Reflexiones

Dr. Jorge Rafael Figueroa Elenes

Para impulsar el desarrollo de Sinaloa, empecemos por sus regiones

En la entidad los esfuerzos debían encaminarse de manera estratégica a modificar la estructura productiva.

Hoy presento, también con base en los resultados de los Censos Económicos 2019, un análisis de las características económicas de Sinaloa a partir de la aportación de sus municipios y las regiones que se suelen construir al agruparlos a partir de su proximidad geográfica. Comparo además, los municipios de la entidad con los municipios más importantes del noroeste de México y tomo como referencia en algunas cifras, la situación de los municipios de Aguascalientes y Querétaro. Lo hago considerando que se trata de las capitales de los estados con el mayor cambio estructural en los últimos 20 años, que forman parte de las entidades con mayor dinámica de crecimiento y que están ubicados en una región, la del Bajío, que constituye el modelo de desarrollo a seguir en el ámbito nacional, fundamentalmente por lo que corresponde a sus procesos de planeación económica. 

Sinaloa tiene 18 municipios y de acuerdo con el Conteo de Población y Vivienda realizado en 2015 por el INEGI, el municipio de Culiacán, con poco más de 900 mil habitantes, es el más poblado. Prácticamente 3 de cada 10 sinaloenses viven en Culiacán. Le siguen Mazatlán con poco más de medio millón de habitantes, Ahome con casi 450 mil y Guasave con un poco menos de 300 mil pobladores. Estos 4 municipios concentran alrededor del 73 por ciento de la población de la entidad.

Los municipios se agrupan en 4 regiones: región Centro, región Sur, región Norte y región Centro Norte. En la región Centro se incluye a Culiacán, Navolato, Elota, Cosalá y Badiraguato. En la Sur están Mazatlán, San Ignacio, Concordia, Rosario y Escuinapa. En la región Norte se considera a Ahome, El Fuerte y Choix. En la región Centro Norte aparecen Guasave, Salvador Alvarado, Angostura, Sinaloa y Mocorito.

Siguiendo la pauta de una mayor población en ciertos municipios, en ellos se concentra también la mayor actividad económica. Es así como, en Culiacán, se encuentra el 34 por ciento de las Unidades Económicas o empresas de la entidad, ahí se concentra el 38.2 por ciento de la población ocupada y, este municipio aporta el 42 por ciento de la Producción Bruta Total (PBT) del estado y el 40.2 del total del Valor Agregado Censal Bruto (VACB). Mazatlán, que ocupa la segunda posición, aporta el 19.5 por ciento de las empresas, el 22.3 de la población ocupada, el 25.7 de la PBT y el 25 por ciento del VACB de Sinaloa. Si junto a Culiacán y Mazatlán consideramos a Ahome y Guasave, la concentración de las actividades económicas en estos 4 municipios es más que evidente, ya que alrededor del 90 por ciento se desarrollan en ellos, considerando el número de Unidades Económicas, el personal ocupado, el VACB y la PBT.

Por regiones, como es de suponerse dado que incluye a Culiacán, la región Centro es la que con mucho tiene la mayor participación en las variables que hemos venido considerando. El 39.3 por ciento de las Unidades Económicas se encuentran en esta región, el 42.2 del personal ocupado y las aportaciones al VACB y a la PBT de la entidad son de 43.4 y 44.9 por ciento, respectivamente. En orden de importancia, la región Sur ocupa la segunda posición con participaciones que fluctúan alrededor del 27 por ciento, seguida de la región Centro Norte con aportaciones alrededor del 21 por ciento. La región norte ocupa en todos los casos las últimas participaciones. Aporta el 16.5 por ciento del total de empresas, el 11.0 de la población ocupada, el 9 por ciento del VACB y el 8 por ciento de la PBT de la entidad.

Considerando los cuatro principales municipios de Sinaloa a partir de su tamaño y participación en las actividades productivas, se observa que en términos del VACB, en Ahome y Culiacán las actividades predominantes son el comercio al por mayor, el comercio al por menor y las industrias manufactureras; mientras que en Guasave y Mazatlán la mayor participación se da en el comercio al por menor, seguido del comercio al por mayor y las industrias manufactureras. En general, las actividades terciarias presentan la mayor participación en los cuatro municipios (promedian 77%), seguidas de las actividades secundarias que aportan el 14.9 por ciento en Guasave, el 19.4 en Mazatlán, el 23.4 por ciento en Ahome y el 23.6 por ciento en Culiacán. Las actividades primarias son las que menos aportan al VACB municipal y tienen su mayor participación en el municipio de Guasave (6.4%), en el caso de Ahome y Mazatlán promedian 2.3 y en Culiacán es de apenas 1.4 por ciento. Si además desagregamos las actividades terciarias en comercio y servicios, apreciamos que el comercio promedia 46.4 por ciento en los cuatro municipios, destacando el 54 por ciento que muestra Guasave. En el caso de los servicios, estos tienen sus mayores participaciones en Mazatlán y Culiacán con 37.8 y 32.2 por ciento, respectivamente.

En ausencia del cálculo regular del PIB municipal, suele utilizarse como variable proxi de él, el dato del VACB municipal. Por ello conviene destacar que de acuerdo con los Censos Económicos 2019, en términos per cápita las primeras posiciones de este indicador las ocupan Mazatlán (65.2 miles de pesos), Culiacán (58.6 miles de pesos) y Ahome (57.4 miles de pesos). Les siguen Salvador Alvarado (45 mil pesos) y Guasave (22.1 miles de pesos). En el fondo de la lista aparecen Sinaloa (2.7 miles de pesos), Badiraguato (3.2 miles de pesos) y Choix (3.8 miles de pesos). El contraste entre los municipios extremos es evidente, máxime si observamos que el VACB per cápita de Mazatlán es casi 25 veces más grande que el valor del mismo indicador en el municipio de Sinaloa.

Para evaluar el comportamiento de las cifras de Culiacán comparándolas con los municipios del noroeste de México, he tomado datos de los municipios de Mexicali y Tijuana en Baja California, La Paz en Baja California Sur y Hermosillo en Sonora. Además, comparo Culiacán con los municipios de Aguascalientes y Querétaro por las razones que antes he señalado. Adicionalmente habría que decir que se trata de municipios con una población aproximada a la que existe en Culiacán (905,265 habitantes), contra 877 mil 190 habitantes en Aguascalientes y 878 mil 931 en Querétaro. Para los municipios del noroeste de México, la población del municipio de Mexicali (988,417) es la más cercana a Culiacán, ya que Tijuana cuenta con 1 millón 641 mil 570 habitantes, mientras La Paz solo tiene 272 mil 711.

Con excepción de Tijuana, todos los municipios señalados corresponden a los territorios en donde se ubica la capital de su correspondiente estado, por lo que la importancia de su participación en la vida social y económica de las distintas entidades resulta evidente. Como se ha señalado, el 40.5 por ciento del VACB de Sinaloa se genera en Culiacán y las cifras también son altas para el caso de Mexicali que concentra el 30.3 por ciento del VACB de Baja California, para la Paz cuyo VACB municipal representa el 33 por ciento del total de Baja California Sur y para Hermosillo en donde se genera el 36.4 por ciento del VACB de Sonora. Pero los casos que más atraen la atención son el del municipio de Aguascalientes que representa el 73.2 del VACB de la entidad de mismo nombre, el del municipio de Querétaro que concentra el 56 por ciento de su entidad y el del municipio de Tijuana, que sin albergar la capital de estado, genera el 53 por ciento del VACB de Baja California.

Se observa que en la estructura productiva de los municipios de Mexicali, Tijuana, Hermosillo, Aguascalientes y Querétaro, el sector que mayor participación tiene en el VACB municipal es el de las industrias manufactureras, promediando 54 por ciento para el conjunto de los referidos municipios. Destacan los casos de Aguascalientes y Tijuana en donde la participación de las manufacturas es de 63.5 y 55.3 por ciento, respectivamente. En cambio, en los municipios de La Paz y Culiacán, la mayor participación sectorial se da en el VACB del comercio, al por menor y al por mayor en cada caso. Para estos municipios, el VACB manufacturero aporta solo el 17.7 por ciento en el caso de Culiacán y el 10.3 en La Paz.

En consecuencia, en estos cinco municipios (Mexicali, Tijuana, Hermosillo, Aguascalientes y Querétaro) prevalecen las actividades secundarias, con una participación promedio de 56.4 por ciento, con los casos más sobresalientes en Aguascalientes y Hermosillo, en donde las participaciones en el conjunto de la economía municipal, son de 63.5 y 57.2 por ciento. En los municipios de La Paz y Culiacán la mayor participación en el VACB municipal corresponde a las actividades terciarias, con cifras de 81 y 75 por ciento en cada uno de ellos.

Para una mejor caracterización de las industrias manufactureras en los municipios de la región y los de referencia, los datos de los Censos Económicos 2029 revelan que Culiacán es el municipio, después de La Paz, con menos empresas manufactureras grandes, solo tiene 11, mientras que Tijuana, Mexicali y Hermosillo, tienen 237, 86 y 33 respectivamente. Nuestros municipios de referencia, Querétaro y Aguascalientes, también cuentan con más empresas manufactureras grandes, con 92 y 40 cada uno. Además, en Tijuana, el 7 por ciento de las empresas manufactureras son grandes, mientras en Mexicali el 4 por ciento. La cifra para Hermosillo y Aguascalientes es de casi 1 por cada 100 empresas manufactureras, mientras que en Culiacán es de apenas 0.5 por ciento.

Las estructuras productivas de cada uno de los municipios condicionan el tamaño del VACB y el PBT en términos per cápita. En el ranking del PBT en términos per cápita, los municipios de Querétaro (418.8 miles de pesos), Aguascalientes (368.5 miles de pesos) y Hermosillo (351 mil pesos) se ubican en las primeras tres posiciones. Culiacán aparece en la penúltima posición con 126 mil pesos y La Paz en la última con 118.5 miles de pesos. El PBT per cápita de un habitante de Culiacán, representa apenas el 30 por ciento de una persona que vive en Querétaro y tan solo el 36 por ciento de un habitante de Hermosillo.

Para el caso del VACB en términos per cápita, el ranking sitúa a los municipios de Querétaro (160.7 miles de pesos), Hermosillo (134 mil pesos) y Aguascalientes (129.2 miles de pesos) en los primeros tres puestos. Culiacán aparece en la última posición con 59.9 miles de pesos. Podríamos verlo así, el VACB per cápita de Querétaro es 2.7 veces más grande que el VACB per cápita de Culiacán, o bien, este último representa solo el 37 por ciento del dato para el municipio de Querétaro. Comparado con el municipio de Hermosillo, el VACB de alguien que vive en Culiacán, representa menos de la mitad (45%) del VACB de una persona que vive en Hermosillo. Entre otras cosas, esto explica porque Sinaloa ocupa, en el ranking de los salarios medios por entidad federativa, la última posición.

El análisis de estos datos permite realizar en principio las siguientes reflexiones. En el estado de Sinaloa, las mayores oportunidades de obtener empleo y una remuneración medianamente suficiente para tener acceso a los bienes que satisfacen las necesidades básicas, se encuentran concentradas en cuatro o cinco municipios en donde el VACB tiene los valores más altos. En el resto se aprecia un VACB muy bajo, que es menor que el VACB promedio de la entidad, en 14 municipios. Se observa también que los municipios que lideran el ranking del VACB, están distribuidos y encabezan cada una de las distintas regiones que he señalado: Culiacán en la región Centro, Mazatlán en la Sur, Ahome en el Norte y, Salvador Alvarado y Guasave en la región Centro Norte.

En la estadística y la econometría espacial se llama dependencia espacial negativa al fenómeno que se genera cuando en una región geográfica se presenta un estado de bienestar social o económico, que se caracteriza por ser superior al de todas las regiones vecinas. Dicho de otra manera, en un conjunto de municipios geográficamente próximos, por ejemplo, existe uno que concentra las mayores oportunidades de empleo y las remuneraciones más altas, mientras el resto, sus vecinos, ofrecen menores oportunidades de empleo, sus actividades productivas son menos complejas y las remuneraciones son menores. Esto es lo que parece estar sucediendo en las regiones de Sinaloa, una relativa prosperidad se da en algunos municipios, los líderes en cada región, mientras que esta no irradia o no contagia a los municipios vecinos. Por ello, los esfuerzos en una entidad como la nuestra debieran encaminarse a estimular la presencia de una dependencia espacial positiva, capaz de trasladar las relativas condiciones favorables de Culiacán, Mazatlán, Ahome, Salvador Alvarado y Guasave, a sus municipios vecinos, posibilitando en la entidad una distribución más equilibrada de las oportunidades.

También resulta evidente a partir de los resultados obtenidos, que Culiacán y en consecuencia Sinaloa, se encuentran en desventaja con respecto a los municipios líderes de la región noroeste y obviamente también con respecto al par de municipios que he tomado como referencia nacional. En Culiacán, las actividades productivas son menos especializadas y menos complejas, por lo que el VACB per cápita es el más bajo para todos los municipios considerados, lo que puede traducirse en el sentido de que aquí se tiene el PIB per cápita más bajo y las remuneraciones son también las más bajas, no solo de la región sino de todo el país. Por eso, en la entidad los esfuerzos debían encaminarse de manera estratégica a modificar la estructura productiva, haciendo realidad el reiterado contenido de los discursos oficiales en el sentido de incorporar valor agregado a los productos primarios y atraer inversiones que reorienten la economía sinaloense hacia actividades que impliquen una mayor especialización.

Aunque en otros análisis se ha señalado que para alcanzar un desarrollo y un crecimiento sostenido Sinaloa requiere del diseño de una estrategia integral y de largo plazo, también es cierto que el desarrollo regional puede alcanzarse a partir de la suma del desarrollo de las partes, en este caso a través del impulso de las cuatro regiones económicas que existen en la entidad. Para ello, en muchos casos de lo que se trata es de operar, poner en práctica y darles continuidad y seguimiento a estrategias de desarrollo que ya se han diseñado, pero que todavía no han sido aprovechadas.

En la región Centro, por ejemplo, el Consejo para el Desarrollo Económico de Sinaloa (CODESIN) hace ya varios años elaboró y presentó la Agenda Regional Estratégica Zona Centro que propone un esquema de acciones estratégicas y proyectos detonadores para los municipios de Badiraguato, Cosalá, Culiacán, Elota y Navolato, con el propósito de contribuir a mejorar su competitividad, atraer más inversión y generar mayor riqueza en la región y el estado. Se contemplan en el documento, una Agenda Metropolitana para Culiacán-Navolato y otra Agenda para la zona de menor concentración urbana: Badiraguato, Cosalá y Elota.

La visión de la Agenda Metropolitana Culiacán-Navolato es convertir a la región en una metrópoli que en México sea un referente en el desarrollo de la bioeconomía. Destacan en sus líneas estratégicas, el ser atractiva para invertir, desarrollar y operar negocios con base en el conocimiento y la tecnología; contar con una industria manufacturera altamente productiva, innovadora y amigable con el medio ambiente y; el constituirse en un líder mundial en la industria de reuniones, especializada en los sectores alimentario y del bienestar; entre otras. Para la Agenda Regional Estratégica de Badiraguato, Cosalá y Elota, la visión es que la región sea competitiva en la producción de alimentos y atractiva para el turismo de aventura y cultural. Se trata entre otras cosas también, de crear una industria de alimentos generadora de valor agregado y alto contenido regional; de detonar el turismo ecológico de alto valor; de dotar a la región de infraestructura y servicios de salud especializados y de desarrollar infraestructura de apoyo para las actividades relacionadas con la industria de alimentos.

En las regiones Norte y Sur, bien podría adoptarse y adaptarse la experiencia del Bajío en donde con el propósito muy claro de construir una visión regional compartida por las entidades de la región, se dieron a la tarea de diseñar una estrategia integral para el desarrollo de la región en la que comparten cultura, conocimientos y tecnologías. Lo que hicieron y en estos días han renovado el acuerdo, es asegurar un crecimiento económico compartido y sostenido basándose en el dinamismo de sus ventajas locales, cambiando la jerarquía manufacturera de las entidades, ligándolas a la economía global a través de mecanismos como el comercio, la exportación, la inversión extranjera y las empresas transnacionales. Sinaloa que en la región Norte tiene como vecinos a Sonora, Baja California y Chihuahua y en la región Sur tiene el vínculo con los estados industrializados del Corredor del Norte, ¿no debería plantearse la tarea de diseñar una estrategia integral de desarrollo regional que encamine a la entidad hacia un mejor posicionamiento en el ámbito manufacturero en términos de estructura y de mayor aportación a la producción manufacturera nacional, de manera que se refleje en una mayor complejidad de las actividades productivas y que a su vez se manifieste en una mayor competitividad y en mayores salarios para los trabajadores? Una buena manera de empezar sería recuperando los proyectos estratégicos identificados para estas regiones en el Plan Estratégico de Infraestructura y Logística del estado de Sinaloa (PEIL), a partir de un esfuerzo hecho por CODESIN y otros organismos y dependencias.

En la región Centro-Norte, se aprecia un potencial enorme a partir de sus excelentes condiciones de desarrollo de las actividades primarias, mismas que pueden y deben potenciarse en beneficio de la región y de la entidad. En esta región, de acuerdo con el PEIL los proyectos deben articularse enfocándolos en la Infraestructura de Transporte y Logística y, en el Turismo. Guasave, Salvador Alvarado y Sinaloa se vincularían fundamentalmente a través de Corredores Agroindustriales, Logísticos y de Servicios y en el resto de los municipios su mayor desarrollo estaría ligado al impulso del turismo en sus distintas modalidades. Además, en esta región buena parte de las localidades son rurales por lo que son las mejores candidatas para impulsar en ellas iniciativas de desarrollo local, para crear fuentes alternativas de empleo a través del trabajo colectivo y solidario, guiadas por los gobiernos y las agencias de desarrollo local, de las que carecemos y cuya creación deberíamos promover. 

Para impulsar en serio estrategias como las que se han planteado, en principio hace falta que las autoridades, las agrupaciones gremiales y los organismos de participación ciudadana, tomemos conciencia de la condición de rezago en la que estamos y actuemos en consecuencia. Nos ubicamos al final en casi todos los indicadores económicos en la región y en muchos de ellos en el país, ya sea que los analicemos en el ámbito estatal o municipal.

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