Reflexiones

Alejandro Luna Ibarra

Morena en la disyuntiva | ¿Aliados “impuros” o “puros” aislados?

Los inconformes tienen derecho a expresar su sentir en torno a la posible alianza con el PAS, sin embargo, ese es un asunto interno que deben resolver con la dirigencia nacional de Morena y no con los electores ni los medios de comunicación.

Los discursos de la senadora Imelda Castro y del alcalde de Mazatlán, Guillermo “Químico” Benítez, contra el Partido Sinaloense fueron muy contundentes. Expresaron el sentir de muchos universitarios, acumulado durante mucho tiempo, como el principal argumento para impedir que se concretara una alianza electoral en forma de candidaturas comunes entre Morena y el PAS en las elecciones de este año, sin embargo, encubierta en la crítica a ese partido subyace la exigencia de mantener todas las candidaturas a las posiciones en juego para los morenistas y particularmente las alcaldías de Mazatlán y Culiacán.

Aunque el Químico sigue en espera de la resolución de su impugnación del proceso interno de Morena, que determinó la postulación de Rubén Rocha Moya como precandidato a la gubernatura del estado, ya aceptó que la decisión fue del presidente, por lo que consintió en reunirse con el precandidato, pero la reunión generó una nueva diferencia.

Ahora la pugna es por la segunda y tercera posición en juego después de la gubernatura –que serían Culiacán y Mazatlán—, sin embargo, éstas están en la mesa de las negociaciones de Morena con el PAS en una posible alianza de candidaturas comunes por lo que enfocaron sus baterías contra el PAS.

¿Suma el PAS más votos que los que aleja?

Los inconformes tienen derecho a expresar su sentir en torno a la posible alianza con el PAS, sin embargo, ese es un asunto interno que deben resolver con la dirigencia nacional de Morena y no con los electores ni los medios de comunicación, pues deberá ser el partido el que haga las valoraciones entre el prestigio y la suma de votos de sus posibles aliados para garantizar el triunfo.

Indudablemente hay una crítica válida contra el PAS en el contexto de la UAS, pero electoralmente la pregunta es: ¿son más los votos que el PAS aleja de Morena o son más los que suma? Y si no hay alianza Morena-PAS, los votos del PAS se mantendrán independientes o se sumarán a la alianza PRI-PAN-PRD? Los votos del PAS podrían ser la diferencia entre el triunfo y la derrota en estas elecciones. ¿Tiene Morena los suficientes votos asegurados para ganar la gubernatura sin necesidad de la alianza con el PAS?

El SNTE, mejor aliado

Para nadie es secreto, por ejemplo, que la actual dirigencia nacional del SNTE, que encabeza Alfonso Cepeda, apoyó a José Antonio Meade, en la campaña del 2018 y al PRI en las elecciones de Hidalgo y Coahuila en el 2020 (elecciones que ganó el PRI); que representa una extensión de los gobiernos neoliberales de las últimas cuatro décadas y que se le vincula con incontables actos de corrupción, sin embargo, lo cierto es que esa expresión tiene influencia en un gran número de maestros que representan votos que Morena necesita, por lo que el partido decidió hacer alianza con ellos a través de Nueva Alianza y Fuerza Turquesa y cederles algunas candidaturas de Morena a diputaciones federales, a sabiendas de que son una fuerza política que, si no va con Morena en las próximas elecciones, iría con la alianza PRI-PAN-PRD.

¿Aliados “impuros” o “puros” aislados?

Es decir, que más allá de las tirrias locales y la validez de las razones y los argumentos de los inconformes contra los posibles aliados, el partido debe sopesar, de manera pragmática, qué es lo que más le conviene para sacar adelante el proyecto transformador del presidente López Obrador: ¿Sumar los votos del PAS, aunque sus militantes (de Morena) tengan serias diferencias políticas y personales (y hasta éticas) con los pasistas, en el contexto de la UAS, o mantenerse “puros”, aislados en los principios morenistas de la 4T, a riesgo de perder las elecciones frente a una poderosa y experimentada alianza de oposición, auspiciada y coordinada por el gobernador Quirino Ordaz y amarrada con los verdaderos poderes locales?  

¿Ganar la elección o consentir a los grupos?

No obstante, el tema polémico de la alianza Morena-PAS, expuesto por las legisladoras federales en convergencia con el grupo del Químico Benítez, no se reduce sólo diferencias recalcitrantes entre universitarios, sino al interés de esa expresión de mantener las candidaturas exclusivamente para morenistas, especialmente las de Mazatlán y Culiacán, que son las que estarían en la mesa de las negociaciones con el PAS.

Sin embargo, si el propósito es ganar, no sólo tener contentos a los grupos, deben buscarse a los mejores cuadros, los mejor perfilados y los que garanticen el mayor número de votos, incluyendo la paridad de género, por lo que parece haber coincidencia entre los partidos en que, si el candidato a gobernador es hombre, habría que postular a una mujer a la presidencia municipal de Culiacán, que se considera la posición más importante después de la gubernatura.

Merary Villegas vs Angélica Díaz

Es por ello que, por el PAS, con alianza o sin alianza, la candidata natural a la presidencia municipal de Culiacán sería la diputada local Angélica Díaz, impulsada por su esposo Héctor Melesio Cuén, quien estaría hoy en el ojo del huracán en las negociaciones, mientras que por el grupo morenista opositor a la alianza sería la diputada federal Merary Villegas, joven enfermera muy cercana al Químico, que apareció en el escenario político en el 2015, cuando fue diputada local.

Graciela Domínguez, tercera en discordia

Si se reconoce que el problema no sólo son las diferencias de morenistas con el PAS, sino el reparto de las posiciones, centradas en Culiacán y Mazatlán, bien podrían buscarse otras fórmulas de representación de los grupos para bajar la tensión y abrirse a otras opciones de cuadros, como la diputada Graciela Domínguez, como tercera en discordia.

Graciela Domínguez ha sido diputada local en dos ocasiones y actualmente es presidenta de la Junta de Coordinación Política del Congreso del Estado, donde no sólo se ha fogueado como jefa política de los diputados morenistas, sino como máxima figura del poder legislativo estatal, demostrando habilidad para la discusión y conciliación, tanto con otras fuerzas políticas, como el PRI, el PAN, el PAS y el PRD, como con los representantes del propio poder ejecutivo del gobierno que encabeza Quirino Ordaz Coppel, por lo que, podría ser en estos momentos, el cuadro morenista más calificado para contender por la presidencia municipal de Culiacán.

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