Reflexiones

Arnulfo Valdez

Los supergenios de la banca oxidada: De cenit a nadir buscando a Celestino

Dentro de este material hay cosas lo fi que han hecho por ejemplo Los Migues u otras weas anglos, pero hay algo en Los supergenios de la banca oxidada que lo hace especial.

El año pasado llegó de la nada un EP dentro de una botella. Salió del mar de Mazatlán. Al ver la botella a la orilla de la playa, la destapé, la puse en mis oídos y como concha marina me habló del pacífico y sus islas. No pide ayuda, ni pide atención. Suena solo como brisa para que la respires e inhales la nostalgia del noroeste.

Celestino contiene cinco tracks, son 15 minutos de pura honestidad con una producción casera, mas no por eso pobre. Dentro de este material hay cosas lo fi que han hecho por ejemplo Los Migues u otras weas anglos, pero hay algo en Los supergenios de la banca oxidada que lo hace especial y es el retrato de una zona geográfica poco explorada desde un género musical que no es la música de viento. 

El título de la obra llama mi atención ya que pertenece a una orden religiosa cuya figura más importante optó siempre por la vida ermitaña. Lo cual de inmediato nos remite al año del confinamiento. ¿Casualidad? tal vez, pero al escuchar el EP uno se da cuenta de que la música lleva consigo un grito de soledad y a la vez con mucho juego en la construcción de cada canción.

Baglio abre la obra y parece como si este personaje estuviera entumido contemplando y asimilando el presente. El río se volvió calle/ la calle se ve bonita / no hay peces / pero el recuerdo no se quita… Estos versos parecen dar un testimonio de la urbanización y cómo ello arrasa con lo natural, aunque si lo llevamos por un caso más íntimo, pareciera hablar de una ausencia. No obstante, sigue el recuerdo. Parece que va a llover / se está nublando, quizá un intertexto de la canción que Pedro Infante popularizó en su moto en la película A toda máquina (1951) que cabe mencionar hay una estatua del mismo en el malecón mazatleco. ¿Otra casualidad?

La música empieza tambaleante, con una guitarra acústica de lo más güanga pero bien puesta, camina como cangrejo sobre la arena. Luego entra el beat para capitanear la panga sobre las olas de la melodía. Mi instrumento favorito es el pandero reverberante cual si fuera ola reventando sobre las rocas. Al final se va apagando la música como si la nave se hundiera.  Esta pieza en sí funciona como un paisaje sonoro y así lo fue para ser tema de un corto mazatleco titulado Playa Norte (2020) de Daniel Pez.

Están pariendo las venadas sigue y da continuación a la pieza anterior. Aquí reafirma la lluvia aunque no con nubes sino con sol, razón por la cual lleva ese título. Dentro de culturas originarias, el venado es un ser divino, por lo que el dar a luz a uno puede significar el nacimiento y renovación cíclica a través de este fenómeno meteorológico. Todavía estamos en la playa/ quedémonos en el viaje… El personaje pareciera estar en el kick de alguna droga acompañado de alguien viendo la Isla de los Venados que posa frente a la av. del Mar. Esta canción podría funcionar como un tributo al animal del cual se desprende el nombre del municipio.

Espero que los carros se esperen cuando pase es el tercer track y camina como tren. Ahora nuestro personaje se encuentra vagando y fumando. En esta canción hace alusión a la habilidad del artista. Alguien mundano, pero valiente e indestructible. Pero lo más importante, destructor y creador. 

jalo pétalos dorados 
viveros
saco oro con las manos
minero

Arranca pétalos como jugando a  me quiere, no me quiere, pero buscando las posibilidades en el vivero. Y saca oro con las manos cual hombre del campo sesga con su mano la hierba. Las manos, el instrumento con el cual manipulamos, creamos y da al ser humano un oficio. Sobre la música, recuerda a esta vibra de “All tomorrow’s parties” the Velvet Underground con bellos sonidos como silbidos de tren, pitos de camiones pesados, y hasta el sample de “Tomorrow never knows” de los Beatles al final de la canción. 

Videos del puerto revive el registro audiovisual de unas vacaciones en la playa. Una oda a la infancia. A aquellos tiempos en que las familias iban a la playa a pasar el día. Con el paso del tiempo, se pierden esas costumbres y solo queda el recuerdo:

tú, la nube inmensa que jamás
volverás 
a ser igual 
justo te vas 

Lo genial de la letra es que no hay un interlocutor definido, por lo que puede prestarse para llevarlo más allá de una persona. Recuerdo aquel verso de César Vallejo, y se acabó el diminutivo, para mi mayoría en el dolor sin fin… se muere un cachito de nosotros, ese Arnulfito, esa Danielita… por más que se quiera revivir, jamás volverá a ser igual. La infancia, esos momentos en el que éramos felices y no lo sabíamos. 

Los Supergenios de la banca oxidada nos regalan pixeles sonoros que rememoran el pasado a través de paisajes de mar y gaviotas. Aparecen cuando el 2020 estaba por terminar, llegan como la brisa, como viento salado, de ese que cura todo mal. ¿De dónde? ¿La Isla de los pájaros? habrá que buscar a esta orden religiosa de celestinos de cenit a nadir. 

Comentarios

Recientes

Ver más

Reflexiones

Ver todas

Especiales

Ver todas

Reporte Espejo