Reflexiones

Alejandra Maytorena Güémez

Los trenes: aliados de la movilidad en el olvido

En la búsqueda de soluciones futuristas y tradicionales, individuales y colectivas, dejamos fuera este medio de transporte que combina lo tradicional con la innovación

México enfrenta una crisis de movilidad. No ayuda la afluencia de tráfico que es cada vez más notoria y exasperante en las urbes, ni las largas distancias que deben recorrer diario millones de personas para llegar a sus áreas de trabajo. Aunado a ello, la saturación del transporte público y, por supuesto, la contaminación, dificultan y encarecen el desplazamiento dentro y fuera de las ciudades. Se han planteado soluciones como mantener el trabajo y estudio remoto en la medida de lo posible para facilitar el desplazamiento de trabajadores de primera línea, sin embargo, suelen ser medidas paliativas y no estructurales.

De igual manera, se han realizado interesantes planteamientos para tratar el problema desde su origen: medidas de desarrollo urbano, tales como el crono-urbanismo. Si bien estas medidas serían altamente efectivas, son poco viables en el corto plazo ya que requieren una planeación urbana distinta a la que estamos acostumbrados, inversión en servicios y un gran esfuerzo por reubicar a las personas para que habiten en zonas aledañas a sus trabajos.

De acuerdo con datos del INEGI, en 1950 en México apenas el 43% de la población vivía en localidades urbanas. En 2020, el 79%, un porcentaje significativo que, además, se espera siga creciendo por las oportunidades profesionales y económicas que se concentran en centros específicos del territorio nacional. Tristemente, la búsqueda de oportunidades en las grandes ciudades conlleva también un alto precio en términos de bienestar: conseguir vivienda digna parece una misión imposible, sobre todo para los más jóvenes. Esto, aunado al tráfico, la contaminación y un estilo de vida mucho más apresurado, tienen un impacto tal en las vertientes de nuestra salud, que puede cortar hasta 6 años de la esperanza de vida por el simple hecho de vivir en una metrópoli.

No obstante, el problema de movilidad no se limita a las ciudades. Actividades como el turismo se ven limitadas al no contar con un automóvil para llegar al destino, quedando como alternativa largos recorridos en autobús que en ocasiones transitan por zonas de gran inseguridad y carreteras en deplorable estado, o bien adquirir boletos de avión.

En nuestra búsqueda de soluciones futuristas y tradicionales, individuales y colectivas, de preferencia que puedan ejecutarse sin cambiar nuestro estilo de vida y de consumo, porque la gran mayoría de las personas no parecen dispuestos a sacrificar el confort de la costumbre, usualmente dejamos fuera un medio de transporte que combina lo tradicional con la innovación y que puede funcionar dentro y fuera de las ciudades: el tren.

El tren moderno, además de poder llegar a ser extremadamente veloz, contamina menos que otros transportes y permite el traslado masivo de cientos o incluso miles de personas en un solo viaje. Además, la planificación estratégica adecuada permite que las estaciones se encuentren en puntos de interés. Se pueden combinar trenes subterráneos, panorámicos y de alta velocidad, respetando la naturaleza y la infraestructura existente. En México, la sola idea puede extrañarnos pues la red ferroviaria, si bien cubre alrededor del 71% del territorio, se destina a transportes de carga entre puertos y conexiones fronterizas, con excepción de unos cuantos servicios de pasajeros. Tres de ellos, destinados primordialmente al turismo: el famoso “Chepe”, de Chihuahua a Sinaloa a través de las Barrancas del Cobre, el “Tequila Express” en Jalisco, y el ferrocarril Tijuana-Tecate. El cuarto, es el Tren Suburbano del Valle de México, que conecta algunas partes del Estado de México con la Ciudad de México.

En el continente europeo, el tren es uno de los medios de transporte más utilizados tanto por su practicidad como por su contribución para fomentar modelos de movilidad más sostenibles y eficientes, dado que puede funcionar con electricidad a partir de fuentes renovables. De hecho, en 2017, solo el 0.5% de la emisión de gases invernadero procedió de trenes, mientras casi una cuarta parte correspondió a transporte terrestre por medio de autos y camiones. En el continente asiático, China se ha consolidado como líder mundial en construcción de ferrocarriles para conectar cada rincón del país a través de una red de energías limpias que permitan llegar a distintos destinos a velocidades que llegan ¡hasta los 460 kilómetros por hora! Incluso, en África se construyó el primer tren de alta velocidad de Marruecos en 2018.

¿Y México? Es común encontrar vías ferroviarias prácticamente abandonadas y ningún proyecto que verdaderamente resuelva la crisis de movilidad que enfrentamos. Durante años, los trenes fueron aliados en el transporte. ¿por qué no buscar retomarlos?

Requerimos soluciones inmediatas que nos permitan mejorar la calidad de vida de las personas. Imagina readaptar las vías ferroviarias existentes que ya conectan puntos importantes del país, para utilizarlas con las nuevas tecnologías e ideales sustentables para mejorar la calidad de vida de las personas que se desplazan dentro de territorio nacional tanto de manera cotidiana como por recreación. El resto del mundo ya lo está haciendo, ¿por qué no intentarlo?

Las opiniones expresadas aquí son responsabilidad del autor y no necesariamente reflejan la línea editorial de ESPEJO.

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