Reflexiones

Malú Morales

Los cuentos de Inés

Escribir sobre Inés Arredondo es un reto, un disfrute, una aventura en el océano de historias magistrales en que nos sumerge. Grandes plumas como Beatriz Espejo, Dina Grijalva, Claudia Albarrán, Juan García Ponce y muchos más han dedicado sendos análisis sobre esta emblemática escritora Sinaloense (1928-1989).

La publicación que hizo el Fondo de Cultura Económica en 2011 de los CUENTOS COMPLETOS de Inés Arredondo,  nos muestra unos relatos de manufactura impecable, equilibrados entre el Fondo y la Forma. El ensayo de Beatriz Espejo que aparece al principio del libro nos muestra sus apreciaciones: …Puso al descubierto lo más sórdido, secreto, doloroso, incomprensible y vulnerable del ser humano al construir un entramado de historias que muchas veces se complementan…

En ese volumen aparece el cuento La Sunamita; inspirado en el pasaje bíblico sobre el Rey David, quien a muy avanzada edad manda a buscar a una moza joven y hermosa y encontraron a Abisag Sunamita, la cual calentaba al Rey y le servía… El relato de Inés cuenta la historia de Luisa, una muchacha que se había criado con sus tíos. Recibe el llamado de la familia para que acuda a visitar al anciano tío, en ese entonces ya viudo y agonizante. La muchacha acude impulsada por el cariño hacia el tío en quien ve una figura paterna. El tío Apolonio agradece la llegada de su sobrina, le muestra una caja con las joyas que habían sido de la tía y le promete que ella las heredará así como todos sus bienes. Con la finalidad de legalizar la herencia, el tío le propone matrimonio a la sobrina; la piedad mueve a la joven y la ceremonia se lleva a cabo con la presencia del cura, el médico y una vieja sirvienta. Luisa  cuida al tío con devoción. Para sorpresa de todos, el anciano comienza a recuperar la salud ante el asombro del médico. Luisa, quien narra la historia en primera persona, confiesa: “…Me quería todo el día cerca, tocándolo… su mano temblona se recreaba y se aventuraba sin freno palpando y recorriendo mis caderas…se pegaba a mi carne y la estrujaba con deleite. Irritable y quisquilloso gritaba, ¡Qué! ¿no eres mi mujer ante Dios y ante los hombres? Ven… tengo frío…caliéntame la cama…pero quítate el vestido, lo vas a arrugar. El pecado lo sacaba de la tumba.

El tío Apolonio muere después de muchos meses. La joven viuda se cuestiona: Sola, pecadora, consumida por la llama implacable que nos envuelve a todos los que habitamos este verano cruel que no termina nunca.

A muchas escritoras no se nos facilita el narrar historias sobre varones, delinear su perfil psicológico, sus vidas. Inés Arredondo logra presentarnos hombres de carne y hueso con todas sus debilidades, acciones y reacciones. Uno de sus cuentos mejor estructurados es sin duda La Casa de los Espejos en que nos cuenta la vida de un hijo abandonado por su padre durante la niñez. Ya en plena edad adulta, habiendo alcanzado una alta posición social y económica, recibe en su casa la visita de un joven de 20 años que le pide ayuda para salvar de una grave enfermedad a su padre. El muchacho es uno de los hijos que el padre habría procreado con otra mujer. El dolor de la pérdida, el abandono, el orgullo y la necesidad de mantener un lugar privilegiado en la sociedad, hacen que Roberto, el protagonista, tome una decisión inesperada para el lector. Inés Arredondo cierra esta historia con maestría: El sinsentido de cada una de mis acciones…el sinsentido que yo les daba y al cual ahora no podía escapar… Lo había hecho todo para alimentar la locura y el odio, y al final mi recompensa era un cadáver hipócritamente honrado…

El cuento La Señal, es otra muestra del conocimiento sobre la psicología masculina de la autora. Un ateo entra a una iglesia sólo para guarecerse del calor de la calle. Se encuentra solo cuando un hombre desconocido con tipo de obrero, le pide que le permita besarle los pies. Asombrado, contempla cómo el recién llegado le quita los calcetines sudorosos. Nada obliga al joven pero algo lo arrastra a complacer al desconocido. Recibe las muestras del respetuoso personaje con vergüenza y asco. Cuando el humilde hombre se retira, el ateo se pregunta si lo acontecido ha sido una señal. Él siente que tiene los pies con estigmas, sin embargo no sabe cómo interpretar sus sentimientos.

Las palabras silenciosas, es uno más de los cuentos en que Inés nos describe la idiosincrasia de un hombre Chino, uno que había padecido la gran persecución de los chinos en el noroeste del país. Gracias a la simpatía de un protector había recibido una parcela que sembraba con flores y verduras para mantener a su mujer e hijos. La esposa desea una mejor vida, el chino, es feliz con sus flores y verduras que vende en el pueblo. La mujer lo abandona cansada de las pocas ambiciones del  marido. Un día vuelven los hijos a pedirle la tierra como su herencia. El chino mira a sus hijos altos, fieros, extraños, contempla que se retiran sin promesas. Esperó la noche. Comenzó a fumar su larga pipa, lentamente. No había prisa. Cuando juzgó que estaba cerca del paraíso, prendió fuego a su choza de bambú, se tendió en su cama y siguió fumando.

Inés Arredondo es una figura icónica para los Culiacanenses. Su obra ha traspasado los límites geográficos y ha producido interesantes ensayos de grandes escritores. Nos deja una gran admiración y la perplejidad por su profundo conocimiento de la materia humana.

Las opiniones expresadas aquí son responsabilidad del autor y no necesariamente reflejan la línea editorial de ESPEJO.

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