Reflexiones

Jorge Ibarra

Los incentivos fiscales no son una buena estrategia para el desarrollo 

A los administradores de empresas como Gaxiola Coppel les parece lógico asumir que la reducción de impuestos es la manera más eficaz para atraer inversión

Es inadmisible que a estas alturas la ciudad de Culiacán no tenga un proyecto de crecimiento económico definido. El regreso de los Certificados de Promoción Fiscal como principal estrategia de fomento a la inversión y creación de empleo deja ver que las autoridades municipales no tienen idea de cómo funcionan las economías más competitivas, sobre todo aquellas que ofrecen mayores oportunidades a sus ciudadanos para elevar sus condiciones de vida y salir de la pobreza.

La semana pasada el ayuntamiento de Culiacán anunció que reactivarán una serie de incentivos que Jesús Estaría Ferreiro había deshabilitado durante su administración. Según la noticia, las beneficiadas serán todas aquellas empresas que operan con una inversión mayor a 2 millones 300 mil pesos y que generan al menos 16 empleos estables. Los beneficios incluyen descuentos sobre el impuesto predial, rebajas en el cobro del suministro de agua potable, así como reducciones en el costo de los trámites para adquisición de inmuebles.

Al parecer Juan de Dios Gámez se dejó persuadir por el Secretario estatal de economía, Javier Gaxiola Coppel, a recomendación de Ruben Rocha, jefe de ambos funcionarios. El problema con Gaxiola Coppel, sin embargo, es que proyecta una visión demasiado gerencialista, por lo cual tiende a confundir la economía política con la administración empresarial. Y se entiende que sea así, al final de cuentas la Secretaría de Economía fue la cuota que le impusieron los empresarios de alcurnia al Gobernador del Estado. 

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Tomaron esta Secretaría para mantener a salvo sus intereses con la llegada de la cuarta transformación a Sinaloa. Fue como decir, mira Rubén, tú haz los acarreos que quieras, destituye a los presidentes municipales que más te convenga, pero por favor, déjanos la economía a nosotros. El problema es que estos tampoco son muy hábiles para promover el desarrollo.   

A los administradores de empresas como Gaxiola Coppel les parece lógico asumir que la reducción de impuestos es la manera más eficaz para atraer inversión. Están convencidos que el factor más importante para el fomento empresarial es la reducción de los costos de producción. Esto puede ser válido desde el punto de vista del dueño de una empresa, pero es irrelevante cuando lo que se busca es atraer o desarrollar industrias con la capacidad de arrastrar la economía en su conjunto

Las políticas de exención de impuestos no tienen un impacto favorable sobre las economías urbanas. En realidad son estrategias obsoletas que utilizan las regiones que no han logrado generar una clara ventaja competitiva. A lo mucho consiguen atraer empresas que proveen empleos escasamente remunerados.

Lo más lamentable es que se reducen los ingresos tributarios que la ciudad puede utilizar para mejorar factores que son más determinantes a la hora de atraer inversiones de calidad, como lo son las mejoras en infraestructura y conectividad.

Para colmo del asunto, parece que la estrategia de los Ceprofies que se anunció para Culiacán, ni siquiera está dirigida a atraer nuevas empresas a la región, sino que solamente busca desembarazar a los negocios locales de sus compromisos tributarios.

Habrá que estar atentos a quienes resultan beneficiados. 

Por lo pronto grupo Mezta, una empresa del ramo de la construcción inmobiliaria, que ya opera en todo el estado, y que es propiedad de José Alberto Mezta Álvarez, fue la primera en recibir su certificado de promoción fiscal por medio de su representante, el arquitecto Julio Gastelum. ¿Qué tan benéfico puede ser esto para la ciudad? En este caso se está apoyando a uno de los sectores que, luego de la agricultura, mantiene los sueldos más bajos en todo el estado, 64 mil pesos al año, según datos del INEGI. 

Aunado a esto, el Secretario de Economía detalló que ha recibido más de 30 llamadas de aspirantes a obtener un certificado de promoción en Culiacán y que la mayoría de los empresarios que solicitan este tipo de incentivos tiene que ver con el ramo de la construcción. Sin embargo, Gaxiola Coppel no explicó qué tipo de restricciones se les impondrán a las constructoras beneficiadas ahora que se sabe del problema que conlleva el crecimiento descontrolado de la ciudad. De no reconvenir esta situación, significaría que a todas estas empresas se les estaría premiando por especular con el desarrollo urbano. 

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De mayor impacto que los incentivos fiscales, existen otros elementos externos al sistema tributario que resultan más relevantes para mejorar las condiciones competitivas y de habitabilidad de un lugar. Tomando en consideración que las ciudades se desarrollan en ambientes donde fluye el conocimiento, Culiacán debe esforzarse por capacitar y aprovechar de una mejor forma el capital humano. 

Esto hace indispensable una reforma al sistema de universidades conforme a los retos del nuevo modelo de globalización que está emergiendo, en donde el cambio climático, la desigualdad en la distribución de recursos y una nueva revolución tecnológica son los elementos más importantes a considerar. Mientras eso sucede se recomienda un programa de preparación de jóvenes en el extranjero, que incluya becas de emprendimiento para asegurar el retorno y evitar la fuga de cerebros. 

Pero lo más importante es hacer un esfuerzo por planificar el desarrollo urbano. La ciudad hoy más que nunca debe ser el centro de la innovación. Todos los emprendimientos deben estar enfocados en mejorar y hacer sostenible la vida en la ciudad. Ahí hay un campo de acción grandísimo para el emprendimiento y la implementación de nuevas tecnologías que luego pueden ser exportadas hacia otros lugares. Una nueva forma de habitar las ciudades es el reto más grande de la humanidad. Esto representa una inmensa oportunidad de desarrollo que no se puede dejar de aprovechar. 

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El problema con esta administración municipal de filiación morenista es que le sobra ideología. La cuarta transformación tiene poco que decir sobre las estrategias de desarrollo regional. Su discurso se centra más en la distribución de recursos que ni siquiera se generan desde lo local. Han concebido a la ciudad como un espacio inerte. Y mientras tanto los empresarios más privilegiados en Sinaloa buscan sobrevivir a estos tiempos de crisis evitando cumplir sus responsabilidades fiscales. Había que decirlo con claridad.

Las opiniones expresadas aquí son responsabilidad del autor y no necesariamente reflejan la línea editorial de ESPEJO.

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