Reflexiones

Dr. Jorge Rafael Figueroa Elenes

Sinaloa en los Censos económicos 2019

Rezagos y alternativas para el desarrollo local.

Recientemente se dieron a conocer los Resultados Definitivos de los Censos Económicos 2019, que se reconocen como la fuente de información económica básica más completa y detallada de México, y que resultan fundamentales para la toma de decisiones y el análisis y la investigación, en los ámbitos privado, público y académico. Constituyen también el pilar fundamental del Sistema Nacional de Información Estadística y Geográfica (SNIEG). Mediante los datos y las nuevas estructuras que los Censos Económicos identifican, es posible actualizar todos los programas de información económica.

La información revela que del 2014 (año de los anteriores Censos Económicos) al 2019, el número de establecimientos y el personal ocupado sigue creciendo. En el país, en 2014 se tenían 5 millones 654 mil 14 unidades económicas y en el 2019 se registraron 6 millones 373 mil 169, que representa un crecimiento medio anual de 2.4 por ciento. Para el personal ocupado, en el periodo, las cifras pasaron de 29 millones 642 mil 421 a 36 millones 38 mil 272 con un crecimiento medio anual de 4 por ciento. En Sinaloa, el crecimiento medio anual de las unidades económicas fue de 2.6 pasando de 124 mil 398 a 137 mil 582, mientras que la tasa promedio de crecimiento anual del personal ocupado fue de 5.1 por ciento, al pasar de 702 mil 635 ocupados en 2014 a 857 mil 005 en 2019. Esto significa que tanto el número de establecimientos como el personal ocupado, crecieron más en Sinaloa que en el país.

Fuente: elaboración propia con datos de los Censos Económicos 2019. INEGI.

En Sinaloa, considerando la dinámica de crecimiento de las unidades económicas, se observa que los sectores que más crecieron en el periodo (2014-2019), fueron el sector de la construcción (7.2%), los servicios de alojamiento temporal y de preparación de alimentos y bebidas (7.1%), las industrias manufactureras (5.5%), los transportes (5.1%) y los servicios profesionales (4.3%). Considerando el personal ocupado, los sectores con mayor dinámica fueron los servicios de apoyo a los negocios (26.8%), servicios profesionales (18.0%), servicios financieros (16.6%), construcción (11.7%) y servicios inmobiliarios y de alquiler (9.9%). Como puede apreciarse los sectores más dinámicos han sido la construcción, la industria manufacturera y los servicios, particularmente los ligados al turismo, las finanzas y los bienes inmobiliarios.

Con esta dinámica se configura la estructura o la vocación productiva de la entidad. De acuerdo con los Censos Económicos 2019, el comercio al por menor (37.7%), otros servicios sin considerar las actividades gubernamentales (17.5%), los servicios de alojamiento temporal y de preparación de alimentos y bebidas (13.1%) y, la industria manufacturera (10.3%) ocupan los primeros lugares en la estructura productiva de Sinaloa, considerando el número de establecimientos por sector. Con cambios poco significativos en sus porcentajes de participación, los mismos sectores encabezaban la estructura productiva de la entidad en 2014. Al agrupar las actividades productivas, se aprecia que con muy pocos cambios con respecto al 2014, la vocación productiva de la entidad se mantiene, al concentrarse la mayor parte de las unidades económicas en el sector servicios (45.3%) y el comercio (41.5%). Juntas representan el 87 por ciento, mientras que a las actividades agropecuarias les corresponde el 2.2 y a las actividades manufactureras el 11.1 por ciento.

Fuente: Censos Económicos 2019. INEGI.

También para Sinaloa, cuando el análisis se hace considerando las personas ocupadas en los distintos sectores, los datos de los Censos Económicos 2019 muestran que la mayor concentración se da en el comercio al por menor (24.3%), las industrias manufactureras (12.6%), los servicios de alojamiento temporal (11.5%), los servicios de apoyo a los negocios (7.9%) y el comercio al por mayor (7.4%). Los cambios con respecto al 2014, tampoco en este caso resultan significativos. Agrupando las distintas actividades productivas, de nueva cuenta los servicios (44.6%) y el comercio (31.7%) concentran el mayor número de personas ocupadas. Al comparar 2019 con 2014, se observa que la población ocupada en el sector servicios aumentó de manera relevante (3 puntos porcentuales). Las actividades primarias (5.5%) y las actividades manufactureras (18.2%), completan la distribución del personal ocupado.

En una clasificación de las actividades productivas que de manera alternativa presenta el INEGI, Sinaloa muestra en las primeras tres posiciones a los servicios privados no financieros, el comercio al por menor y las industrias manufactureras, siendo las que concentran el mayor número de unidades económicas, de población ocupada y de remuneraciones. En el caso de la Producción Bruta Total, las mayores participaciones en la entidad corresponden a las actividades manufactureras (31.7%), los servicios privados no financieros (27.9%) y el comercio al por menor (17.2%). De cualquier modo, se aprecia la mayor participación de las actividades terciarias, dado que las remuneraciones recibidas en él por las personas ocupadas en la entidad representan el 74.7 por ciento, contra 23 por ciento de las remuneraciones en las actividades secundarias y apenas el 2.3 para las actividades primarias. En la producción bruta total, a las actividades terciarias corresponde la mayor parte (61.7%), seguidas por las actividades secundarias (35.2%). A las actividades primarias corresponde apenas el 3.1 por ciento. Además, las cifras dan cuenta de que salvo la aportación relevante que la entidad hace a la Producción Bruta Total del sector primario (18.7%), en las actividades secundarias y terciarias las participaciones o las aportaciones son poco relevantes, 0.7 y 1.9 por ciento respectivamente. La aportación a la producción nacional es de 1.2 por ciento.

En la información que han generado los Censos Económicos 2019, se encuentra que al igual que en el país, en Sinaloa predominan los micronegocios (91.3% del total de las unidades económicas) empleando al 35.6 por ciento de la población ocupada en la entidad. Las PYMES (11 a 250 personas) representan el 8.5 por ciento de los establecimientos y emplean a poco más de la mitad (53.6%) de la población ocupada. Las grandes empresas (más de 250 personas), aunque representan apenas el 0.2 de las unidades económicas, en términos de ocupación representan casi el 21 por ciento.

SINALOA. ESTRUCTURA PRODUCTIVA ESTATAL (%). 2019.

SECTORESUNIDADES ECONÓMICASPERSONAL OCUPADOREMUNERACIONESPRODUCCIÓN BRUTA TOTAL
PRIMARIO2.25.52.33.1
SECUNDARIO11.118.223.035.2
TERCIARIO86.876.374.761.7
Fuente: elaboración propia con datos de los Censos Económicos 2019. INEGI.

SINALOA. PARTICIPACIÓN EN LA ESTRUCTURA PRODUCTIVA NACIONAL. 2019.

SECTORESUNIDADES ECONÓMICASPERSONAL OCUPADOREMUNERACIONESPRODUCCIÓN BRUTA TOTAL
PRIMARIO9.514.714.518.7
SECUNDARIO2.01.50.90.7
TERCIARIO2.22.52.21.9
TOTAL2.22.31.71.2
Fuente: elaboración propia con datos de los Censos Económicos 2019. INEGI.

Por la importancia que revisten para la economía en su conjunto, conviene destacar que el 96 por ciento de las unidades económicas que corresponden a las industrias manufactureras son micronegocios (0 a 10 personas), seguido de las PYMES que representan el 4 por ciento. En Sinaloa las grandes empresas manufactureras representan solo el 0.3 por ciento, aunque emplean al 36.6 por ciento de la población ocupada del sector. Las industrias manufactureras dedicadas a la producción de alimentos (37.5%) y, bebidas y tabaco (10.3%), siguen siendo las que más aportan a la producción del sector, representando en conjunto casi la mitad de la producción manufacturera. Por su interés estratégico, es pertinente mencionar que, en el grupo de las industrias manufactureras, la fabricación de equipo de transporte participa con el 0.5 por ciento, constituyendo mayormente micronegocios y PYMES (82%).

Debido al interés que actualmente tiene el aprovechamiento de las nuevas formas de operación y comercio, los Censos Económicos 2019 dedican una parte importante de sus resultados, al registro del uso de las computadoras y el Internet en las unidades económicas. A nivel nacional, en cuanto a la utilización de equipo de cómputo, los datos señalan que el 93.4 por ciento de las empresas grandes hacen uso de él, mientras que en las PYMES la utilización es del 86.3 por ciento. Las cifras revelan que el 92.7 por ciento de las empresas grandes aprovechan el Internet, mientras que las PYMES lo hacen en el 83.7 por ciento de las unidades económicas de este tipo.

Para Sinaloa, el equipo de cómputo es utilizado por el 94.7 por ciento de las empresas grandes y el 90 por ciento de las PYMES, mientras que el uso del Internet es del 93.6 y el 88.2 por ciento para las grandes y PYMES, respectivamente. En cuanto a la utilización de equipo de cómputo en las PYMES, Sinaloa ocupa en el ranking nacional de las entidades federativas la posición 14 en el caso del uso de equipo de cómputo y el puesto 13 para el uso del Internet. Ambas listas son lideradas por Querétaro y Aguascalientes.  

En la entidad, los sectores con mayor utilización de equipo de cómputo y aprovechamiento del Internet son la generación de electricidad y suministro de agua, los servicios corporativos, los servicios de información en medios masivos, el comercio al por mayor y al por menor y, el sector de la construcción.

En general las cifras para Sinaloa muestran evidencia en el sentido de que se ha presentado en la entidad una mayor dinámica económica que la observada en el plano nacional. Sin embargo, la estructura productiva poco ha cambiado y no existen señales de que se estén sentando las bases para caminar en sentido contrario a lo que significa la mayor concentración de las actividades económicas en el comercio y los servicios. Esto resulta particularmente relevante en la medida que, como lo hemos señalado y evidenciado en otros análisis de las economías regionales, reestructurar la economía hacia una mayor aportación de las actividades industriales potencia la posibilidad de ofrecer empleos mejor remunerados y alcanzar tasas de crecimiento más dinámicas. He de destacar de nueva cuenta que la aportación de nuestras manufacturas al plano nacional sigue siendo muy escasa y sin mostrar mayores cambios en los últimos cincuenta años.

Preocupa observar que mientras en otras regiones del país, por cierto de las consideradas como ganadoras en los últimos 20 años, se preparan para aprovechar las posibilidades de desarrollo que brinda la firma del T-MEC, aquí se actúa como si no fuera necesario crear las condiciones para potenciar las oportunidades que de él pueden derivarse. Esta semana se conoció que en los estados de la región Centro Bajío Occidente, formada por Aguascalientes, Guanajuato, Querétaro, San Luis Potosí y Jalisco, trabajan para identificar los sectores en donde se presentarán mayores oportunidades de crecimiento regional y para ello preparan la creación de un Centro T-MEC y el impulso de una Agencia de Promoción Regional. Buscan fundamentalmente, impulsar de manera conjunta la creación de mayores encadenamientos productivos, el fomento de las exportaciones y crear condiciones para una mayor atracción de Inversión Extranjera Directa. Es decir, en beneficio de la región y del país, pretender hacer más de lo que ya han hecho de manera exitosa. Mientras tanto, mi apreciación es que aquí seguimos desaprovechando oportunidades, no diseñamos estrategias integrales y del largo alcance, y seguimos esperando que los problemas estructurales y los rezagos se resuelvan por arte de magia. Insisto, muchos factores explican la situación de estancamiento en la que nos encontramos, pero constituyen factores clave, la escasa visión de quienes nos gobiernan; la ausencia de espacios para la reflexión y la elaboración de estrategias conjuntas a partir de las aportaciones de empresarios, gobernantes y académicos y; la ineficiencia de las Instituciones que fueron creadas para garantizar el crecimiento y el desarrollo regional. De esto último da cuenta, entre otras cosas, la ausencia de una estrategia de crecimiento y desarrollo regional de largo plazo y la incapacidad para atraer inversión en la cuantía y con el sentido estratégico que se requiere.

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