Reflexiones

Dr. Jorge Rafael Figueroa Elenes

México, caída y recuperación de las economías regionales 2020 y 2021

En el 2020, por dinámica de crecimiento, Sinaloa se ubicará en el puesto 10 y formará parte del grupo de entidades que sufrirán una caída media.

Para Sinaloa, el pronóstico de crecimiento para el 2021 es que mostrará una variación de 4.0 por ciento, lo que significa que la expectativa es que alcanzará a recuperarse con una dinámica más lenta que la que mostrará el país. De acuerdo con las expectativas de Banamex, la dinámica de crecimiento de la economía sinaloense ubicará a la entidad en el grupo de muy lenta dinámica de recuperación, ocupando el puesto 27 en el conjunto de las economías regionales.

Recientemente Banamex ha dado a conocer el comportamiento económico de las entidades federativas de México en el año 2019, a través del documento Indicadores Regionales de Actividad Económica 2020 (IRAE 2020). Se trata de un estudio que presenta indicadores y estimaciones tanto para las 32 entidades federativas, como para las principales áreas urbanas de México para el año 2019, pero que además incluye las expectativas para las economías regionales en los años 2020 y 2021.

En un contexto general, el análisis destaca que por primera vez desde la crisis de 2009, en 2019 el PIB del país registró una variación negativa, con un desempeño regional heterogéneo. En 2019, la economía nacional retrocedió -0.3 por ciento, lo que la coloca como la menor tasa de variación desde 2009, año en que el PIB cayó -5.3 por ciento. Esto fue consecuencia de que la mayoría de las entidades federativas registraron también tasas de variación negativas, aunque con grandes contrastes entre las distintas regiones del país.

Para el año en mención, 2019, solo 13 entidades federativas registraron variaciones positivas del PIB y la mitad de ellas crecieron menos que el país (-0.3%). Tlaxcala (6.1%) fue la entidad que más creció, seguida por Colima (4.3%). Cabe señalar que en ambas entidades el sector de la construcción fue el principal motor del crecimiento. Los estados con mayores caídas del PIB fueron Baja California Sur (-7.3%) y Tabasco (-5.5%). En el periodo, Sinaloa con una tasa variación de 1 por ciento se ubicó en la posición 8.

Ya durante el primer trimestre del 2020, el periodo previo a los efectos más contundentes de la pandemia, la desaceleración económica de las economías regionales y nacional se acentuó. Considerando cifras anuales desestacionalizadas, la caída nacional fue de -2.2 por ciento, observándose que la tasa de variación de 25 entidades federativas fue negativa. Tabasco continuó repuntando y se ubicó como la de mayor crecimiento (7.7%), seguida por Colima (2.7%) y Sonora (1.6%). En el otro extremo, Coahuila, Baja California Sur e Hidalgo ocuparon los últimos lugares de la tabla, con variaciones de -6.8, -6.3 y -6.2 por ciento, respectivamente. Sinaloa presentó también una variación negativa de -0.9 por ciento, ubicándose en el puesto 12.

La variación anualizada de la economía sinaloense, pero considerando cifras originales, muestra que el primer trimestre del 2020, al compararlo con el mismo trimestre del año anterior (2019), presentó una caída de -0.7 por ciento, con lo cual se ubica en lugar 10 en el conjunto de las entidades federativas. El dato muestra una evidente contracción para la economía sinaloense, ya que en los últimos dos trimestres del 2019 se habían presentado tasas positivas. Estamos en presencia también de la tercera caída del ITAEE, en variación anual, en lo que va de la gestión de QOC.

El crecimiento de la economía sinaloense en este primer trimestre del 2020, ubica a la entidad en el grupo de entidades con crecimiento medio, por encima del crecimiento promedio nacional, que cayó en -1.3 puntos porcentuales. En el periodo, 25 entidades federativas presentaron tasas de crecimiento positivas y solo 15 superaron la tasa de crecimiento nacional, lideradas por Tabasco con una tasa de 9.2 y Colima con 2.6 por ciento. Las principales caídas se presentaron en Baja California Sur (-6.8%) y Quintana Roo (-5.9%), dos entidades ligadas a la actividad turística. Para Sinaloa, de acuerdo con el análisis de Banamex, en el primer semestre de 2020, algunos indicadores ya daban cuenta de los efectos de la pandemia en tanto las ventas minoristas cayeron -12.0 por ciento entre enero y mayo, mientras que el empleo formal creció solo 0.9 por ciento anual en promedio durante el primer semestre, con caídas desde abril.

En el ámbito regional, las expectativas hacia el final del 2020, apuntan en el sentido de que los mayores efectos económicos de la pandemia se espera que se presenten en las entidades que tienen mayor vocación turística y en las que están más vinculadas al sector exportador. También debe considerarse que las medidas de confinamiento para enfrentar la pandemia impactaron de manera directa la ocupación hotelera y la prestación de servicios, actividades que mayormente contribuyen al PIB de las entidades turísticas del país. Por otra parte, el cierre de actividades no esenciales y la menor demanda de bienes del exterior, principalmente impactará en forma negativa el desempeño económico de las entidades del norte y centro del país, cuya vocación es industrial y exportadora.

Con base en estas reflexiones, Banamex estima una caída de la economía nacional de -11.2 puntos porcentuales, que obviamente es más pesimista que la considerada en el Paquete Económico 2021 que prevé una caída de -8.0 puntos porcentuales para el cierre del 2020. Para las regiones de México, la expectativa es que todas las economías se van a contraer aunque en algunas entidades las caídas serán más moderadas que en otras. Se observa que la mayor parte de ellas (19) van a mostrar caídas menores a la variación negativa anualizada nacional, ocupando las primeras posiciones (con una menor caída), Chiapas (-9.4%), CDMX (-9.6%) y Tabasco (-9.7%). En 12 entidades la caída superará la cifra nacional y las mayores caídas se aprecian en Coahuila (-15.9%), Quintana Roo (-15.3%) y Baja California Sur (-14.8%). Se trata de entidades cuyas economías están ligadas al sector turístico y, a la producción y exportación de manufacturas.

La expectativa es que en 2020 la economía sinaloense caerá en -10.4 por ciento, lo cual significa que se ubicará en el grupo de entidades en donde la caída será menor a la cifra nacional. Por dinámica de crecimiento Sinaloa se ubicará en el puesto 10 y formará parte del grupo de entidades que sufrirán una caída media.

Para el 2021, Banamex estima que la recuperación del país será de 4.1 por ciento, cifra que es, por cierto, más conservadora que la considerada en el Paquete Económico 2021 que prevé una variación positiva anualizada de 4.6 puntos porcentuales para el cierre del 2021. En el ámbito regional, se observa que todas las entidades federativas, con excepción de Tabasco, presentarán variaciones positivas. Además, 25 estados presentarán variaciones superiores a la variación nacional y solo 7 se ubicarán por debajo de ella. Los estados que se estima presentarán las mayores variaciones (las que tendrán una recuperación más dinámica) son Coahuila (8.2%), Quintana Roo (7.0%) y Baja California Sur (6.6%). Destacar que se trata de una entidad con una estructura productiva concentrada en la industria manufacturera y dos muy vinculadas a las actividades turísticas. Por su parte las entidades federativas que ocupan las primeras posiciones (con un menor crecimiento) en el grupo de entidades con muy lenta dinámica de recuperación son Tabasco (-0.3%) y Campeche (1.1%), economías que están ligadas a la producción de petróleo y sus derivados.

Para Sinaloa, el pronóstico de crecimiento para el 2021 es que mostrará una variación de 4.0 por ciento, lo que significa que la expectativa es que alcanzará a recuperarse con una dinámica más lenta que la que mostrará el país. De acuerdo con las expectativas de Banamex, la dinámica de crecimiento de la economía sinaloense ubicará a la entidad en el grupo de muy lenta dinámica de recuperación, ocupando el puesto 27 en el conjunto de las economías regionales.

La situación de las economías regionales puede analizarse también considerando qué tanto les alcanzará la recuperación del 2021 para compensar la caída del 2020, en línea a lo que se ha manejado como recuperación en V. Lo que la cifra muestra es el déficit o lo que le faltaría a cada entidad para recuperarse de la caída, de tal manera que puede interpretarse también en el sentido de que evalúa el tamaño de la caída descontando el aumento en la tasa de variación en 2021. Así, las entidades federativas en mejor posición, aquellas cuya situación se asemeja más a una V, serían Chiapas (-4.1%), Nuevo León (-4.5%) y Aguascalientes (-4.7%), mientras que las más distantes serían Tabasco (-10.0%) y Campeche (-10.0%). En este esquema de análisis Sinaloa (-6.4%) se ubicaría a media tabla, en la posición 14.

Un pronóstico poco alentador como el que se hace para la economía sinaloense bien puede obedecer a las características de su estructura productiva y su vínculo con actividades productivas que los análisis revelan serán los de más lenta recuperación. Tal es el caso del turismo y el sector de la construcción. Particularmente preocupa la lenta recuperación que se espera que tengan las actividades turísticas, que incluyen hotelería, gastronomía, agencias de viajes, guías de turismo, servicios de transporte y actividades de economía informal ligadas al turismo. Preocupa, en tanto en Sinaloa alrededor del 15 por ciento de la población ocupada labora en actividades turísticas y su aportación al PIB estatal es de poco más del 13 por ciento. Para esta actividad, los estudios señalan que alcanzar los niveles que se tenían antes de la pandemia, quizá nos lleve hasta mediados del 2022.

Por su parte, las actividades ligadas a la industria alimentaria, el comercio y los servicios parecen ser de más rápida recuperación y esto puede favorecer a nuestra entidad, si se diseña una estrategia adecuada. El peso de las actividades primarias en Sinaloa supera con mucho el correspondiente en el plano nacional y ello puede resultar ventajoso, además de que la mayor parte de nuestra todavía escasa industria manufacturera está ligada fundamentalmente a la producción de alimentos. Por su parte, en el caso de los servicios y el comercio, que en Sinaloa ocupa a casi el 65 por ciento del mercado laboral, si las condiciones de salud mejoran, es posible tener una recuperación importante para finales de este año o principios del año entrante, sobre todo considerando que mayormente se trata de pequeñas y medianas empresas cuya estructura permite una adaptación más ágil.

Preocupa además el sector de la construcción, en tanto también es de los considerados de más lenta recuperación y quizá aún más en una entidad en la que se empezó a manifestar una reducción en su dinámica desde el 2018. La importancia del sector es más que evidente por sus efectos multiplicadores y por el alto movimiento de inversiones que genera, lo que precisamente explica la escasa posibilidad de rápida recuperación. Lo que se esperaría es que las propuestas de inversión para Sinaloa (el Distrito de Riego de la Presa Picachos, la terminación de la Presa Santa María y los proyectos carreteros San Ignacio-Tayoltita y Badiraguato-Parral) contempladas en el Proyecto de Egresos de la Federación, se concretaran lo más rápido posible, modificando, para bien, el escenario de recuperación que Banamex tiene previsto para la entidad y que aquí se ha analizado.

Comentarios

Recientes

Ver más

Reflexiones

Ver todas

Especiales

Ver todas

Reporte Espejo