Reflexiones

Alejandra Maytorena Güémez

Tecnología y sueños: una puerta a lo desconocido

Dormio contiene un conjunto de sensores que se colocan en la muñeca del usuario para identificar el momento exacto en el sueño en que el durmiente puede escuchar y procesar señales auditivas.

Se dice que nuestro cerebro es una de las máquinas más perfectas del planeta, con un nivel de complejidad tal, que aún no alcanzamos a comprender su funcionamiento en su totalidad. Durante milenios, lo hemos estudiado e intentado entender cómo funciona para así lograr un mayor control de nuestro ser. Una de las grandes interrogantes más recurrentes es sobre los procesos que tienen lugar al dormir, pues, en promedio, una persona pasa 25 años de su vida durmiendo y aproximadamente 4 años soñando.

Como resultado, no es sorprendente que la historia del estudio y comprensión humana se ha visto constantemente marcada por interrogantes sobre este fenómeno ¿por qué soñamos? ¿qué significan nuestros sueños? ¿pueden los sueños de alguna manera advertirnos sobre lo que va a suceder? La respuesta a estas preguntas ha llegado de diversas formas y sentidos. Para algunos estudiosos, los sueños no son más que el cerebro ordenándose a sí mismo, generando recuerdos y borrando información que no necesita. Para otros, en cambio, los sueños esconden señales sobre nuestros más profundos deseos y temores, y es a través de su análisis que uno puede conocerse a sí mismo. Incluso, hay quienes aseguran que son el resultado aleatorio de movimientos de las neuronas.

Hay muchas teorías, desde el campo espiritual al científico, sin encontrar un consenso oficial. Explorar los sueños y entenderlos parece algo de ciencia ficción, tan inalcanzable y útil para el desarrollo humano como peligroso con las motivaciones incorrectas. Sin embargo, los avances científicos y tecnológicos de la última década parecen acercarnos más que nunca a esta posibilidad.

En Estados Unidos y Japón, hace un par de años, equipos de investigadores probaron la hipótesis de que un alto porcentaje de los sueños siguen patrones predecibles, lo que permitía utilizar un algoritmo para predecir y observar los sueños contrastando tomografías por resonancia magnética de los participantes en el estudio al dormir y al recibir estímulos visuales. De esta manera, lograron predecir el 60% de los sueños de los participantes. Si bien no es un avance suficiente, esto dio un paso importante en el entendimiento de los sueños.

Yendo un paso más adelante, en 2017, un grupo de la Universidad de Texas comenzó un proyecto para medir los impulsos motores de los músculos con la teoría de que las personas que sueñan cuentan con reacciones y movimientos físicos ante lo que ven. Los registros obtenidos se reproducen en un avatar que replica lo que el durmiente hace en sueños, intentando también grabar conversaciones mantenidas durante el sueño a través de electrodos que miden los movimientos de los músculos del lenguaje del durmiente.

El objetivo de estos proyectos es recopilar información del cerebro mientras sueña, recogiendo datos para traducirlos en imágenes y sonidos que permitan contar la historia a través de la tecnología. Por supuesto que sería entretenido y útil, además de lograr teorías más acertadas sobre la utilidad de los sueños. No obstante, la idea es revolucionar áreas de la psicología, la neurolingüística e, incluso, la medicina. En unos cuantos años, que se estima que podrían ser entre 10 y 20 años, esta tecnología podría llegar a aplicarse para encontrar nuevas maneras de comunicación con personas cuyo lenguaje se encuentra comprometido, ya sea por enfermedades neurológicas o, en casos extremos, un coma.

El estudio de los sueños en este nivel planteado abre la puerta al cerebro humano como nunca antes se ha logrado, permitiendo mezclar lo onírico con el entendimiento científico. Sin embargo, el avance en este tema no se detiene ahí. Recientemente, científicos del prestigioso Instituto Tecnológico de Massachusetts desarrollaron Dormio, un dispositivo para la manipulación de sueños que permitiría eliminar las pesadillas y fomentar sueños con un sentido específico para el usuario, idealmente que le permitan entender o superar momentos de trauma o alguna finalidad orientada más al desarrollo personal que al entretenimiento… pero bueno, sabemos que eso depende más del usuario que de la tecnología por sí misma.

Dormio contiene un conjunto de sensores que se colocan en la muñeca del usuario para identificar el momento exacto en el sueño en que el durmiente puede escuchar y procesar señales auditivas. Entonces, emite sonidos o comandos que permitan la incubación dirigida de sueños, sembrando la semilla de un sueño específico en la mente del objetivo. Este invento, además de considerarse de increíble utilidad para el desarrollo creativo, el arte y procesos espirituales, permitiría también transformarse en una herramienta de aprendizaje, fortalecimiento de los procesos de memoria y regulación de las emociones, entre otras potenciales funciones, al contar con una puerta directa hacia el inconsciente de las personas.

Pasamos prácticamente una tercera parte de nuestras vidas durmiendo, lejos del estado de la consciencia al que estamos acostumbrados. Dormir no es tiempo perdido, es esencial para la salud, ¿te imaginas también poder aprovechar esos momentos para trabajar en nosotros mismos?

Entender mejor la mente humana permite pararnos en el umbral de lo desconocido para orientar nuevos esfuerzos en desbloquear el potencial humano para que pueda ser dirigido a un bien común, construyendo un futuro en el que la tecnología nos ayude a fortalecernos y a salir adelante con responsabilidad social y prudencia. ¡Aprovechemos la tecnología para transformar al mundo!

Las opiniones expresadas aquí son responsabilidad del autor y no necesariamente reflejan la línea editorial de ESPEJO.

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