Reflexiones

Dr. Xicoténcatl Vega Picos

Letras sustentables | Un sistema de transporte público eléctrico sustentable en Sinaloa

El avance tecnológico hace posible el pensar que ya es hora de que transitemos a estas opciones, no se trata de esperar a que los niveles de polución sean insostenibles.

Se ha especulado sobre la posibilidad de que los juegos olímpicos en Japón este año sean cancelados por la pandemia que actualmente estamos enfrentando. Esto podría ser factible, pero muchos le apostamos a que eventualmente se lleven a cabo. Hoy es por el Covid-19, pero en el 2008 se ventiló la posibilidad de cancelar los juegos olímpicos en Pekín, China, la causa: altos niveles de contaminación del aire en la ciudad.

La posible cancelación de un evento de esta magnitud llevó al gobierno de China a implementar una serie de medidas para contrarrestar este problema ambiental. Se pusieron las pilas pues, e hicieron todo lo que estaba en sus manos para que no se cancelaran. Una de estas acciones fue el cambiar todo el sistema de transporte urbano con motores diésel a autobuses urbanos eléctricos, entre otras más. El impacto fue inmediato, los niveles de contaminación bajaron drásticamente y para suerte de nosotros pudimos ver a la sinaloense María del Rosario Espinoza colgarse la medalla de oro en Taekwondo.

Hoy China cuenta con una flotilla de 170,000 autobuses eléctricos, que representa el 98% a nivel global, es más, la ciudad de Zhensen es la única en el mundo en donde todo su sistema de transporte público utiliza este tipo de camiones.

El avance tecnológico hace posible el pensar que ya es hora de que transitemos a estas opciones, no se trata de esperar a que los niveles de polución sean insostenibles.

Hoy debemos de subirnos al transporte público en este tipo de vehículos eléctricos, es la tendencia global y lo que requiere el planeta, lo que se conoce como la “electromovilidad”, en donde este tipo de vehículos se mueven sin generar contaminantes a la atmosfera: cero emisiones de CO2. Esto es un logro significativo porque los vehículos que utilizan diésel o gasolina se les achaca el 80% de las emisiones de CO2 a nivel global.

En días recientes leí en diversos diarios y medios digitales una nota que me llamó mucho la atención, aunque confieso, no me sorprendió del todo porque sabía de las gestiones que se realizaban en la Secretaría de Desarrollo Sustentable para que esto fuese factible.

En Mazatlán la empresa IUSA presentó para su prueba el primer autobús eléctrico para el transporte público.

La sorpresa es el interés que mostraron los concesionarios mazatlecos, quienes arroparon esta innovadora prueba tecnológica, en aras de proporcionar un servicio de transporte más eficiente, de mejor calidad y no contaminante.

Esto es, sin lugar a duda, un paso importante para adentrarnos en la electromovilidad, y el realizar este tipo de pruebas es más que alentador. Además de las nulas emisiones a la atmósfera de contaminantes, tampoco generan ruido.

Una carga completa de las baterías rinde entre 200 a 240 kilómetros y las recargas duran de 4 a 6 horas. No tengo idea de cuántos kilómetros recorren las unidades que actualmente circulan en el puerto en un día de trabajo, pero considero que esta cantidad de kilómetros debe de representar un porcentaje significativo de la cuota recorrida.

Si el costo del diésel es el insumo más caro que tienen los camiones y en definitiva la electricidad es más barata que este combustible fósil, es probable que pronto veamos más de estos autobuses eléctricos circulando por Mazatlán y porqué no en las otras ciudades de Sinaloa.

Esto es un beneficio para todos, es un descanso para el planeta por la reducción en las emisiones de gases de efecto invernadero, es un descanso para los usuarios quienes viajarán en autobuses mas eficientes, y es un descanso para todos los que escuchamos los ruidos estridentes de los camiones actuales.

Pero, siempre existe un pero, y es el alto costo de estos autobuses eléctricos; sin embargo, deben de existir mecanismos financieros para que aquellos concesionarios los adquieran, además menos costos de operación significan ahorros, los cuales pueden amortizar más rápido la inversión.

Si transitamos a energías limpias o verdes y a un sistema de transporte público con autobuses eléctricos vamos por un buen camino para reducir la contaminación del aire en nuestras ciudades y en el planeta. Otro paso al frente de la Secretaría de Desarrollo Sustentable en temas torales para el beneficio colectivo de la entidad, felicidades a todo el equipo por tan significativo logro.

Las opiniones expresadas aquí son responsabilidad del autor y no necesariamente reflejan la línea editorial de ESPEJO.

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