Reflexiones

Alejandro Luna Ibarra

Sabotaje a la SEpyC | Estructura contra autoridad

Podría haber “choque de trenes” entre el corporativismo sindical y el nuevo gobierno de la 4T.

En abierta provocación y desafío a los nuevos funcionarios de la Secretaría de Educación Pública y Cultura del Gobierno del Estado, el personal directivo que compone la estructura operativa, direcciones, supervisiones y jefaturas de sector de la SEPYC, acordaron hacer vacío y desobedecer las órdenes de las nuevas autoridades encabezadas por Graciela Domínguez Nava.

La semana pasada, los propios trabajadores leales a la dirigencia de la sección 53, se exhibieron en redes sociales en diversos convivios organizados para despedir a sus anteriores jefes en horarios laborales, haciendo patente su desprecio y desafío a la autoridad de los nuevos funcionarios y tratando de provocar la sanción de las autoridades, que les sirviera de pretexto para alentar el choque contra el nuevo gobierno de la 4T, porque no les ha permitido imponer a sus propios cuadros sindicales en la estructura de la SEPYC como lo habían venido haciendo desde hace cuatro sexenios.

Con el cambio de gobierno, la sección 53 no sólo ha perdido posiciones que consideraban ya como su patrimonio, como la dirección general y estructura administrativa del ISSSTEESIN y la delegación de la SEP, sino que no ha podido colocar a sus cuadros en los puestos de mando, coordinaciones, jefaturas de departamento y direcciones de los servicios educativos estatales como lo había venido haciendo desde el gobierno de Juan S. Millán hasta el de Quirino Ordaz Coppel, pasando por el gobierno priísta de Jesús Aguilar Padilla y el panista de Mario López Valdez.

Aunque la respuesta de la SEPYC –hasta el momento— no ha sido de confrontación, ha sido más bien cauta, lo cierto es que tampoco es de sumisión y tarde o temprano habrá choque y ya se notan los primeros escarceos y amenazas de conflicto. La dirigencia de la sección ya envió la orden de no permitir el regreso presencial a clases de ninguna escuela más, en abierta confrontación a las disposiciones del gobierno federal y estatal del regreso presencial en todos los niveles, tomando como pretexto el argumento de que los maestros no quieren la dosis de refuerzo contra el Covid 19 de la vacuna Cansino.

La posición de la dirigencia de la sección 53 contra el gobierno estatal de Rubén Rocha tiene en el centro el reclamo de las posiciones de mando en la estructura de gobierno, que Rocha Moya no les ha cedido y seguramente no les cederá pues por eso votaron por él la mayoría de los sinaloenses y de los maestros. Para evitar que sigan en el poder del sector educativo los mismos grupos político sindicales que han pervertido la función pública por más de 20 años, sometiendo a los funcionarios a consignas de líderes sindicales y abandonando su función sustantiva de defensa de los derechos laborales del magisterio.

El sabotaje contra las autoridades de la SEPYC articulado por jefes de sector, directores y supervisores, bajo las orientaciones de Fernando Sandoval Angulo, ya provocó el primer desencuentro con el gobernador del estado, Rubén Rocha Moya, que evidenció en la conferencia semanera del lunes que no son los maestros los que se oponen a la vacuna Cansino, sino que es una posición política del dirigente sindical, Sandoval Angulo, dejando entrever que hay otras motivaciones en la postura del dirigente sindical.

En respuesta, la dirigencia sindical inició en redes sociales una intensa campaña con todos sus activos y seguidores leales, contra la aplicación de tercera dosis de la vacuna Cansino que se empezaría a aplicar en breve a los maestros, como lo anunció en conferencia mañanera el presidente Andrés Manuel López Obrador.

Hasta el momento, las confrontaciones entre directivos leales a la sección 53 y funcionarios del gobierno de la 4T, han sido menores pero frecuentes. El personal directivo sindicalista impide que tomen posición de sus plazas los trabajadores enviados por funcionarios de la SEPYC con nombramientos derivados de sus resultados de evaluación de la USICAMM o cualquier otra decisión de ocupación de una plaza, argumentando que le corresponde al SNTE la disposición de las plazas, como el caso emblemático de un trabajador de intendencia de la escuela Donaciano Ibarra de El Valle de Mocorito, que falleció por Covid, dejando en el desamparo a esposa y tres hijos y que por razones humanitarias la SEPYC le asignó el puesto a la viuda. Aunque se utilizó otro recurso para no chocar con el SNTE, la supervisora escolar, por órdenes de dirigencia sindical, le ha impedido tomar posesión del puesto a la viuda porque quiere el lugar para el esposo de la secretaria general delegacional del SNTE.

La confrontación entre dirigentes sindicales y funcionarios de la SEPYC tiende a agravarse. El tono de Fernando Sandoval contra Graciela Domínguez y su equipo es cada vez más agresivo y amenazante ante los frustrados intentos por imponer funcionarios y mantener el control de las plazas en el sector educativo, lo que podría provocar un “choque de trenes” entre los resquicios del corporativismo sindical, de extracción priísta, respaldados por una amplia y sólida estructura político-administrativa estatal –bajo las órdenes de la dirigencia de la sección 53 del SNTE—, construida a lo largo de más de dos décadas, por el ex senador Daniel Amador Gaxiola, para someter al magisterio estatal, y el nuevo equipo de autoridades de la SEPYC, menos experimentados, pero con el respaldo del gobernador morenista Rubén Rocha Moya y el presidente Andrés Manuel López Obrador, en el marco del proyecto nacional de la Cuarta Transformación en Sinaloa.

La estructura, fuerza de Amador

El conflicto, aunque apenas empieza, podría ser de gran magnitud, dependiendo de la medición de fuerzas que se dé en los próximos días. La fuerza de amador proviene, en gran medida, del control de la estructura directiva –los ojos, brazos y oídos de la SEPYC—, cuyos puestos son sindicalizados. Es decir, aunque sus funciones son de autoridad, porque son directivos, no son puestos de confianza, por tanto, en la práctica, obedecen más a la dirigencia sindical que a la secretaria de educación o al gobernador del estado.

Es decir, las plazas de jefes de sector, supervisores y directores, que componen básicamente la estructura directiva de la SEPYC, son plazas de base –no están sujetas a los cambios de gobierno— y por tanto, son prácticamente vitalicias, mientras que los puestos de jefaturas de departamento, directores de nivel, subsecretarios y secretarios de educación, son puestos de confianza que están sujetos a la designación del gobernador y pueden cambiar de un momento a otro, de ahí que los directivos –sobre todo jefes de sector y supervisores—, por lo regular profesan un profundo desprecio a la autoridad de los funcionarios de la SEPYC, sobre todo cuando éstos no son puestos directamente por el líder sindical, ya que los funcionarios no sólo ganan mucho menos de sueldo que los directivos –algunos jefes de sector ganan más de cien mil pesos mensuales—, sino que sus nombramientos pueden ser muy efímeros.

Con esta claridad, desde sus inicios como dirigente, en los tiempos del FADES, Amador Gaxiola no sólo se vinculó con las estructuras directivas de la SEPYC para consolidar su fuerza y liderazgo en el gobierno de Renato Vega Alvarado, sino que fue construyendo su propia estructura directiva mediante la negociación de asensos de sus cuadros más leales a puestos directivos que le permitieran tener el control de los maestros. La ruta: comisionar a sus cuadros más leales a puestos de dirección y después de un tiempo, pedir su basificación al gobernador, sin pasar por examen. A los directores leales, comisionarlos a puestos de supervisión y a supervisores leales a jefaturas de sector, con el mismo procedimiento, después de un tiempo pedir su basificación sin pasar por examen. Eso, cuando no conseguía los nombramientos de base directos con el secretario de educación –que regularmente termina bajo sus órdenes—, por instrucciones del gobernador, de tal forma que toda la estructura le fuera leal.

El control de Amador sobre la estructura de la SEPYC es tan sólida que los supervisores y jefes de sector, a pesar de tener la opción de jubilarse con el sueldo íntegro al cumplir los 30 años de servicio –tienen jubilación dinámica–, no se jubilan a menos que tengan algún problema grave de salud o una edad muy avanzada que no les permita seguir trabajando.

Su misión fundamental es ejercer el control político de los maestros a través de su poder político y administrativo. Si los maestros no ceden ante las advertencias y/o las amenazas, vienen las sanciones, actas administrativas, cambios de adscripción (no solicitados), disposiciones difíciles de cumplir y descuentos salariales. Facultades que son conferidas por la ley para mejorar el servicio educativo pero que son utilizadas para garantizar el sometimiento político sindical de los trabajadores, con el consentimiento de las autoridades educativas. Para hacer más eficiente el control, negociaba con los gobernadores la colocación de sus leales en todos los puestos de confianza de la autoridad –funcionarios—de todos los niveles y modalidades educativas, de tal forma que podía sincronizar la ejecución de sus órdenes sin obstáculos.

El obstáculo, por primera vez

Amador sigue teniendo el control de la estructura directiva de la SEPYC –jefes de sector, supervisores y directores–, pero ahora no tiene el control de los funcionarios –jefes de departamento, coordinadores, directores de nivel, subsecretarios y secretaria—, lo que le dificulta que puedan sincronizar sus órdenes, por lo que el sabotaje que encabeza Fernando Sandoval contra las autoridades de la SEPYC es precisamente para obtener ese control y en previsión de mantener las pocas posiciones que aún le quedan, como las escuelas normales, que podría perder en cualquier momento con el avance del cambio de gobierno.

El nuevo gobierno de la 4T que encabeza el gobernador Rocha Moya llegó con el compromiso de poner orden en el sector y resarcir la justicia laboral birlada por años a los trabajadores, lo cual implica afectar las prácticas irregulares y el imperio de Daniel Amador –dirigido por Fernando Sandoval— en el gobierno estatal, para lo cual se ha colocado, en su gran mayoría, a funcionarios que no pertenecen al equipo de Amador, empezando por la secretaria, Graciela Domínguez y el subsecretario de educación básica, Horacio Lora, ex diputados y destacados cuadro morenistas comprometidos con la 4T, así como otros funcionarios con nombramientos de directores de nivel, como Graciela Grijalva y Teodosio Joel Fausto, distinguidos por su participación en Somos Más que 53, destacado grupo contrario a Amador Gaxiola.

Aunque el equipo de la 4T en la SEPYC tiene menos experiencia en la administración educativa, tiene todo el respaldo del gobernador Rocha Moya, cuyo proyecto de gobierno sincroniza con el proyecto nacional de la 4T que encabeza el presidente López Obrador, además de que tiene el respaldo del Congreso del Estado, por lo que la confrontación al interior del sector educativo podría ser fuerte.

El papel de los maestros

En ese escenario, de inminente confrontación, podría jugar un papel importante la opinión de los maestros y trabajadores que, en su mayoría, simpatizan y votaron por el cambio que ofrecía Rocha Moya y que ya no temen ocultar su rechazo a las viejas prácticas corporativas de la dirigencia del SNTE 53.

Y aunque Fernando Sandoval sigue siendo, legalmente el dirigente de la sección 53, debido a que no se ha convocado al cambio seccional –a pesar de que su periodo ya se venció desde el 2020–, es evidente que socialmente no representa el sentir y el pensar de la mayoría de los maestros y trabajadores de la educación, pues aunque mueve un pequeño ejército de leales en redes sociales, sobre todo a los que les asignó plazas y beneficios ilegales para enderezar luchas políticas contra el nuevo gobierno, la gran mayoría del magisterio no comulga con sus prácticas y podrían inclinarse por un proyecto sindical alternativo en la sección 53 que si haga click con la nueva administración. Habrá que ver si los grupos opositores tienen la capacidad para articular una opción sólida, una alternativa a la actual dirigencia, sobre todo a partir de la experiencia de la derrota en la sección 27 del SNTE.

¿Fernando Sandoval estirará la liga hasta romperla? ¿Está dispuesto Daniel Amador a enfrentarse al gobierno de Rocha Moya? ¿Podrá el equipo de Graciela Domínguez someter a su autoridad al personal directivo bajo el mando de Amador? ¿Podrá la oposición aglutinarse en su frente único sindical alternativo? El proceso ya está en marcha…

Por lo pronto, el sabotaje del SNTE a la SEPYC ya está en marcha ¿hasta dónde se les permitirá llegar? Golpear o negociar, la disyuntiva del nuevo gobierno. ¿Logrará poner orden en la SEPYC Graciela Domínguez sin ceder ante Daniel Amador?

Las opiniones expresadas aquí son responsabilidad del autor y no necesariamente reflejan la línea editorial de ESPEJO.

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