Reflexiones

Leónidas Alfaro Bedolla

Misión: acabar con la peste de la corrupción

Millones mexicanos ahora estamos siendo testigos de algo que pensábamos que jamás sería posible: Conocer la verdad de lo que realmente sucede al interior de los gobiernos, particularmente del sector federal, antes, y todos saben a qué periodo me refiero, jamás fue posible.


Muchos que practican la crítica sobre el gobierno federal, están asombrados, y muchos otros están asustados debido a la conferencia mañanera que el Presidente Andrés Manuel López Obrador realiza, casi todos los días en Palacio Nacional y en sus giras por los Estados del País; es un ejercicio que algunos consideran como errada estrategia de gobernar. Para AMLO es una muestra de honestidad y transparencia que debe rendir a la nación.

Lo cierto es que en México los presidentes anteriores jamás se enfrentaban a la prensa, no admitían entrevistas y mucho menos cuestionamientos. Lo único que hacían era dar un informe a modo para ser halagados, y por supuesto, nunca sabíamos la verdad de nada. Pero sí dejaban ver, que
el político era un ser prepotente al que debía tenerle más que respeto, miedo. También de repente, por alguna circunstancia especial, los presidentes pedían a un figurón de los medios les hiciera una “entrevista”, siempre para auto halagarse y lucirse como “estadista”. Puro oropel.
Todo esto sucedía en los medios de comunicación, mientras por otra parte, el país se hundía en el atraso, la violencia y la corrupción.


Aquella larga cadena de decadencias logró a acostumbrarnos , al grado de pensar que en verdad, éramos un país destinado a vivir sojuzgado, sometido por miedo, a vivir eternamente prisioneros de unos cuantos maleantes sin escrúpulos ni conciencia, como aquel que dijo que ser corrupto era parte de la cultura del mexicano.

Ante la avalancha de desgracias, surgen una gran cantidad de preguntas, pero estimo que tales, provocan más cuestionamientos que respuestas. Y a propósito, yo me pregunto: ¿Fue el abuso de la llamada “delincuencia organizada” la que nos hundió? O ¿Fueron los de la “delincuencia de cuello blanco” quienes más influyeron para llegar al grado tan deplorable, por ejemplo, de tener como Secretario de Estado a un delincuente de la talla de
Genaro García Luna?

Creo que la respuesta resulta obvia. En la inmensa mayoría de las novelas y ensayos que sobre el tema me ha tocado leer, aprecio muy claro, que es la avaricia y el poder, el binomio que más influye en los seres que terminan corrompiéndose.

También pienso que ese desbordamiento provocado en las últimas cuatro décadas por el PRI-AN, nos hizo reaccionar, y muchos empezaron a manifestarse. En la música Óscar Chávez, fue un gran difusor con muchas canciones y corridos que gritaba a los cuatro vientos las vergonzantes acciones de los gobernantes. Wilberto Cantón, en su obra de teatro “Nosotros somos dios”, sostiene que para resolver los problemas de este mundo: nosotros somos dios. Desde el año 2006, quien fuera una víctima del nefasto sistema, nuestro admirado periodista Javier Valdez Cárdenas publicó su primer opera prima: De azoteas y asfaltos, siempre para señalar los yerros de gobernantes corruptos en relación a impunidad y justicia, se sostuvo con: Miss narco publicada en el 2007, Los morros del narco 2011, Levantones 2012, Con una granada en la boca 2014, Los huérfanos del narco 2015 y Narco periodismo 2016. Su entrega le hizo merecedor al premio de periodismo Sinaloa, al premio Internacional de Libertad de Prensa otorgado por el Comité de periodistas de Nueva York. Javier fue asesinado por practicar un periodismo de verdad.

Al recibir el galardón en N.Y., dijo: En Culiacán Sinaloa México es un peligro estar vivo, y hacer periodismo es caminar sobre una invisible línea marcada por los malos que están en el narcotráfico y en el gobierno. Dedico este premio a los periodistas valientes, a niños y jóvenes que viven una muerte lenta, he preferido darle rostro y nombre a las víctimas, retratar este panorama triste y desolador, estos pasos agigantados de tomar atajos hacia el apocalipsis, en lugar de contar las muertes y reducirlos a números. Este premio es como un faro de luz del otro lado de la tormenta, un puerto seguro más allá de la tempestad. En Ríodoce hemos experimentado una soledad macabra porque nada de lo que publicamos tiene ecos ni seguimiento y esa desolación nos hace más vulnerables, y a pesar de esto, con ustedes, con este premio puedo decir que tengo donde guarecerme y sentirme menos solo.

Jesús Ramírez Cuevas, jefe de Comunicación Social del Gobierno Federal, conoció y supo de la gran obra periodística de Javier, ojalá que en el marco de La mañanera se le brinde reconocimiento; mi sugerencia intenta no olvidar su gran labor periodística, que en más de un sentido, llevaba como fin desterrar la peste de la corrupción.

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