Reflexiones

Leónidas Alfaro Bedolla

Reforzando el camino

Se consolidó aquello de que la política sirve: “para afinar voluntades y lograr un bien común”; los protagonistas firmantes lo confirmaron al afirmar: “no logramos lo deseado, pero sí, lo posible”.

Luis Donaldo Colosio, el 6 de marzo de 1994, ante miles de seguidores
reunidos en la explanada del monumento a la revolución, y a través de la
televisión y la radio, ligado a millones de mexicanos que lo vieron y
escucharon dijo: “Veo un México con hambre y sed de justicia, de gente
agraviada por las distorsiones que impone a la ley de quienes debían de
servirla”.

También habló de la perversidad del Partido Revolucionario Institucional
(PRI); de la desesperanza de un México desesperado, en suma, del atraso en
que los mexicanos a causa de un gobierno impuesto por el unipartidismo,
impedía la democracia. De esta forma, el entonces candidato a la presidencia de la República, anunció “la soga en la casa del ahorcado”; días después fue asesinado. Por más que Carlos Salinas de Gortari ha intentado desvirtuar su responsabilidad en el caso, el clamor popular lo acusa de manera contundente.

Así, como este magnicidio, que ha sido sentenciado por el sentir colectivo, como: “un asesinato de Estado”, así también es calificado el acaecido el 1 de octubre de 1989 en la persona del Ingeniero Manuel de Jesús Clouthier del Rincón, (Maquío), y el acusado por el pópulo es el mismo Carlos Salinas de Gortari que entonces ocupaba la presidencia de México. ¿Qué lo motivó a ordenar estos asesinatos? Lo que se impuso en las deducciones de muchos: el temor.

Maquío fue un político que sacudió al sistema impuesto por los malos gobernantes del PRI, en su abanderamiento como candidato, expuso a la luz los graves errores de un sistema podrido, los abusos de gobernantes
que en contubernio con empresarios corruptos practicaban una desbordada rapiña. Y la valiente y honesta actitud de Colosio, amedrantó a las gavillas comandadas por Carlos Salinas de Gortari.

Antecedentes como estos, nos indican hasta dónde están dispuestos a llegar, quienes se encuentran ante el temor de perder el poder. Por eso es muy reconfortante lo que sucedió el pasado 22 de julio en el marco de la Conferencia Mañanera. Ante el Presidente Andrés Manuel López Obrador, se reunieron varios personajes para firmar una reforma de ley que servirá para favorecer a millones de trabajadores, que busca pagar pensiones más justas, se habla de elevarlas a un mínimo de 40%, y que se reduzca de 25 a 15 años el derecho de obtener la pensión. Con este reforzamiento, y el pago de apoyos a adultos mayores de 68 y más, las becas de estudiantes y personas de incapacidad, se cumplen acciones que hacen realidad: “primero los pobres, por el bien de todos”.

Sin duda, este es un hecho histórico, pero no es uno más de los muchos que
hemos visto en las Conferencias Mañaneras, no, porque esta vez se consolidó aquello de que la política sirve: “para afinar voluntades y lograr un bien común”; los protagonistas firmantes lo confirmaron al afirmar: “no logramos lo deseado, pero sí, lo posible”. Ponderaron que a pesar de que se viven momentos de apremio y graves problemas por causa de la pandemia del Covid 19, pudieron arribar a acuerdos que les favorecerán, tanto a empresarios como a gobernantes; todo, con un objetivo: favorecer a los
trabajadores.

Unieron sus firmas al Presidente: El señor Carlos Salazar Lomelí en representación del Consejo Coordinador Empresarial, representando a los trabajadores (CTM) el Senador Carlos Aceves del Olmo, el representante de la Cámara de Diputados, el diputado Mario Delgado y por la Cámara de Senadores, el Senador Ricardo Monreal.

Como un justo homenaje, va esta Oda de Doris Co; se inspiró en el obrero.
“Oda al obrero y a su obra, al albañil y al pintor de brocha gorda, a aquel que levanta la obra gruesa hediondo a sudor, a canto y pobreza, obrero dueño del ladrillo, del estuco y del martillo, rudas sus manos, mirada sencilla surcos en sus mejillas, de pícara sonrisa del pícaro piropo… obrero, albañil, productor, asalariado, jornalero, peón artesano…Un maestro. El maestro hacedor de mi casa de la esquina, del edificio, de la escuela, de universidades, del palacio de reyes, del castillo de hadas y de la casa de Juana”.

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