Reflexiones

Dr. Jorge Rafael Figueroa Elenes

Los retos del Gobierno de Rubén Rocha Moya en materia económica

“De nueva cuenta tengo la esperanza de que ahora las cosas se harán de manera diferente”.

Con las mejores expectativas, el pasado primero de noviembre de este año inició la gestión del Dr. Rubén Rocha Moya (RRM) al frente del Gobierno del estado de Sinaloa. Todos los nuevos gobiernos estatales generan, al menos en mí, ese sentimiento renovado de que, ahora sí, para bien, habremos de cambiar el rumbo de Sinaloa, de que los próximos seis años alcanzarán para al menos sentar los cimientos de un crecimiento económico armónico y sostenido. Sin embargo, las últimas experiencias relevan que una y otra vez nos hemos quedado en el intento. La falta de una adecuada planeación económica regional, la ausencia de diagnósticos objetivos e integrales y, el no contar con acuerdos y compromisos efectivos entre aquellos que debían compartir colectivamente la visión de un Sinaloa competitivo y dinámico, han hecho que los esfuerzos realizados para que Sinaloa supere sus rezagos en materia económica, hayan resultado infructuosos.

En consecuencia, pasan los sexenios y la economía de la entidad sigue estancada y sus indicadores se siguen ubicando de media tabla para abajo.

De nueva cuenta tengo la esperanza de que ahora las cosas se harán de manera diferente. Creo que el doctor Rocha ha acumulado a lo largo de los años la experiencia que se requiere para llevar a buen puerto a Sinaloa, pero particularmente a su economía. Su paso por la Universidad, por el sector público y el ámbito legislativo, considero que lo dotan de la sensibilidad necesaria para reconocer que, aunque hemos mejorado en varios frentes, en materia económica nos queda mucho por hacer. Me parece que entiende también que, de la mejoría de las condiciones económicas de la entidad, debe al mismo tiempo derivarse la posibilidad de mejorar las condiciones de vida de los sinaloenses, al contar con un mayor número de empleos mejor remunerados, atendiendo, sobre todo, la pobreza y el rezago social.

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Aunque seguramente habrá otras opiniones, creo que los grandes retos del Gobierno de RRM en materia económica giran alrededor de seis aspectos básicos:

  1. sentar las bases para impulsar un proceso de industrialización;
  2. establecer una estrategia de colaboración económica con las entidades federativas del noroeste de México;
  3. dotar al puerto de Mazatlán de la infraestructura necesaria para convertirse en el puerto comercial más importante de México;
  4. elevar los indicadores en materia de exportaciones e Inversión Extranjera Directa;
  5. impulsar modelos alternativos de desarrollo económico regional (economía social y desarrollo local) en las zonas de los altos y la costa, para mejorar los niveles de empleo e ingreso y;
  6. mejorar la competitividad del sector turístico.

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¿Por qué es conveniente sentar las bases para impulsar un proceso de industrialización?

De lo que se trata es de hacer lo necesario para que el sector secundario y particularmente la actividad manufacturera tengan un mayor peso en el conjunto de las actividades productivas de la entidad. Esto es importante porque la evidencia empírica muestra que las diferencias que se presentan en las tasas de crecimiento de las regiones están generalmente asociadas a los efectos positivos que genera la expansión del producto manufacturero en el conjunto de la economía, ya que induce el crecimiento del resto de los sectores y eleva la productividad en todas las actividades económicas. La dinámica del sector manufacturero constituye el motor del crecimiento de la economía, debido al alto efecto multiplicador que posee sobre el resto de las actividades productivas y a que, además, establece fuertes encadenamientos hacia atrás y hacia delante. Además, incrementos en la tasa de crecimiento de la producción manufacturera, conducen a un aumento de la productividad del trabajo dentro del mismo sector, ya que se genera una mayor división del trabajo, una mayor especialización y una ampliación del mercado. También es importante, porque la productividad en los sectores no manufactureros aumenta cuando la tasa de crecimiento del producto manufacturero se incrementa. Esto se debe a que la expansión de la industria manufacturera hace crecer la demanda de trabajo convirtiéndose en un polo de atracción para los trabajadores que se encuentran en sectores tradicionales. Además de que se supone que se da una transferencia de recursos de sectores de baja productividad a otros de alta productividad, mejorando la productividad agregada de la economía.

Para dimensionar el rezago que en este tema tenemos, consideremos las cifras del 2019, último dato registrado por el INEGI para el PIB por entidad federativa. En Sinaloa, las actividades manufactureras representan el 8.1 por ciento del conjunto de las actividades productivas estatales. Hay dieciocho entidades federativas en las que el peso de las manufacturas supera el 16 por ciento del PIBE, encabezadas por Coahuila (39.0%), Aguascalientes (29.6%), San Luis Potosí (28.9%), Querétaro (28.5%) y Chihuahua (26.6%). En el ranking por entidad federativa, Sinaloa se ubica hasta la posición 25. Por su aportación a la producción manufacturera nacional, Sinaloa (1.1%) ocupa el puesto 22, de una lista en la que los estados líderes son Nuevo León (11.5%), México (9.8%) y Jalisco (8.9%). Pero ¿estas cifras tienen qué ver con el crecimiento económico y el mayor bienestar de la población en cada una de las regiones? Yo creo que sí. Sirva como orientación saber que, entre las 10 entidades con mayor tasa de crecimiento económico en los últimos 16 años, 7 son estados que se consideran industrializados. Una situación similar sucede en el ranking de las entidades federativas de acuerdo con su PIB per cápita, ya que al menos la mitad de los primeros 10 son regiones con una actividad manufacturera relevante.

¿Por qué es relevante establecer una estrategia de colaboración económica con las entidades federativas del noroeste de México?

Se trata de establecer un acuerdo formal de cooperación económica entre las entidades del noroeste de México, considerando que, integradas en una región, se pueden generar condiciones para que las políticas públicas resulten de más fácil instrumentación, dada su proximidad geográfica y el hecho de compartir características socioeconómicas y culturales. Se trata también de aprovechar que las empresas de la región disponen de la misma fuerza laboral, compran y venden entre sí y acuden a los mismos intermediarios financieros. En tal sentido, el aumento en la calidad y cantidad de los recursos comunes utilizados por las empresas y el sector público, resultarían benéficos para todos, siempre que exista conocimiento y conciencia de los niveles de interrelación de las partes (estados) y de la conveniencia de operar de manera integrada. Es decir, que el aprovechamiento de los recursos regionales y la coordinación de esfuerzos entre los agentes locales potenciaría las posibilidades reales para localizar alternativas que mejoren las condiciones de la región. Se trataría de una alternativa de desarrollo en la que Sinaloa puede y debe sacar provecho de la actividad manufacturera y de la condición de frontera con Estados Unidos de dos sus vecinos y de su vínculo con una (Baja California Sur) de las entidades con mayor dinámica de crecimiento en los últimos años.

Los primeros pasos para concretar una iniciativa de esta naturaleza se han dado con los anuncios de la creación de la Alianza del Pacífico: “Noroeste Mexicano en Transformación” y el Foro Mar de Cortés, pero creo que como referencia, hay que tener presente que el éxito (mayores tasas de crecimiento, mayor atracción de IED, mayores exportaciones, mayor industrialización, mayores niveles de PIB per cápita y mayor bienestar social) de experiencias similares, como la que se ha tenido en la región del Bajío, se ha debido a los acuerdos entre actores y organizaciones que garantizan la continuidad de los proyectos (gobernanza); a la existencia de un Sistema Institucional y una Red territorial productiva que la conforman empresas, Universidades e Institutos Tecnológicos; a que cuenta con un Sistema de Planeación Estatal alineado a la integración; con un modelo de Desarrollo Regional basado en un Sistema de Información de la Región Centro Occidente y; con un Fideicomiso y un Programa para el Desarrollo de la Región. Algo así habría que diseñar.

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¿Dotar al puerto de Mazatlán de la infraestructura necesaria para convertirse en el puerto comercial más importante de México?

Actualmente, considerando todos los tipos de cargas y solo los puertos del Océano Pacifico, se observa que los mayores movimientos se dan en los Puertos de Manzanillo (25.5%) y Lázaro Cárdenas (23.7%).Manzanillo ocupa la primera posición en movimiento de contenedores (65.8%) y de granel agrícola (42.5%), mientras que el Puerto Lázaro Cárdenas ocupa la primera posición en carga general (22.2%) y granel mineral (30.5%). El Puerto de Salina Cruz (31.4%), se ubica en el primer puesto en el movimiento de carga de petróleos y derivados. En el Puerto de Mazatlán se realiza únicamente el 3.6 por ciento de los movimientos de la carga total en el Océano Pacifico y apenas el 1.4 por ciento del movimiento de carga a través de contenedores. Una participación más relevante se aprecia en el movimiento de la carga general (14.5%) y en petróleos y derivados (9.4%). Conviene destacar que Mazatlán no tiene participación en las cargas a granel agrícola y mineral y en todos los tipos de carga, salvo en carga general, su participación es menor a la que tiene el Puerto de Manzanillo, que es por su ubicación, el referente estratégico para Mazatlán en términos de competencia por el mercado de cargas en el ámbito nacional.

La carga de contenedores que se moviliza en Manzanillo representa el 43.2 por ciento del total en el país y el 63.2 por ciento del total de los puertos del Océano Pacífico. La participación de Mazatlán para este tipo de carga es de apenas 0.7 por ciento en el total nacional y solo de 1.0 por ciento en el conjunto de los puertos del litoral del Pacífico. Más aún, el movimiento de carga de contenedores en Mazatlán representa alrededor del 1.6 por ciento del movimiento de carga de este tipo en Manzanillo. 

Habría que recordar que se esperaba que la puesta en operación de la carretera Mazatlán-Durango y las anunciadas obras para mejorar la infraestructura portuaria, sobre todo el dragado del canal de navegación para permitir el ingreso de buques grandes que cargan mil 500 y 2 mil contenedores, modificara las condiciones de competitividad del Puerto de Mazatlán, permitiendo aprovechar el creciente intercambio comercial con Asia y desviando hacia el Puerto de Mazatlán, buena parte del movimiento de carga que realizan los estados del Corredor del Norte a través del Puerto de Manzanillo. Las argumentaciones que desde el principio se han esgrimido siguen teniendo vigencia, para los estados del norte de México y el sur de los Estados Unidos, el Puerto de Mazatlán es un punto estratégico ya que constituye una vía de más fácil acceso, debido a que los puertos con la mayor movilidad de carga, Manzanillo y Lázaro Cárdenas, se ubican más al centro del país. 

La carretera Mazatlán-Durango es una realidad y mucho ha beneficiado a Mazatlán sobre todo en el aspecto turístico. Sin embargo, la ampliación de la infraestructura portuaria y particularmente el dragado del canal de navegación, seguimos esperando que se concreten. Además, nuevas necesidades se han detectado y estas tienen que ser resueltas. Por ejemplo, con el mercado del norte del país, el Puerto de Mazatlán se conecta únicamente por carretera y resulta urgente contar con una red ferroviaria. Esta carencia, limita la posibilidad de que los sectores comerciales e industriales del Eje Económico del Norte utilicen el Puerto de Mazatlán, con lo que disminuye la competitividad de esta ruta.

Ampliar la infraestructura portuaria, crear las condiciones para garantizar el arribo de buques de gran calado y disponer de una infraestructura ferroviaria que conecte al Puerto de Mazatlán con los estados del Corredor del Norte y de la región del Bajío, siguen siendo los grandes desafíos que deben atenderse para mejorar la competitividad de la región sur del estado y de Sinaloa en su conjunto. Superar estos retos y aprovechar el corredor ferroviario y marítimo T-MEC, hará que el Puerto de Mazatlán se convierta en el puerto más importante del norte de México, con conectividad con los estados del Corredor del Norte y de la región del Bajío en México, con los estados de la Unión Americana y con el continente asiático, especialmente con las economías de China, Japón y Corea.

¿Para qué aumentar las exportaciones y la Inversión Extranjera Directa?

Primero algunos datos para saber cómo estamos. En el periodo 2017-2021, con un promedio anual de 2,417 MDD, las exportaciones sinaloenses representaron solo el 0.7 de las exportaciones nacionales ocupando el lugar 20 en el ranking nacional, mientras la IED de la entidad, con un promedio anual de 544 MDD, representó solo el 1.6 del acumulado nacional y se ubicó en el lugar 17 en el plano nacional. En el 2020, por la participación de las exportaciones en el PIBE, Sinaloa se ubicó en la posición 27 y en el periodo 2000-2020 la participación de la IED en el PIB estatal es tan pobre que, comparados con el resto de las economías regionales del país, nos ubicamos en el lugar 28.

Sinaloa solo tiene una participación importante en las exportaciones agrícolas, en las ganaderas y en las exportaciones de la industria alimentaria. Las exportaciones agrícolas sinaloenses representan el 15.6 por ciento de las exportaciones totales en este subsector y ocupan la posición 2 en el conjunto de las entidades federativas. En las exportaciones nacionales del subsector de cría y explotación de animales (ganadería), Sinaloa (9.3%) se ubica en el lugar 3, mientras que, en las exportaciones nacionales de la industria alimentaria, Sinaloa (4.8%) se encuentra en la posición 8. Sin embargo, esos tres subsectores en los que Sinaloa destaca tienen una baja participación en el conjunto de las exportaciones nacionales. Las exportaciones agrícolas aportan el 2.7 por ciento, las ganaderas el 0.2 y las exportaciones de la industria alimentaria apenas el 2.5 por ciento.

Lo cierto es que las entidades líderes en materia de exportaciones y atracción de IED son aquellas en cuyas estructuras productivas sobresalen las actividades industriales y particularmente las manufacturas. Son además las que mayor provecho han obtenido de la apertura comercial y, en los próximos años, serán las que más beneficiadas resultarán de la reciente puesta en operación del T-MEC. Se espera que sean también las que hacía el final de este año y en el entrante, formen parte de las entidades con más rápida recuperación económica. Sinaloa se caracteriza por su baja participación en las exportaciones nacionales y más baja todavía en los subsectores que producen los bienes con mayor complejidad económica, por lo requiere dar pasos graduales pero sostenidos hacia la consolidación de una nueva estructura productiva, que haga realidad la añeja aspiración de agregar valor a los abundantes bienes primarios que produce y atraiga inversiones (nacionales y extranjeras) capaces de generar nuevas vocaciones productivas. 

¿Qué sentido tiene impulsar modelos alternativos de desarrollo económico regional, como la economía social y el desarrollo local?

El desarrollo local (DL) es un proceso mediante el cual ciertas instituciones y/o personas locales se movilizan en una localidad determinada para crear, reforzar o estabilizar actividades, usando de la mejor manera posible los recursos del territorio. El DL se puede entender como un esfuerzo “de abajo hacia arriba” por parte de los actores locales en la búsqueda por mejorar los ingresos, las oportunidades de empleo y la calidad de vida en sus localidades, prestando más atención a la participación local, a la identidad regional y a la movilización de sus propios recursos. La economía social (ES) por su parte, se refiere a un conjunto de prácticas que buscan un modo diferente y solidario de hacer economía, lo cual implica cambiar las formas de producción, de distribución y consumo de los bienes y servicios, pensando en la posibilidad real de lograr la transformación social a través de la actividad económica. Las empresas de la ES, que pueden ser cajas de ahorro y crédito, cooperativas de producción o consumo, u otro tipo de organizaciones, parten de la igualdad entre sus miembros, basada en la participación en el trabajo y no en la cantidad de recursos que invierten. Estas organizaciones se basan en principios y valores cooperativos, solidaridad, equidad, democracia y justicia. Tanto las iniciativas de DL como las de ES se caracterizan por la búsqueda de alternativas para identificar y desarrollar procesos en beneficio de las zonas marginadas, que generalmente no entran en los planes que se impulsan desde los modelos tradicionales.

En Sinaloa la población objetivo de estas iniciativas serían las 854 mil personas que viven en condición de pobreza, que el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL) registra para la entidad en 2020, de las cuales 780 mil corresponden a pobreza moderada y 74 mil a personas en condición de pobreza extrema. Lo más preocupante es que en Sinaloa, del 2018 al 2020, no solo aumentó la población en condición de pobreza extrema (8 mil más que en 2018), sino que aumentó también la población vulnerable por carencias sociales, la población vulnerable por ingresos y, la población con ingreso inferior a la línea de pobreza extrema por ingresos.  

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Estos modelos de desarrollo regional deberían ponerse en práctica en los 12 municipios (el 67 por ciento del total) de Sinaloa en donde al menos 4 de cada 10 habitantes vive en condiciones de pobreza y especialmente en 7 de ellos, en donde más de la mitad de la población es considerada pobre. Los casos con el mayor porcentaje de su población en condición de pobreza son Badiraguato y Cósala, con cifras de poco más del 60 por ciento. Sin embargo, su implementación también tendría sentido en los municipios más importantes por su tamaño y actividad económica, ya que ahí se concentra la mayor cantidad de pobres, como el caso de Culiacán en donde vive prácticamente la cuarta parte de los pobres de la entidad.

¿Mejorar la competitividad del sector turístico?

Para Sinaloa la relevancia de las actividades turísticas para la economía en su conjunto se infiere a partir de la participación del número de empresas turísticas en el total de unidades económicas en la entidad, por la participación del turismo en la ocupación total y por la participación del Valor Agregado Censal Bruto (VACB) de las actividades turísticas, en el VACB total de la entidad. De acuerdo con los datos de los Censos Económicos de 2019, en Sinaloa las unidades económicas dedicadas al turismo representan el 13.1 del total de las unidades económicas (en Quintana Roo y Baja California Sur, representan el 23.1 y el 19.2 por ciento, respectivamente), el personal ocupado en actividades turísticas representa el 14.8 de la ocupación total en la entidad (Quintana Roo 44.7% y BCS 30.5%) y el VACB turístico representa el 12.9 del VACB de Sinaloa (Quintana Roo 44.2% y BCS 28.8%). Los casos de Quintana Roo y Baja California Sur los señalo por tratarse de dos de las entidades con mayor vocación turística del país. Al mismo tiempo son las que muestran mayor dinámica de crecimiento en los últimos 20 años y una más rápida recuperación después de los mayores efectos económicos de la pandemia en la primera parte del 2020.

En la administración saliente, los registros evidencian que se superó la meta planteada en el Plan Estatal de Desarrollo (PED) en cuanto al número de establecimientos de hospedaje (684), al número de cuartos (26,781), al número de turistas (5,271,130), a la llegada de pasajeros a los aeropuertos de las principales ciudades de la entidad (1,927,315) y al número de establecimientos turísticos (3,310). Se encuentra evidencia también, de que no pudieron alcanzarse las metas relacionadas con el incremento en la conectividad de los principales aeropuertos del estado ya que la cifra se quedó en 17 mil vuelos; con el arribo de más cruceros a la entidad ya que solo se recibieron 127 en el año de mayor afluencia (2019) y; con el incremento del empleo en las actividades relacionadas con el sector turístico, ya que los Censos Económicos 2019 solo registran cerca de 72 mil personas ocupadas en las actividades turísticas (se esperaba que hubiera 110 mil personas).

Pero para tener una idea de los retos que tiene la actividad turística de Sinaloa en términos de la competencia con el resto de los destinos de playa, conviene saber que el número de visitantes extranjeros de Cancún supera en 7 veces a los que optan por Mazatlán, mientras que los que visitan la Riviera Maya superan a Mazatlán en 5.5 veces. En el caso de Los Cabos, sus visitantes extranjeros son más del doble de los que visitan Mazatlán. Las distancias se amplían, entre otras razones, por la falta de un corredor turístico y la limitante de habitaciones disponibles de calidad, ya que las que existen en la Riviera Maya superan en casi nueve veces a la cantidad existente en Mazatlán, Cancún lo supera 6 veces y, Los Cabos, multiplican las de Mazatlán por cuatro. 

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Termino diciendo que espero que esta vez sí se hagan las cosas de manera diferente, que la oportunidad se aproveche para trascender con una visión de largo alcance. En este caso he hablado de los retos y habría qué pasar a la concreción, al cómo enfrentarlos. Creo que todos requieren de una atención especial, de una estrategia con visión de largo plazo. En cada uno de los retos se hace necesaria también una estructura, un presupuesto y un conjunto de programas para alcanzar los objetivos y las metas generales e intermedias que deban identificarse. Lo mejor que puede suceder es que el diseño de los mecanismos para su atención, implementación y seguimiento tengan un carácter transexenal y se supere la tentación al desvío o el abandono de la causa que le está dando origen. La perseverancia es importante y es bueno saber que iniciativas como esta requieren de un proceso de maduración y los beneficios esperados en su real magnitud se alcanzan a ver solo en el mediano y largo plazo.

Las opiniones expresadas aquí son responsabilidad del autor y no necesariamente reflejan la línea editorial de ESPEJO.

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