Reflexiones

Dr. Xicoténcatl Vega Picos

Pormenores de la reunión sobre temas ambientales con Mario Zamora Gastélum

Lástima por Guillermo Prieto, un desconocido que nos quitó la oportunidad de dialogar en un marco de respeto con uno de los candidatos a la gubernatura. Lo único bueno que dijo fue el llamarme “niño”, ahora los amigos viejos son unos “pubertos”.

Siempre es un gusto el saludar a viejos amigos o amigos viejos, más si por el problema de la pandemia ya tienes tiempo sin hacerlo o cuando lo haces de manera virtual. El día de ayer me invitaron a coordinar un evento de Mario Zamora Gastélum, candidato a gobernador por el PRI, PAN y PRD. Digo viejos amigos porque los que nos dedicamos a esto somos pocos y con el paso de tiempo hemos visto de todo.

No puedo hablar por todos, pero sí por mí, porque creo que me conozco en mis ya más de 56 años de existencia, pero no es mucho el gusto por los reflectores de los medios. Desde luego que los utilizamos, como lo hago hoy y desde algún tiempo atrás escribiendo sobre estos temas, porque los considero importantes y los pocos o muchos que los lean los considero como un logro. En un descuido nada más son los del grupo de la “Palomilla”, pero me gusta y lo hago.

Sin embargo, ayer participé como coordinador de un evento entre “amigos del medio ambiente de Sinaloa”, la palabra “ambientalista” no es de mi agrado por razones que los viejos amigos conocen.

Entre las pláticas, saludos y el cómo te va, a la espera de Mario Zamora, me llamó la atención una persona a la que no identifiqué, estaba inmerso en su soledad, hablaba solo, en este soliloquio levantó la voz, no mucho pero se escuchó. En fin, no lo ubicaba, no era alguien que conociera, alguien con quien platicar porque nunca de los nunca se había presentado a un evento en este tema. Repito, somos pocos, algunas veces o muchas veces discutimos, nos peleamos, pero todos somos amigos, inclusive aquellos que siempre nos llevan la contra, probablemente no son mis amigos pero sabemos quiénes son y nos respetamos.

El evento transcurrió sin muchos contratiempos, la idea era que cada uno expusiera sus inquietudes y propusiera soluciones a la vasta problemática ambiental que nos aqueja. Exponer para después presentar un documento base que sirva para realizar proyectos de conservación de los recursos naturales.

Otra vez, a arrastrar la pluma para presentar propuestas concretas al nuevo gobierno. No es ni será la primera vez. En anteriores administraciones nos habían cerrado las puertas. Los amigos viejos se hicieron viejos amigos, pero fue el actual gobernador Quirino Ordaz Coppel quien escuchó el reclamo de estas voces y, finalmente, logramos el cometido: la creación de la Secretaría de Desarrollo Sustentable (SEDESU), lo que le llamamos los “cimientos”.

Ahora ocupamos el “segundo piso”, eran las voces de todos los que nos conocemos. Sabemos qué es lo que ocupa la SEDESU, sabemos cuáles son los proyectos que en materia ambiental se deben de realizar para fortalecer la conservación de los recursos naturales, no en vano tenemos años en esta lucha.

Sin embargo, el día de ayer se presentó al evento un desconocido, al menos para mí, alguien que irrumpió de manera grosera, prepotente, impertinente y desquiciada en la reunión.

Escudado en su ignorancia, trastocó el encuentro. Buscó, lo que nosotros no buscamos, los reflectores y lo peor es que lo logró. Hoy, la mayoría de los medios escriben sobre Guillermo Prieto, la persona que increpó e insultó al candidato, de la persona que le dijo cómo acabar con la corrupción. Lástima que hablen de eso, lástima que no se toque la problemática ambiental y lo que se requiere hacer para buscarle solución. Lástima por Guillermo Prieto, un desconocido que nos quitó la oportunidad de dialogar en un marco de respeto con uno de los candidatos a la gubernatura. Lo único bueno que dijo fue el llamarme “niño”, ahora los amigos viejos son unos “pubertos”.

Seguiremos en la brega, esto no es de una reunión o encuentro con candidatos, esta era y es una reunión de la sociedad con un candidato, también nos reunimos y dialogamos con muchos “Guillermos Prietos”. Fue un prietito en el arroz, no fue la voz de aquellos que se preocupan y ocupan en la temática ambiental.

La corrupción que usted mencionó con ahínco, don Guillermo, también es el invadir un evento en donde usted es y era un completo desconocido.

Las opiniones expresadas aquí son responsabilidad del autor y no necesariamente reflejan la línea editorial de ESPEJO.

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