Reflexiones

Dr. Xicoténcatl Vega Picos

Letras sustentables | Los incendios del 2021

En Sinaloa los números dicen lo siguiente:

Las ansiadas “perlas de agua” por fin aparecieron en la geografía estatal. Torrenciales en algunas partes, “chipi chipis” en otras, pero creo por fin vimos lo que estábamos esperando: las primeras lluvias de la temporada.

Es temprano para predecir si por fin estamos ya saliendo de la sequía que hemos padecido o estamos aun arrastrando en la entidad y gran parte del país en los últimos años. Podremos hablar de que estamos entrando a una etapa de bonanza de agua, que el tan ansiado y necesitado vital líquido. Vamos a ser propositivos pensando que ya estamos viendo el final del túnel en la multicitada sequía.

Afirmar, sin melindres, que la falta de agua sigue siendo un problema en la entidad no es una exageración. Apenas son las primeras lluvias y ya estamos en julio, en la Sierra del Tigre, Angostura, por ejemplo, los cerros se ven calvos por la ausencia de los retoños de sus arbolados.

La ausencia de lluvias también provoca temporadas de incendios forestales más severas por la misma resequedad de los bosques. Una mullida cama de hojarascas, con ramas y palos caídos y secos son la mezcla perfecta para que sucedan este tipo de siniestros, si le sumamos, como siempre, el factor antropogénico como la chispa que provoca la ignición, los desastres pueden ser mayores.

Veamos cómo nos fue en México y Sinaloa de acuerdo con los datos de la Comisión Nacional Forestal (CONAFOR) en su reporte al 17 de junio del 2021. (https://www.gob.mx/cms/uploads/attachment/file/647063/Reporte_del_01_de_enero_al_17_de_junio_de_2021.pdf).

Son 18 las causalidades que menciona el reporte de CONAFOR, de ellas 17 se atribuyen a causas antropogénicas y una natural. En lo referente a incendios y número de hectáreas impactadas las primeras cuatro que se llevan el 75% y 72% del pastel respectivamente son las siguientes: “actividades ilícitas”, le siguen las actividades agrícolas, otro rubro fue el de “desconocidas” y termina este top cinco las fogatas, mientras que las causas naturales fueron el 9% y el 13% respectivamente.

A nivel nacional se registraron 6 mil 16 incendios forestales de enero a mediados de junio en este covitoso año. En la primera semana del naciente 2021 se reportaron 78 incendios forestales afectando un poco más de 2 mil hectáreas. Enero terminó con 7 mil 588 hectáreas. El número de incendios y hectáreas afectadas fue incrementándose conforme la sequía se hizo más severa, es decir febrero reportó 1,045 incendios con una afectación de 17 mil quinientas hectáreas, en marzo fueron un mil 489 incendios, ya en plena sequía en abril el reporte de los incendios fue de 1,821 y las hectáreas superaron las 170 mil. En mayo se incrementaron los siniestros pero bajaron las hectáreas, mientras que en junio, ya con las primeras “gotas de lluvias al caer” el impacto disminuyó significativamente, con 395 incendios y casi 25 mil hectáreas.

En Sinaloa los números dicen lo siguiente: 23 incendios forestales que impactaron un total de dos mil 893 hectáreas, de ellos un mil 953 hectáreas fueron considerados como herbáceos, 56 hectáreas fueron de arbolado adulto, al renuevo le pego el fuego en 35 hectáreas, 750 más al arbustivo.

Los compañeros de las brigadas forestales una vez me comentaron hace algún tiempo que lo importante era el llegar lo más rápido al sitio para iniciar las labores, para el caso de Sinaloa se detectaba en un poco menos de una hora y arribaban al sitio en menos de tres horas, algo plausible considerando todo el equipo que cargan y las condiciones adversas del terreno en la serranía.

Los datos son fríos, fue un año bueno porque no fue tan severa la temporada de incendios aún y cuando estábamos hasta el cuello con la sequía, pero aquí vale mencionar la coordinación que existe entre la CONAFOR Sinaloa y la Secretaría de Desarrollo Sustentable, como factor clave en estos resultados.

Una preparación previa a la temporada, poniendo a tono el equipo motorizado, surtiendo el equipo para los brigadistas y la coordinación con los municipios son importantes. La mala nota la sigue dando el factor antropogénico, mientras los causales sean atribuidos a los humanos inconscientes los esfuerzos serán en detrimento de nuestros bosques y de la sociedad por todos los beneficios ambientales que estos nos proveen. Tristemente siguen siendo los mismos del año pasado, salvo los famosos “panaleros”, aquellos que van por los panales de abejas que este año creo los picotearon o no me comentaron los buenos amigos de CONAFOR o de gobierno del estado, sobre este tema. La prueba fue superada, espero sigamos con esa buena coordinación, vienen otros tiempos y otros rostros para la próxima temporada.

Las opiniones expresadas aquí son responsabilidad del autor y no necesariamente reflejan la línea editorial de ESPEJO.

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