Reflexiones

Malú Morales

Padres e hijos

El duelo se lleva a cabo una madrugada. El hombre mayor dispara al aire y sin embargo, él recibe un balazo en la pierna que le provoca una herida de cuidado.

La Rusia de hoy no es, ni por asomo, nada parecido a la Rusia de antaño con su grandiosa producción literaria de las plumas de Tolstoi, Chéjov, Dostoiesvki, Gogol, Gorki, y otros que amaron su patria y la describieron para gloria de su tiempo…y por supuesto Iván Turgueniev (1818-1883) Bien evaluado en su tiempo, este autor asentó en sus libros no sólo las políticas de su entorno, sino el carácter del ruso de la élite, el intelectual, los mujiks y las mujeres, no siempre castas e irreales, también se refirió a personajes femeninos emancipados, cerebrales, revolucionarios en su época.

En una de sus novelas más trascendentes: PADRES E HIJOS, Turgueniev sitúa el relato en el tiempo en que recién se abolió la servidumbre (1859) Abarca asimismo, la brecha generacional entre padres e hijos, tan universal como eterna.

Nikolai Pietrovich Kirsánov, viudo de 44 años, se encuentra a la espera de su único hijo que regresa al hogar, una vez concluídos sus estudios superiores. Nikolai tiene una finca de doscientos siervos a quienes ha repartido sus tierras según ordenan las políticas imperantes. Arkadi, el hijo, envuelto en una inocente ternura, vuelve acompañado de su mejor amigo, Bazárov, una figura sombría, salvaje, casi brotado de la tierra, fuerte y honesto, no obstante condenado a perecer, con estudios de medicina, botánica y anatomía. Se dice Nihilista. El autor aclara que son: Seres que niegan la existencia de toda creencia o realidad sustancial. No se doblegan ante ninguna autoridad. Los dueños de la finca, Nikolai y Pável Kirsánov, representan a la aristocracia; aman las bellas artes y su presencia es pulcra y elegante. Se sorprenden ante la actitud irreverente del invitado Bazárov con quien sostienen discusiones ante los planteamientos de los jóvenes Nihilistas. El siguiente diálogo con que Turgueniev nos describe a los personajes, es más que elocuente:

Bázarov.- Aristocracia, liberalismo, progreso, principios… cuántas palabras exóticas e inútiles. El hombre ruso no las necesita.

Pável Kirsánov.- Ofende usted al pueblo ruso. Cómo pueden no reconocerse los principios, las reglas.

Los jóvenes deciden alejarse de la casa paterna ante la imposibilidad de entenderse con los mayores. Hacen un recorrido de visitas a personajes que van conociendo:  Avdotia Kúkshina, emancipada, feminista, fumadora y libertina. Durante sus incursiones, son invitados a una distinguida fiesta en la cual conocen a Anna Odíntsova, viuda de 28 años, rica, enérgica, práctica, bella y fría. Esta última cautiva a Bázarov, en quien se despierta una pasión por él desconocida. En tanto Arkadi se enamora de la joven hermana de la viuda. Anna desprecia los amores de Bázarov, por lo que el joven, ofendido decide partir a casa de sus padres. El padre es médico militar retirado y la madre una mujer religiosa que profesa un amor y admiración ciegos por su único hijo a quien abruma con atenciones y muestras de amor grandilocuentes. Estas  escenas disgustan al joven Nihilista que decide volver a la casa de su amigo Arkadi. Allí se encuentra con una joven hermosa, sencilla y afectuosa que lo cautiva; la trata con reserva, sabe perfectamente  que es la pareja del padre de Arkadi y que además tienen un pequeño hijo. Incapaz de contener su admiración hacia la joven madre, estando a solas, se atreve a besar a la muchacha en contra de su voluntad, sin percatarse que  es observado por Pável, el hermano del dueño de la casa.

Pável, adoptando su posición de caballero de élite, aborda a Bázarov para plantearle su deseo de batirse en un duelo con él. El muchacho asombrado se niega; la argumentación del aristócrata es que: ambos no se soportan, se detestan y no puedan caber en el mismo sitio. En el interior de Pável, se anida el anhelo de lavar  el honor de su hermano. El duelo se lleva a cabo una madrugada. El hombre mayor dispara al aire y sin embargo, él recibe un balazo en la pierna que le provoca una herida de cuidado. Bázarov comprende que debe alejarse, por lo que regresa a casa de sus padres, ante el regocijo de ellos. El viejo médico le pide a su hijo que le ayude en atender algunos enfermos que solicitan sus servicios, a lo que el recién egresado de medicina, accede sin entusiasmo. Un día le toca atender a un enfermo de cólera en estado avanzado, el contagio es inminente y Bázarov contrae la enfermedad. Se agrava ante la impotencia del padre y otro médico que le asiste. Antes de morir, Bázarov pide ver a Anna Odíntsova, quien le visita gentilmente.

Turgueniev tuvo mucho contacto con escritores Franceses y Alemanes contemporáneos. Viajó contínuamente gracias a su posición económica desahogada. Tuvo amoríos con una actriz de teatro descendiente de españoles. Ella estaba casada y sin embargo los amores perduraron por muchos años. Es posible que la influencia de la actriz, haya motivado a Turgueniev a escribir su ensayo Hamlet y Don Quijote, en el que hace un elogio del caballero manchego por sus rectas convicciones, en oposición al dubitativo y atormentado príncipe.

Iván S. Turgueniev escribió durante 37 años sin detenerse: 13 novelas, 49 relatos, 15 obras de teatro e infinidad de poemas y ensayos. Según  Juan Eduardo Zúñiga, autor del prólogo de la edición Austral Narrativa,  del CONACULTA, su amplia obra devela la profundidad de su pensamiento, su amplia cultura, hablaba cinco idiomas. Sus temas abordan teorías literarias, musicales y políticas.  Le interesaba la educación de los niños, la explotación de los campesinos y la defensa de la mujer entremezclando ideas psicológicas adelantándose un poco al psicoanálisis.

Las opiniones expresadas aquí son responsabilidad del autor y no necesariamente reflejan la línea editorial de ESPEJO.

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