Reflexiones

Leónidas Alfaro Bedolla

Por qué SÍ el regreso a clases y por qué NO

Mientras los niños juegan para envenenar su cerebro, se enlazan entre una y otra pantalla; empujados por sus emociones, ponen en práctica el más soez de los vocabularios para asesinar el idioma de Cervantes.

Son muchas las especulaciones que se escuchan y leen sobre este asunto. Pero hay algo que me llama la atención, todos se refieren a lo que exponen los maestros, los padres de familia, los líderes de toda laya, y desde luego los expertos de los medios. Pero hasta ahora no he visto una entrevista o encuesta realizada a los niños y jóvenes, que son la parte medular del problema.

He realizado una breve encuesta en 10 niños de escuela primaria y 10 jóvenes de preparatoria. Las coincidencias más notables en los niños, fue en el sentido de que extrañan a sus amiguitos y la escuela misma. Los adolescentes explicaron que les hace falta el maestro para profundizar y despejar dudas. ¡Y socializar! Todos, chicos y grandes, coincidieron en que les gustaría regresar a la escuela porque extrañan su ambiente, la academia, la universidad. -Ya quiero ver a mis amigos, charlar con ellos y echar la vacilada. En términos generales esas son sus expresiones; socializar les es urgente. En cuanto al contagio, expresaron que hasta ahora no saben de niños o jóvenes que estén contaminados, pero que eso se soluciona siguiendo las indicaciones: Guardar distancia y poner en práctica el lavado de manos, que los maestros estén vacunados y usen el cubre bocas, y que la escuela misma tenga la fumigación correspondiente, los baños limpios y agua suficiente.

Viéndolo bien, los niños y jóvenes están muy al tanto de la realidad; eso les permite opinar con seguridad, y como podemos ver, en cuanto al ánimo y argumentos de ellos, no existen objeciones para el regreso a clases.

Con o sin pandemia, año con año, muchas escuelas y universidades, sobre todo del sistema gubernamental, son visitadas por los ladrones en tiempos de vacaciones, y en este largo periodo de la pandemia, es un milagro que algunas no hayan tenido destrozos por causa de los maleantes. Esto no debería de ocurrir, porque la vigilancia y la conservación de las escuelas en general no debe tener vacaciones; son responsabilidad, primero, de los gobiernos de los tres niveles, y segundo de la misma sociedad, primordialmente de los padres de familia.

Es una lástima ver como las escuelas son deterioradas y atacadas salvajemente por los ladrones. Y todavía peor, que no exista un sistema de vigilancia y de mantenimiento permanente. Ejemplos de esta indolencia hay muchos, hubo uno que fue muy notable, el de la Universidad Autónoma de Sinaloa; me dio mucha vergüenza, pena y lástima, ver como en este largo, largo periodo de pandemia, la Ciudad Universitaria –CU- quedó abandonada.

Por eso me preguntó: ¿Dónde está la inteligencia y adelanto académico que tanto cacarean?  ¿Dónde quedó la responsabilidad de los que reciben un salario para el mantenimiento? ¿Dónde quedan los dineros?

Volviendo al punto del regreso o no a clases. Al respecto la población tiene muchas dudas porque los que están en contra del regreso a clases presenciales, el argumento de fondo, no es precisamente por el peligro que eso puede representar, es más por el aspecto político. Y no miden el desorden y daño que ocasionan con tan desvirtuados argumentos. Lejos están de tomar en cuenta los trastornos y desviaciones que están teniendo los niños y adolescentes al estar confinados. Datos de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, informaron en la mañanera del pasado 19 de agosto, por voz del Lic. Alejandro Encinas:

deserción escolar en el ciclo 20-21: 5.2 millones, de estos fueron 3.2 de niños y niñas, 2. de los niveles medio y superior. Se registraron 129,020 casos de violencia intrafamiliar con resultados de 4,400 homicidios y 1,120 suicidios, 4,325 desapariciones. Por causa de abusos sexuales en niñas de 10 a 14 años parieron 373,661; fueron embarazadas en el ámbito familiar. En términos generales, el aumento de la violencia intrafamiliar en el periodo que lleva la pandemia fue de 6.2 por ciento. Y los causantes de los embarazos, en un 73 por ciento fue causado por familiares o personas muy allegadas.

En los resultados antes expuestos, mucho tiene que ver, según datos de CNDH, el hecho de que los niños y jóvenes estén encerrados. Por estas razones, es importante el regreso a clases. Terminó diciendo el Lic. Encinas. Y el representante de Unicef Fernando Carrera informó: ya han regresado Mil millones de alumnos en el mundo, y están por regresar 750 mil millones más; de México regresarán 37.5 millones, y nosotros vamos a ayudar para que ese regreso sea exitoso.

Visitando colonias de tipo popular, pude observar en los negocios llamados Ciber´s, que siempre están llenos de niños y jóvenes. Puedo decir que de diez que vi en cada lugar, todos estaban jugando a “matar” o “suicidarse”. En el menú de juegos, aparecen todo tipo de personajes, armados con rifles, pistolas, cuchillos de todos tamaños, empleándolos en acciones terribles en los que la violencia es extrema. Mientras los niños juegan para envenenar su cerebro, se enlazan entre una y otra pantalla; empujados por sus emociones, ponen en práctica el más soez de los vocabularios para asesinar el idioma de Cervantes.

Pudiera extender más este tema, pero me parece suficiente para dejar en claro el daño que se está ocasionando a la sociedad con el encierro de niños y jóvenes.

Nota de mis dos lectores: -Proculo, ¿vas a regresar a clases? –¡Claro Cirilo, ya estoy vacunado! –Pero te puede volver a dar el covid. –Cuidaré de respetar todas las reglas y normas. –¡Chale! Tan a gusto que estábamos en la gueva…

Las opiniones expresadas aquí son responsabilidad del autor y no necesariamente reflejan la línea editorial de ESPEJO.

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