Reflexiones

Redacción Espejo

Los sentimientos de Salvador Alvarado

General Salvador Alvarado Rubio. Militar, recio y magnánimo estadista mexicano, nació en Culiacán el 20 de julio de 1880. Un personaje único, de los pocos que han dado brillo a Sinaloa.

Su biografía en Wikipedia, no incluye referencias de preparación académica; lo identifican como autodidacta. Fue asiduo lector del periódico, Regeneración, que fue editado por los hermanos Flores Magón, identificados como precursores de la Revolución Mexicana.

Salvador Alvarado, cuando el asesinato del Presidente Francisco I. Madero, decide enlistarse en las filas revolucionarias para luchar en contra del golpista y chacal Victoriano Huerta. Participa en el asalto al cuartel de Hermosillo, Sonora bajo las órdenes del General Juan G. Cabral. Asciende los grados de mayor y teniente coronel, esto ocurre durante los años de 1911-1912. En el año de 1913 participa valerosamente contra la rebelión de Pascual Orozco, y obtiene la jefatura de un Cuerpo Auxiliar Federal.

Enlistado en las fuerzas militares de don Venustiano Carranza, participa con valentía e inteligencia en la toma de Guaymas, -1914-, es ascendido a General, y se convierte en elemento importante del prominente institucionalismo sonorense, con independencia política del General Álvaro Obregón.

Don Venustiano Carranza ya siendo Presidente de México, reconoce el valor y lealtad del General Salvador Alvarado y le confía las tropas constitucionales de Puebla y Tlaxcala. Siendo jefe militar del Sureste, se enfrenta a las fuerzas amparadas por los potentados de la Casta divina, empresarios y hacendados, en su mayoría de origen europeo, acostumbrados a explotar a los indios mayas y yaquis a quienes daban trato de esclavos. Con el apoyo del Presidente Carranza, es nombrado Gobernador del estado de Yucatán, esto ocurre el 19 de marzo de 1915.

Al tomar el mando del Estado. Expide leyes agrarias para favorecer a los indígenas mayas,  y ayuda a regresar a Cajeme a los pocos Yaquis que sobrevivieron a las torturas en su cautiverio. Su exposición de justicia es clara, y afirma: perdemos tierra y libertad, queremos independencia económica, no queremos riqueza acumulada en unas cuantas manos.

Combate los monopolios norteamericanos representados por los sátrapas: Avelino Montes y Olegario Molina que manejaban haciendas agrícolas, ferrocarriles, bancos y escuelas. Organiza el mercado del henequén para evitar el acaparamiento y la especulación de las empresas gringas como la Harvester, Co. Esta queda sustituida por una empresa yucateca amparada por el Fomento del Sureste, pero además desarrolla las comunicaciones marítimas y terrestres de la región.

El 15 de diciembre de 1915 establece la libertad de trabajo, y de asociación de trabajadores y patrones; regula las relaciones de contratación que no debe de ser más de 48 horas a la semana. En lo social va más allá, legisla sobre las relaciones familiares, apoya los divorcios definitivos entre parejas, libera totalmente a los mayas de la esclavitud que eran atosigados por los hacendados. Organiza el primer congreso feminista. Mientras no elevemos a la mujer, no será posible hacer patria. Así como había esclavos hombres, también había esclavas mujeres, tanto en los campos como en las ciudades, donde ellas eran sometidas a la servidumbre doméstica, en forma en apariencia paternalista, pero en realidad era una positiva esclavitud.

Disuelve el Consejo de Instrucción Pública y la Escuela de Jurisprudencia por ser conservadores, y establece la primaria obligatoria y laica. Prohíbe la incorporación de escuelas religiosas y cierra los colegios de monjas. Por otra parte, también canceló los prostíbulos clandestinos y organizó a las sexoservidoras para que trabajaran bajo condiciones favorables e higiénicas; prohibió las corridas de toros, peleas de gallos, rifas y casinos.

Aumentó el presupuesto para la educación, instruyó a más de dos mil maestros, fundó más de mil escuelas, entre ellas vocacionales, de artes, oficios y bibliotecas. Aumentó las prestaciones y salarios para todo el sector educativo y de salud.

Se dio tiempo para escribir, publicó: Mi actuación revolucionaria en Yucatán, La reconstrucción de México, Un mensaje a los pueblos de América, Carta al pueblo de Yucatán y Mi sueño.

Un mensaje en uno de sus libros dice: La nación y el mundo tendrán ocasión de enterarse de si nosotros los revolucionarios somos hombres de bien, de si amamos a nuestro país, de si somos capaces de impulsar su progreso, de si somos un grupo de ciudadanos empujados a la acción por el ideal y por la sed de adelanto, de progreso y de justicia; o de si simplemente somos una cuadrilla de escapados de presidio, bajos, innobles, bestiales, en cuyos espíritus no tienen cabida los bellos, los altos pensamientos que anidan en las almas superiores.

Los 32 años de la dictadura porfirista provocaron los sentimientos de Salvador Alvarado Rubio, por eso se lanzó a enfrentar el desorden que aquello había provocado en el bastión del Sureste mexicano. Los Yucatecos le recuerdan como uno de sus más preclaros y valerosos soldados. En el palacio de gobierno se impone un gigantesco mural en su honor.

Con los cinco sexenios de CSG, Zedillo, FOX, Calderón y EPN, en México se repitió aquella tenebrosa historia del porfiriato, y por eso ahora surge Andrés Manuel López Obrador, quien también impulsado por la barbarie del neoliberalismo, trabaja intensamente en compañía de un valeroso grupo de militares y funcionarios para impulsar la transformación que requiere nuestra nación. Por el bien de todos, así será.

Nota de mis dos lectores: Oye Produlo, ora sí que este bato se la sacó. Porque lo dices Cirilo. ¡Nooo! Pues es que le está robando cámara a AMLO con eso de dar cátedra de historia; la neta que yo no sabía nada de Salvador Alvarado, y menos que Guamuchil lleva su nombre.

Fuente de datos: Wikipedia.

Las opiniones expresadas aquí son responsabilidad del autor y no necesariamente reflejan la línea editorial de ESPEJO.

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