Reflexiones

Alejandro Luna Ibarra

Magisterio en la encrucijada | Votar o “reventar” el proceso

Si se permite el libre juego democrático y el piso parejo a todas las expresiones, aún sin la reforma estatutaria, se habrá dado el primer paso hacia la renovación del SNTE.

El pasado martes 5 de octubre se reanudó proceso para la elección del comité ejecutivo de la sección 2 del SNTE en Baja California, una de las seis suspendidas desde marzo del 2019 a causa de la pandemia del Covid 19, y se esperaba que esta misma semana se reanudara la de la sección 27, de Sinaloa, luego de una reunión del secretario de organización del Comité Ejecutivo Nacional del SNTE, Juan Manuel Armendariz, con aspirantes a la secretaría general que solicitaron registro de planilla en el 2019, y con la presencia del dirigente seccional y el representante del CEN.

El documento emitido por el Comité Nacional Electoral del SNTE, que preside Gregorio Jorge Rodríguez Méndez, está en los mismos términos de la convocatoria emitida el 2019 y sólo contiene una actualización de fechas. El 15 de octubre se resuelve el registro definitivo de las planillas, del 16 al 18 se publica el padrón (con fe notarial), el 19 se harán las reclamaciones al padrón, el 21 de octubre será el día de la elección, del 22 al 24 el CNE realizará el cómputo total y emitirá la declaración de validez de la planilla ganadora y el 25 de octubre será la toma de protesta del nuevo comité seccional. Al final del documento aparece la relación de los lugares en que se realizarán las 121 asambleas delegacionales electivas de la sección 2.

Este mismo proceso –con diferencia de fechas y sedes de asambleas electivas –, se repetiría, al menos, en las seis secciones sindicales que tienen la convocatoria suspendida desde marzo del 2019 (21 Nuevo León, 26 de San Luis Potosí, 27 de Sinaloa, 31 de Tlaxcala y 37 de Baja California), pero dependería de que haya las condiciones políticas necesarias para realizar los procesos en un clima de relativa calma. Ese habría sido el propósito de la reunión –sondear la situación político sindical que priva en Sinaloa y valorar la posibilidad de reanudar la convocatoria de la sección 27–, que sostuvo el secretario de organización del CEN del SNTE, Juan Manuel Armendariz, con el secretario general, Edén Inzunza Bernal, el representante del comité nacional, Noé Rodríguez García y los aspirantes a dirigir la sección, Genaro Torrecillas, de la planilla naranja, Sergio Campas, de la planilla verde y Jaime Valdez, de la planilla blanca (solo estuvo ausente Carlos Rea, de la planilla tinto).

La reanudación del proceso electoral de la sección 27 del SNTE se da como un hecho en cuestión de horas, sin embargo, aunque la mayoría de los maestros ya quieren el cambio de dirigente, hay quienes expresan dudas en participar en un proceso convocado con base en un reglamento  considerado ilegal (porque no surgió de una reforma estatutaria), lo cual tiende a llevar al magisterio a una nueva y difícil disyuntiva : acudir a votar en forma masiva –como en la elección de presidente el 2018—, para cambiar ya al grupo sindical dirigente, aún en un proceso con un reglamento cuya legalidad está cuestionada, y a pesar de la abierta intromisión del secretario general en favor de un candidato, o esperarse a que el CEN del SNTE convoque a un congreso nacional de reforma estatutaria y, después, elabore un nuevo reglamento electoral, que igual podría ser cuestionado, y para lo cual bien podría pasar más de un año –dadas las circunstancias de pandemia—. Y que implicaría también la permanencia de Inzunza Bernal en la dirigencia seccional por al menos un año más.

¿Acudir a votar masivamente en una elección con “dados cargados” o esperar un tiempo indefinido con el anhelo de un proceso con nuevas reglas más equitativas?

Incluso, algunos de los propios candidatos opositores no tienen clara su posición respecto a su participación si el proceso se reanuda en el corto plazo. Descalificar el proceso, desde su inicio, enfocando la ilegalidad del reglamento y la parcialidad histórica de la dirigencia del SNTE en favor de la planilla oficial, descalificaría su posible triunfo, pero esperarse a documentar las trampas de la dirigencia a partir de la reanudación del proceso abre la posibilidad de que no tengan evidencias suficientes para lograr que sus impugnaciones prosperen, sobre todo si no se presentan irregularidades graves en el lapso electoral por parte de la dirigencia, como habría ofrecido Armendariz.

A quien más le conviene la reanudación inmediata del proceso es al grupo de Edén-Noé-Genaro, pues han venido trabajando fuerte para el control de las asambleas electivas y, desde antes, mediante el otorgamiento de plazas y beneficios a sus seguidores, con el aval del saliente gobierno de Quirino Ordaz, pero difícilmente Cepeda Salas arriesgaría su buena relación con el presidente Andrés Manuel López Obrador haciendo evidentes trampas para hacer ganar a Genaro Torrecillas. Cepeda tiene claro que de todos modos gane quien gane, el nuevo secretario general de la sección 27, con base en los estatutos, estará bajo su liderazgo.

En contra parte, Sergio Campas, de Maestros por México, parece coincidir con la postura crítica de Carlos Rea de la CNTE, de cuestionar la convocatoria emanada de un reglamento considerado ilegal, aunque aún no se ha definido si optarán por tratar de “reventar” el proceso, por considerarlo ilegal desde su origen, o esperarían a identificar las eventuales irregularidades que se presenten en el camino a la elección y en la elección misma para impugnarlo. Jaime Valdez, por su lado, comparte la misma postura crítica de Rea y Campas hacia la actual dirigencia, pero estima que la mejor sería ir a votar masivamente para que no haya lugar a duda de lo que quieren los maestros y, la opción de “reventar” el proceso usarla sólo si les hacen trampa en el camino. Es decir, no enfocarse en la ilegalidad del reglamento, sino en impulsar el voto de todos los maestros y asegurarse de que no haya trampa en el proceso.

Carlos Rea estima que los dirigentes del SNTE no sólo están usando un reglamento ilegal para la elección, sino que las trampas han venido desde hace mucho mediante el uso del aparato y los recursos del SNTE y con la complicidad de los funcionarios de la SEPYC, por lo que muy probablemente combatirían el proceso, sin embargo, por lo pronto estaría a la expectativa ante la eventual reanudación de la convocatoria.

Sergio Campas, mientras tanto, no cree en el ofrecimiento de imparcialidad electoral del CEN del SNTE expresado por el enviado político Juan Manuel Armendariz. Cree que esa postura es un engaño porque las autoridades del SNTE en la sección 27 –Edén y Noé— son quienes organizaron y están detrás de candidatura de Genaro Torrecillas (y son los operadores del SNTE nacional en Sinaloa) por lo que habría que enfocar sus baterías en que primero sea el cambio de dirigente nacional y después el local, aunque asegura que por lo pronto se mantendrá a la expectativa a ver como se presenta el proceso.

Jaime Valdez, por su lado, coincide con Campas en que Edén y Noé son los artífices de la planilla naranja, pero sí cree posible que el dirigente nacional, Alfonso Cepeda, les haya dado indicaciones de que dejen de operar en el proceso en favor de Torrecillas para que, al menos a partir de la reanudación de la convocatoria, haya “piso parejo” en el proceso de elección, como lo habría planteado la semana pasada el secretario de organización del CEN, Juan Manuel Armendariz

Genaro Torrecillas, por su parte, va montado en la ola que lo podría hacer secretario general. Hasta el momento no ha mostrado mucho liderazgo y su apuesta sería a que las cosas le salgan bien a Noé y a Edén para hacerlo ganar. Es poco expresivo, no ha querido hablar al respecto. Es más bien un tanto introvertido y aunque quienes lo conocen de cerca aseguran que es muy buena persona, deja entrever que su equipo tiene mucha influencia en sus decisiones. No se le ve muy preocupado por el proceso. Parece confiar demasiado en su equipo, ese mismo que le habría sugerido mantenerse con un perfil bajo y, de preferencia, no hablar.

La estancia de Armendariz en Culiacán fue para llamar a la unidad del SNTE, para impedir la intromisión del gobierno y del narco en el proceso, pero también para traer un mansaje de imparcialidad en la elección, de que el dirigente nacional no tiene candidato favorito para la 27, lo cual desató muchas especulaciones. Primero, en torno a la inminente reanudación del proceso de elección, pero luego, y sobre todo, en torno al posible resultado de la elección si en verdad no hay “línea” nacional, especialmente al notarse que Edén y Noé ya no acompañaban a Genaro en sus giras de proselitismo.

Si Alfonso Cepeda envió a Noé Rodríguez como representante del CEN del SNTE a la sección 27 en el 2019 para acordar con Edén Inzunza una planilla que les permitiera conservar el control de la sección –como lo hizo en muchas otras secciones– y les permitió el uso de los recursos, la autoridad y el poder del SNTE y de la estructura estatal de la SEP para asegurar el triunfo ¿por qué cambiar ahora? ¿Está tan seguro de que con todo lo ya hecho es suficiente y tiene asegurado el triunfo la panilla naranja de Edén y Noé? ¿O en verdad prefiere dejar el proceso al libre juego democrático, como le ha prometido al presidente Andrés Manuel López Obrador en su nueva y conveniente relación a partir de las elecciones del 6 de junio y del regreso a clases.

El cambio de mensaje político del comité nacional generó también la especulación sobre si Cepeda Salas había cambiado de candidato en el camino, al advertir que Torrecillas no levantaba el ánimo de votación del magisterio. Incluso, empezaron a surgir comentarios de que el nuevo candidato del CEN del SNTE podría ser Jaime Valdez, por su relación histórica con el actual grupo dirigente, lo cual no parece tener mucho sentido porque partiría su votación, cuando lo que en realidad necesitan es nuclearla en torno a un solo candidato, pero lo que sí podría tener sentido es que si ya advirtieron el evidente riesgo de la derrota, sí podrían preferir perder con un líder local, abierto al diálogo y con todo su capital político en Sinaloa, que con candidatos respaldados por grandes organizaciones y proyectos políticos sindicales nacionales, que no cejarán en su interés de ir por la cabeza de su líder nacional y Maestros por México y la CNTE ocupan un lugar importante en el magisterio nacional.

Lo que suceda en las secciones que ya habían sido convocadas para cambio de dirigentes en el 2019 será fundamental para el futuro del SNTE. Si se permite el libre juego democrático y el piso parejo a todas las expresiones, aún sin la reforma estatutaria, se habrá dado el primer paso hacia la renovación del SNTE, pero si se logran imponer las viejas fuerzas que alimentan un sistema de privilegios y prebendas, el SNTE podría pulverizarse en muchos sindicatos estatales y hasta locales –la ley ya lo permite—.

Las opiniones expresadas aquí son responsabilidad del autor y no necesariamente reflejan la línea editorial de ESPEJO.

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