Reflexiones

Leónidas Alfaro Bedolla

¿QUIÉN MATÓ A JAVIER VALDEZ? Capítulo No. 1: Invítalo al Guayabo

-¿Qué pasó amor? Escuché un golpe. –Dijo ella somnolienta; miró el desorden del buró y los objetos caídos.

A las tres de la madrugada de aquel 5 de marzo del año 2017, una ráfaga de AK47 despertó a Sergio, a quien sus amigos conocen con el apócope de Checo; sobresaltado levantó el torso quedando sentado sobre la cama, atento, nervioso en la semioscuridad de su recámara; empezó a contar: uno, dos, tres, cuatro… ¡pack! El sonido apocado de la bala le provocó un respingo, y un escalofrió recorrió su espalda. Se quedó quieto, pero luego reaccionó, y se dijo: El tiro de gracia. Y en su cerebro, aquél sonido seco, determinado, se le repetía una y otra, otra y otra vez. Se levantó, miró encendida su laptop que había dejado hacía apenas una hora cuando el sueño lo venció; no se preocupó por apagarla, se puso una playera y decidió salir; al recordar el sonido de los disparos y el chirriar de las llantas de un carro que se alejó; esperó un instante, retrocedió para comprobar que en las recámaras donde su mujer y sus hijos dormían, estuvieran cerradas; pegó una oreja en cada puerta para comprobar que aún dormían. Con precaución abrió la puerta de la sala que daba a la calle, caminó el breve espacio del porche y al llegar al barandal sintió la frescura de un viento sereno, miró hacia un lado y otro. El silencio le anunció que todo el vecindario estaba quieto; temeroso de salir a ver, se asomó, miro hacia la izquierda luego a la derecha, y allá, a cincuenta metros estaba el bulto; la luz de un arbotante lo cubría. Con el corazón acelerado echó a caminar con la mirada fija en el bulto. El ladrido de un perro lejano hizo voltear al Checo, pudo cerciorarse de que nadie había en la calle, ni para el oriente ni al poniente. Al irse acercando arreció los pasos… -¡Nooo! ¡Por Dios! ¡Javier, Javier! ¡Levántate! ¡Levántate cabrón! Al verle la cara, gritó: ¡Oooh nooo! Se arrodilló, con los brazos extendidos siguió lamentándose, repitiendo el nombre envuelto con palabras gruesas, miraba la sangre espesa que todavía brotaba de la parte baja del estómago; con horror comprobó que había sido destrozado por balas de grueso calibre. La bala de 9mm., la del tiro de gracia en la nuca, había provocado que el ojo derecho quedara colgando sobre el pómulo, al verlo, hizo una horrible mueca y gritó: ¡Te lo dije! ¡Cabrón, te lo dije¡ Dio un manotazo al piso.

El manotazo alcanzó el buró tumbando la lámpara, una cajetilla de cigarros y su celular. Sobándose el dorso de la mano, Checo despertó. Sintió correr el sudor por su pecho y espalda, sentado sobre el borde de la cama lo sorprendió Tamara, su esposa.

-¿Qué pasó amor? Escuché un golpe. –Dijo ella somnolienta; miró el desorden del buró y los objetos caídos.

Checo se levantó, y al momento encendió la luz. –Otra vez esa pesadilla, dijo mesándose los cabellos. -Pero ahora más horrible. Esta vez, Javier fue destrozado. Lo trozaron con cuerno de chivo. –Expresó con la vista desmesurada.

Tamara lo abrazó, le sobó la espalda; en silencio se retiró, un minuto después apareció con un vaso de agua. Checo lo tomó y dio un sorbo, dio otro trago y con un ligero temblor dejó el vaso en el buró.

-Viejo, habla con él. Dijo ella mirándole el rostro sudoroso.

-Ya sabes, lo he hecho varias veces, pero el cabrón no me hace caso. Me quiere engañar diciendo que las amenazas son pura cábula; que aquellos son una bola de culeros que lo quieren amedrantar, que no pasarán de ahí. No entiende razones.

-Tú, tienes razón. Las denuncias en el Semanario, cada día son más contundentes; más temerarias, digo yo…

-Y no nada más señalan a los del gobierno y los narcos, también a los oligarcas, los grandes empresarios que tampoco tienen llena. Vaya, hasta contra nosotros los maestros y dirigentes sindicales de las universidad nos están tundiendo…  

-Y es que tienen razón los del semanario, todo se ha convertido en una verdadera cloaca.

-Sí, estoy de acuerdo, mujer, pero en la universidad, no todos somos corruptos. Estoy de acuerdo que en todo el país existe un cagadero en donde todos estamos embarrados.

-No viejo, nosotros no. Dijo ella recogiendo la sábana mojada por el sudor de su esposo.

-Como dice Javier, yo no me hago pendejo. Somos unos cobardes que no nos animamos a dar la cara, somos una sociedad sin valores, sin voluntad para enfrentar a esa bola de cabrones.

-¿Pero qué podemos hacer? Por ejemplo tú, si te enfrentas a los desmadres que hay en la UAS, te corren; eso por lo menos.

-¡¿Lo ves?!; por esa forma de pensar, estamos jodidos.

-Hay viejo. Y qué otra cosa podemos hacer, ¿he? Enfrentarnos, y arriesgarnos a que nos dejen en la calle, o que nos maten. ¿He?

-Pues sí. Como dice Javier. Que nos maten a todos por protestar. Pero ahora lo que me urge es pensar en cómo enfrentar los problemas. En la universidad debemos formar grupos con los cientos de estudiantes que se han dejado atemorizar por los  maestros corruptos, esos que hasta las nalgas le piden a las estudiantes para darles una buena calificación. Debemos protestar, acusar a los que cometen esas barbaridades, y por otro lado apoyar a los maestros que son amenazados de bajarles sus estímulos y horas de clases si no están dispuestos a aceptar a entrarle a las tranzas, y también integrarse a las campañas políticas. ¡Qué poca madre! Desviar millones para hacer un partido político que solo sirve a intereses de esa bola de sinvergüenzas. Es increíble que ocurran esas cosas en una universidad que se dice Autónoma y Popular. Bola de corruptos; ¡no tienen madre!

El canto lejano de un gallo, hizo reaccionar a Checo, miró el reloj. –Ya son las cinco y media, me queda una hora para preparar mis clases. Este día va estar cabrón Tamara, tengo dos exámenes. Me traes café, por favor.

 Sí, y de una vez te voy a preparar la machaca ranchera que te gusta, y los frijoles refritos. ¿Te cae?

-Órale Tamarita! ¡Y el café que sea  de olla! –le grito a su mujer que ya se encaminaba a la cocina, mientras él se quedó rumiando:

 -¡Chingada madre! Hasta cuándo va a terminar este infierno. Me preocupa este pinche Gordo, trae de bajada al Secretario de gobierno, al Secretario de Salud y al Tesorero. Funcionarios tranzas que no se miden, les vale madre y hasta presumen sus corruptelas. El pinche gober, metido hasta la madre en las tranzas; los apapacha, declarando que son sus mejores colaboradores… cabrones ratas de mierda. La prensa, la televisión con su bola de chayoteros los mantienen a flote ante una sociedad hipócrita; la doble cara de empresarios corruptos, simuladores de mierda que se conforman con hincharse de dinero; mientras aquellos, los políticos culeros, saben que van de paso, también se alegran valiéndoles madre dejar en la miseria a la gente; esa pobre gente que paga sus impuestos, sus cuotas al Seguro Social y los Sindicatos, instituciones que también están hasta la médula nadando en el estercolero. Apenas se puede creer que existan Médicos con alma de mercenarios, corruptos sin escrúpulos que extienden recetas apócrifas para sacar medicinas y venderlas. Cómo me gustaría convertirme en La Mole Verde para darles una arrastrada a esta bola de putos.

-¡Ya, deja de la refunfuña!, anda, vente a desayunar. – Checo se levantó. En un momento dio cuenta de la sabrosa machaca. Y siguió bebiendo el café.

-Mi amor, te salió buena la machaca, dame otro poquito.

-Viejo. Ya te tragaste casi todo el sartén tú solo.

-No es cierto Tamarita, tú también te has comido cinco tacos.

-Sí, pero dos eran de frijoles.

Entre esas trivialidades departían en sus desayunos, para luego irse a dar clases, él, y ella a su trabajo en una oficina administrativa.

Ya para despedirse le dijo: -Viejo. Para que se te quite la muina, ve a Javier. Invítalo al Guayabo.

-Eso haré, pero no me eches bronca si llego tarde.

-Eso depende. Si te tardas de más, me hablas para no tener pendiente.

-¡Ya estás pintada de más!

LEE ACÁ LA PRIMERA ENTREGA DE ESTA SERIE: ¿QUIÉN MATÓ A JAVIER VALDEZ? A manera de introducción

Las opiniones expresadas aquí son responsabilidad del autor y no necesariamente reflejan la línea editorial de ESPEJO.

Comentarios

Recientes

Ver más

Reflexiones

Ver todas

Especiales

Ver todas

    Reporte Espejo