Los efectos del cambio climático por el uso indiscriminado de los derivados del petróleo han potenciado una serie de problemas que no hace mucho tiempo se proyectaba ocurrirían en el mediano y largo plazo. La realidad es que algunos de ellos ya nos alcanzaron y los estamos padeciendo aquí en México, en nuestra entidad o en cualquier otro país. Todo esto se lo debemos, en parte, a que persistimos en nuestra adicción por el uso de los combustibles fósiles. 

Decimos que es una adicción puesto que aún y con todos los escenarios catastróficos sobre lo que podría ocurrir sí la temperatura del planeta se incrementa en un 1.5° C, continuamos con una codependencia al petróleo que raya en la imprudencia. Una imprudencia colectiva en donde rampante mente ignoramos los diversos problemas ambientales que esto ocasiona.

Los impactos del cambio climático se manifiestan en diversas formas y en todos los países. Aquí no hablamos de países desarrollados o no desarrollados. Aquí hablamos de situaciones globales que trascienden las fronteras políticas e involucran tanto a los países ricos como a los pobres. Con la salvedad de que son los países pobres los que se encuentran en un mayor grado de vulnerabilidad y, paradójicamente, son los que generan menos gases de efecto invernadero.

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En la actualidad se estima que entre el 14 y el 20% de la población mundial vive en sitios en donde el umbral del 1.5°C ya fue rebasado, considerando los promedios históricos, es por ello por lo que ya no sabemos en cuál ola de calor estamos, puesto que los calores parecen perenes. Las noticias sólo indican que se rompieron récords nacionales e internacionales referentes a las altas temperaturas, sea en nuestro país o en cualquier otro. 

Eso es preocupante pues los modelajes de los expertos no son del todo halagüeños, los cambios en la forma cómo se modificará el planeta son evidentes. Hablamos de cambios en los patrones de lluvias, ciclones, alteraciones de temperaturas en continentes. Toda una cauda de problemas. Un análisis realizado por el Global Climate Change de un reporte del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático en donde se hace un recuento de los impactos a nivel global, es por demás preocupante. Veamos algunos de ellos.

El planeta se calienta más en las zonas terrestres o continentales que los océanos; el Ártico es la región más impactada, particularmente durante el invierno, mientras que en el verano son las regiones ubicadas en latitudes medias. Se esperan más olas de calor en las franjas tropicales, con ello se exponen a un poco más de 420 millones de personas, sin olvidar que las olas de calor serán más frecuentes y prolongadas. En algunas regiones se esperan incrementos de hasta 3°C de sus promedios históricos y en los polos las noches más frías serán más cálidas con temperaturas de hasta 4.5°C por encima de lo normal.

Las sequías y disponibilidad de agua también será factor en contra de diversos ecosistemas y sus especies, además de la problemática asociada a la producción de alimentos, la sobreexplotación de acuíferos, entre otros. Si el incremento fuera del 2° C puede impactar a poco más de 180 millones de personas para el 2050. Por otro lado, también podemos hablar de inundaciones por lluvias extremas. Sequías en algunos lugares y lluvias torrenciales en otras.

La lista del reporte es larga.

Indudablemente que tenemos una adicción a los derivados del petróleo. La pregunta de los 60 mil es: ¿qué tanto es lo que debemos de depender de ellos? Sin combustibles fósiles las economías indudablemente colapsaran.

Por ejemplo, sin derivados del petróleo los plásticos no existirían. Sin gas metano no tendríamos fertilizantes. Sin gasolinas no se movería la economía. Entonces ¿qué tanto es lo que tenemos que visualizar en el futuro próximo respecto a un recurso natural no renovable? Indudablemente que tenemos que buscar el cómo salir de la codependencia actual. Se deben de buscar innovaciones tecnológicas en el corto plazo. Es una necesidad por demás urgente, es por el planeta, es por sentido común, es porque ya lo estamos agotando y es un sinfín más de “es por”. 

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Energías limpias, cambios en nuestros hábitos de consumo, prioridad al transporte público, áreas naturales protegidas, más arbolado en ciudades, más y más cosas que puedan ayudarnos a transitar de una población que se aferra a un recurso natural en vías de extinción. Por ejemplo, Pemex en el 2007 tenía reservas probadas de hidrocarburos de 15,514 millones de barriles de petróleo crudo equivalente, para el 2022 bajaron a 7,328 millones de barriles. Hablamos de casi un 50% menos en 15 años, de seguir esa tendencia estaremos sin reservas de petróleo en otros 10 o 15 años. Pensar el cómo compaginar la dependencia a los derivados del petróleo es ya una prioridad, buscar alternativas tecnológicas compatibles con el medio ambiente es ya una necesidad pues las expectativas y consecuencias no son del todo favorables con el esquema actual. Nos conviene a todos, inclusive a ti que llegaste hasta este punto.

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