Reflexiones

Dr. Jorge Rafael Figueroa Elenes

Sinaloa mejora en democracia, pero aún hay muchas tareas pendientes

La democracia afecta las políticas de redistribución, la calidad de las instituciones y la capacidad de fomentar la inversión, toda vez que provoca un ambiente de mayores libertades y de mayor participación y responsabilidad ciudadana en la toma de decisiones

La semana pasada se hizo la presentación del Índice de Desarrollo Democrático de México (IDD-Mex) 2020. Se trata de un indicador que desde el 2010 evalúa el comportamiento de la democracia y el desarrollo democrático en cada uno de los 32 estados del país. Constituye, a decir de sus creadores, una contribución para que los tomadores de decisiones puedan analizar en profundidad el estado de la democracia mexicana en su vasta geografía, como punto de partida hacia un camino de mejoras que sean verificables en el tiempo por medio de indicadores objetivos. En la elaboración del Índice participan, Polilat, una consultoría política especializada en Latinoamérica, la Fundación Konrad Adenauer en México, la Confederación USEM y el Centro de Estudios Políticos y Sociales, con el apoyo del Instituto Nacional Electoral y la cooperación académica de El Colegio de México.

Se busca que, a través de él, los líderes del sector público y privado, así como de la sociedad civil, dispongan de una herramienta útil para el diagnóstico, la proyección y planificación de políticas que contribuyan a la construcción de una mejor democracia para México. El Índice de Desarrollo Democrático de México, mide 24 indicadores presentados en las dimensiones Democracia de los ciudadanos que se refiere al ejercicio efectivo de los derechos ciudadanos y de las situaciones que los violentan; Democracia de las instituciones que se refiere a la calidad de las instituciones y la eficiencia del sistema político para lograr avances democráticos; Democracia Social que mide la gestión del gobierno para lograr mejores condiciones de desarrollo social y humano y; Democracia Económica que evalúa el desarrollo económico en la generación de mayores oportunidades y mayor equidad.

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Los principales indicadores en cada una de las dimensiones son, Voto de adhesión política, Derechos políticos, Libertades civiles, Condicionamiento de libertades y derechos por inseguridad, Compromiso ciudadano y, Género en el gobierno, en la Dimensión Democracia de los ciudadanos; Percepción de la corrupción, Participación de los partidos políticos en el Poder Legislativo, Desestabilización de la Democracia, Factor de Anormalidad Democrática, Factor Intervención del Gobierno Federal, Responsabilidad Legal y Política y, Responsabilidad Social, en la dimensión Democracia de las instituciones; Desempleo urbano, Pobreza, Desempeño en salud y, Desempeño en educación, en la dimensión Democracia social y; Competitividad en la relación Estado-Sociedad, Coeficiente de desigualdad de ingresos, PIB per cápita, Autonomía financiera e, Inversión, en la dimensión Democracia económica.

En la presentación del índice se reconoce que, a pesar de los avances en materia de democracia, en México, persisten la desconfianza ciudadana en los procesos electorales y en las instituciones gubernamentales, la baja participación política, la extremada desigualdad económica, social y regional, la corrupción, y un clima de inseguridad que constituyen obstáculos formidables para la plena vigencia de la democracia en el país. En estas circunstancias, se plantean las siguientes preguntas: ¿En qué medida México es democrático hoy día? ¿En qué áreas se ha avanzado más, y cuáles otras presentan rezagos a superar?

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En el índice general del IDD-Mex 2020, las entidades federativas que ocupan las primeras posiciones son Yucatán, Baja California Sur, Aguascalientes, Querétaro e Hidalgo. El Índice de Democracia de los Ciudadanos lo encabezan Hidalgo, Yucatán y Tabasco; el Índice de Democracia de las Instituciones lo lideran Yucatán, Aguascalientes y Baja California Sur; los primeros lugares son para Baja California, Hidalgo y Nuevo León en el Índice de Democracia Social y; para la CDMX, Nuevo León y Querétaro en el Índice de Democracia Económica.

Sinaloa ocupa la posición 11 (alto desarrollo) en el índice general y las posiciones 13 (desarrollo medio), 11 (bajo desarrollo), 8 (desarrollo medio) y 9 (desarrollo medio), en los índices de Democracia de los Ciudadanos, de las Instituciones, Social y Económica, respectivamente. Comparado con el año 2019, se aprecia una mejoría en todos los índices, destacando las posiciones escaladas en el índice general, resultado, fundamentalmente, de una mejor posición en los índices de Democracia de los Ciudadanos y Democracia de las Instituciones. En el Índice de Democracia Económica solo se mejoró una posición. 

Sinaloa con 7 mil 22 puntos, muestra un incremento de más de 1,500 puntos respecto del año anterior y sube ocho lugares en el ordenamiento nacional, alcanzando, a su vez, el valor más alto en el IDD-MEX en toda su serie. Se trata de la primera vez que logra posicionarse entre las entidades con alto desarrollo democrático (aunque se ubica en la última posición del grupo). En ocho ocasiones Sinaloa había logrado calificaciones de desarrollo democrático medio, mientras que en 2013 calificó como de bajo desarrollo por única vez y en el 2012 integró el grupo de entidades con desarrollo mínimo.      

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Pese a ubicarse en la posición 11 del IID-Mex en 2020, de haber mejorado 8 posiciones con respecto al año previo y de rondar la posición 10 en todos los subíndices (dimensiones), Sinaloa acusa rezagos importantes en varias de las variables utilizadas para la generación de los subíndices, en un primer nivel y, del índice general posteriormente. Las que aparecen en las peores posiciones y requerirán de una estrategia para atenderlas y superarlas en el corto y mediano plazo son, Adhesión política (28), Respeto a los derechos (incluye los derechos humanos de las personas; los derechos de asociación y; Organización, autonomía personal y derechos económicos) políticos (28), Respeto de libertades civiles (17) y Compromiso ciudadano (16), de la dimensión Democracia de los Ciudadanos. Pero también, Percepción de la corrupción (24), de la dimensión Democracia de las Instituciones; Mortalidad infantil (16), Gasto en salud (18), Tasa de analfabetismo (18) y Eficiencia terminal en secundaria (20), de la dimensión Democracia Social y; PIB per cápita (17) y Competitividad estado sociedad (mide las capacidades desarrolladas por los gobiernos para facilitar la actividad económica de su población) (16), de la dimensión Democracia Económica. Una señal negativa se advierte también en dos de las variables relacionadas con las llamadas Libertades civiles de la dimensión I, Exclusión indígena (24) y Violencia de género (28). Debe reconocerse también que se aprecian buenas posiciones en algunas variables, Género en el gobierno (1) de la dimensión I, Responsabilidad legal y política (2) de la dimensión II e, Inversión (5) de la dimensión IV.

Para terminar, es conveniente señalar que existe una discusión teórica no resuelta acerca de si un mayor desarrollo económico propicia un mayor desarrollo de la democracia, o si se espera que un mayor desarrollo de la democracia genere mejores condiciones para el impulso del desarrollo económico.

No es el momento para resolver ni ampliar más esta discusión, pero fijaremos una posición en el sentido de que la democracia afecta las políticas de redistribución, la calidad de las instituciones y la capacidad de fomentar la inversión, toda vez que provoca un ambiente de mayores libertades y de mayor participación y responsabilidad ciudadana en la toma de decisiones. Con esta idea, se probó la posible correlación del IDD-Mex y sus dimensiones, con las tasas de crecimiento de las economías subnacionales en los últimos 20 años y con los niveles de PIB per cápita.

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Se encontró que la Tasa Media de Crecimiento Anual (TMCA) muestra una correlación positiva y significativa con el IDD-Mex 2020 (0.10), con el índice de Democracia de las Instituciones (0.05) y con el índice de Democracia Social (0.01). De igual manera, el PIB per cápita regional presenta una correlación positiva y significativa con el IDD-Mex 2020 (0.10) y el Índice de Democracia Económica (0.01). Esto significa, que las entidades federativas que más han crecido (TMCA del PIBE) en los últimos 20 años han sido las que, en general, cuentan con un mayor desarrollo democrático y, en particular, con una mayor democracia de las instituciones y una mayor democracia social. Significa también, que mayores niveles de bienestar, medidos a través del PIB per cápita, corresponden a regiones con un mayor desarrollo democrático y en especial con una mayor democracia económica. En consecuencia, si queremos mejorar, ser más competitivos y mejorar el bienestar de la población, ciudadanos, gobierno, empresarios y academia, tendrán que trabajar para mejorar la situación de algunas variables clave, entre otras las que aquí se han señalado.       

Democracia y desarrollo económico ¿van de la mano?, parece que sí.

Las opiniones expresadas aquí son responsabilidad del autor y no necesariamente reflejan la línea editorial de ESPEJO.

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