Reflexiones

María Julia Hidalgo

Nos faltas, Amy Winehouse

Apenas escucharte es elevarnos, apenas, un poco, pequeña Amy Jade, endemoniada Winehouse; fuiste honesta, ángel de fuego.

“My dad come soon”, dijiste eso y la piel se me erizó. Te vi a los ojos y tu mirada estaba perdida, extraviada, ausente. Siempre quisiste que tu padre te quisiera, que tu novio te quisiera, que los demás te quisieran, pero lo que realmente querías era que te escucharan. No supimos hacerlo. Abriste tu voz para sacar tu ser. No sabías lo que lograría, lo que provocarías; las terribles cosas que dirían de ti. No sabías de multitudes, pero lograste congregarlas. Te amaron. Te odiaron. No imaginaste que como lobos se irían contra ti.

You know i’m no good. Te escuché sin conocer tu dolor. Tu voz me llevó a un lugar sublime, a ese sitio que alguna vez, en una entrevista, mencionó Roberto Bolaños: “… el éxtasis tal cual quema. Y alguien que lo siente durante un segundo y retorna a su mediocridad existencial es evidente que no se ha metido en él. Porque el éxtasis es terrible, es abrir los ojos ante algo difícil de nombrar y difícil de soportar”. Tu fuiste tocada por el éxtasis; allí te quedaste. Cuando logré verte, apenas te sostenías. Los lobos te devoraban lentamente. No soportaste, no pudiste, no supiste cómo librarte. Hasta los más falsos hemos tenido instantes de éxtasis, dice Bolaños. Te pensé en el fuego de Jim Morrison, los imaginé incapaces de querer regresar a la decadencia. El éxtasis los quemó: “vamos nena, enciende mi fuego”. Apenas logramos gozarte un poco, apenas tuvimos tu voz extasiada para elevarnos un poco y salir de la mediocridad de nuestras vidas. 

Hasta los más falsos hemos tenido instantes, segundos, de esa sombra de esa luz que ilumina y que coloca en otro sitio. 

Los medios te abrieron, te devoraron, te soltaron. Tú sólo querías cantar con tu voz de ángel lastimado. Sólo grabaste dos discos. Los expertos dicen que alcanzaste amplios registros canoros, que entrabas y salías de ellos con la suavidad de una mariposa. Luego necesitaste los demonios para lograrlo: …I go back to black. Drogas, alcohol, depresión, tatuajes, bulimia, anorexia… carne de cañón. I died a hundred times, moriste cien veces en tan sólo 27 años. Yo sólo logré escucharte y conmoverme hasta las lágrimas, hasta lo insomne. Lograste sacar tu voz sin el mayor esfuerzo, sin embargo te desgarraste, mercaron contigo. Tú ya nos estás, Amy, pero ahora al escucharte, logras salvar mis momentos. Logras que tu fuego, por instantes, borre lo impuro, lo insano, lo inmundo. Apenas escucharte es elevarnos, apenas, un poco, pequeña Amy Jade, endemoniada Winehouse; fuiste honesta, ángel de fuego. 

A just want to be honest, grabaste esa frase en mi. Este septiembre habrías cumplido 37 años, pero te fuiste hace nueve. Si tan sólo le hubieras cantado al mar. Él te habría escuchado desnuda, y jamás te habría hecho daño. 

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