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Sociedad Botánica

Tlacuaches: No los confundas con ratas

En caso de ver uno en casa, puedes comunicarte al Área de Manejo de Colecciones de Jardín Botánico Culiacán, ahí recibirás ayuda para reubicarlo.

Por: Genessys Berrelleza

Su nombre significa “pequeño come fuego” a partir de la leyenda que lo caracteriza como un animal reverenciado y valorado por las antiguas culturas que entendían su gran papel en la naturaleza. A menudo es confundido con una rata, causa por la que termina siendo asesinado por la gente; pero en realidad, un tlacuache es más que solamente una especie llena de mitos.

Un tlacuache está muy lejos de ser un roedor, es en realidad un marsupial (como el koala o el canguro) puesto que las hembras tienen un marsupio, es decir, una bolsa en su vientre. Dado que su período de gestación es muy corto, los bebés nacen en estado embrionario, terminan su desarrollo en la bolsa, y a los dos meses, suben al lomo de la madre donde los carga y aprenden a ser tlacuaches.

Para diferenciarlo de una rata, debemos poner atención a sus características:

  • Tiene la cara puntiaguda y las orejas redondas;
  • su pelo es largo con las puntas blancas y
  • su cola es muy larga, sin pelo y escamosa, además es prensil, esto significa que le sirve para sujetarse de los árboles o las hembras a sus hijos.

Se trata de una especie de hábitos nocturnos que vive en madrigueras abandonadas o huecos de árboles, y que teme la presencia del hombre, pero la reducción de su hábitat los ha acercado demasiado a los asentamientos humanos, por lo mismo, es común encontrarlos en las cercanías de las casas en busca de alimento.

Estos animales son de gran importancia ecológica, pues como todas las especies, desempeñan un papel trascendente en los ecosistemas.

El valor de los tlacuaches radica en su labor por dispersar semillas y en su dieta, lo que los convierte en grandes reguladores de plagas. Los tlacuaches llegan a comer alrededor de 5000 garrapatas al año, entre otros insectos, caracoles y roedores pequeños. En las zonas urbanas realizan un control muy efectivo de cucarachas.

La conservación y abundancia de los tlacuaches es muy significativa para el planeta, por eso te invitamos a respetarlos. Si los ves de noche, no los molestes, porque pueden exponer su estrés mediante sonidos, indicando que nuestra presencia los está incomodando. Si los ves de día, puede ser que tengan hambre o estén heridos.

Si lo encuentras sin vida, asegúrate de que realmente lo esté, pues cuando se sienten amenazados, se hacen los muertos, a esto se le llama “tanatosis”, así, sus depredadores se confunden, y al ver que su presa muere tan rápidamente, lo sueltan por unos segundos y el tlacuache aprovecha para huir.

Son tranquilos y asustadizos, y al contrario de lo que se cree, no poseen ningún olor desagradable, a excepción del que expulsan cuando se encuentran en situación de riesgo para desorientar a depredadores como perros, aves de rapiña y gatos; pero su principal depredador definitivamente es el hombre que, al relacionarlo con un roedor, piensa en eliminarlo.

En caso de ver uno en casa, puedes comunicarte al Área de Manejo de Colecciones de Jardín Botánico Culiacán, ahí recibirás ayuda para reubicarlo. Este espacio en la ciudad está completamente dedicado a la conservación, investigación científica, educación ambiental y promoción cultural.

Los tlacuaches se parecen a nosotros más de lo que pensamos, cuando se trata de sus hijos, sacan su lado invencible y luchan hasta el final con el enemigo. No dañemos a este animal y él se irá sin hacer nada a nadie a seguir ayudándonos a dispersar semillas y a seguir regulando la presencia de insectos.

Agradecimiento especial:
Biól. Silvia Judith Mellado Reyes

Las opiniones expresadas aquí son responsabilidad del autor y no necesariamente reflejan la línea editorial de ESPEJO.

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