mil fueron de riego. Con ese hectareaje el centrar los esfuerzos en tecnologías que favorezcan el ahorro de agua significaría una solución en el corto plazo al flagelo de la sequía.

Sin lugar a duda el riego por goteo es una de las mejores estrategias. La eficiencia en esta tecnología es reconocida a nivel global. En Sinaloa algunos productores ya la están utilizando. Las mangueras para irrigar por goteo permiten no solo ahorrar en los aportes de agua que requieren los cultivos, sino que también facilitan la aplicación de nutrientes por lo que se incrementa significativamente la productividad.

Impulsar este tipo de tecnologías podría ser una opción para paliar un poco la ausencia de aguas en la temporada de lluvias. Impulsar programas que permitan a los agricultores su uso para tener una irrigación eficiente e inteligente es garantía para este sector. Las asociaciones de agricultores y el gobierno deben de buscar sinergias e implementar programas y proyectos para adquirir estas herramientas agrícolas. La ausencia de lluvias obliga a esto pues las presas yo no captan agua que deriva en una sed para las ciudades y los fértiles campos agrícolas.

Los valles sinaloenses requieren de innovaciones tecnológicas para incrementar la creciente demanda de alimentos. Reconciliar la productividad con el uso de agua de una manera eficiente es un camino a la sustentabilidad. Impulsar este tipo de tecnologías es lo que el campo sinaloense requiere para que las parcelas sedientas de agua reverdezcan en nuestra entidad.

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Las opiniones expresadas aquí son responsabilidad del autor y no necesariamente reflejan la línea editorial de ESPEJO.

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