Reflexiones

Arnulfo Valdez

El Recordito | Tres bandas colombianas para fumar y sentirte joven en tu propio mundo

Hoy la juventud está más viva que nunca y está en donde más le gusta: encerrada en su recámara.

Para Abril <3

¿Qué nos ofrece Colombia además de su ruta turística para seguir la huella de Pablo Escobar, los vallenatos románticos y las hojas de coca que tanto gustan por estos lares? Pues más música. En lo popular, durante los 90 sonó Aterciopelados con un rock con raíces punkeras ideada por Andrea Echeverri y Héctor Buitrago. En los 2000, Santaolalla “descubrió” a un Juanes metalero para convertirlo en un pop sabrosón. Despuesito, le siguió Bomba Estéreo con un sonido más electrónico-urbano.

No obstante, durante nuestro bello presente, el país en donde te hablan de usté nos ofrece una música con un sentimiento joven, algo pesimista y desenfadado. Aprovechan la pluralidad de géneros y los medios para lograr sonidos que se pasean entre lo garage al lo-fi. Presento aquí, tres propuestas de bandas de rock colombianas actuales para que te sientas joven, te prendas un cigarro (con o sin marca) y construyas tu propio mundo.

Nicolás y los fumadores

Si me preguntaran a qué suena esta banda, diría que metieron a la licuadora a Mac Demarco y a Spinetta con agua helada y cenizas de cigarros. Su música está influenciada por sonidos de rock y lo-fi, has de cuenta un rock latinoaméricano “extranjerizado”, aunque ¿qué música popular no lo es actualmente? Resaltan los chorus de las guitarras y una voz melodramática, escénica pero discreta.

Sus canciones te harán sentir Como pez en el hielo (2018). La banda te ofrece una atmósfera acaparada por el humo del cigarro. Canciones para estar en un encerrón y disfrutar el absurdo de tu vida. Sus canciones son frías y tristes. Hablan de la soledad e irse a la mierda. Si eres un fumador activo, quizá te tiemblen los labios por desear tener un pitillo prendido; si eres uno pasivo, sentirás la necesidad de ir a la tienda y comprar un cigarro suelto nomás para saber qué se siente.

Ya no sé cuántos cigarrillos me he fumado hoy
Ya estaba a punto de agarrar pa' la casa
Y de la nada apareció este man
Me dijo: "hay algo en el centro” 
y yo pensé esto solo puede salir mal
Y ahora estoy aquí
Bailando triste
Pagué 20 lucas
Y estoy bailando solo

“Bailando triste” fue uno de los singles de ese material y retrata muy bien el cotidiano absurdo de la juventud zeta y millenial. Esos momentos de andar desquehacerado y querer buscar alguna aventurilla, algo que te saqué de la monotonía. Al final, no cambia nada. Sigues triste y solo, pero bailando. Pero, hey, eso ya es ganancia.

Quemarlo todo por error

La banda suena a esta vibra de bandas 2000 emo-mathrockeras. También abarcan el post-rock, un punk suavecito, logran tantear algo de lo-fi y el indie no es difícil de percibir. El abanico de géneros que componen la banda lo hace una propuesta interesante, no parece casarse con un género, pero intentan mantenerse explosiva y con un beat para domar el pulso de tu corazón.

Cuando veo A través del miedo (2020) me doy cuenta que rescata un sentimiento juvenil. Las letras abarcan temas de redes sociales que están representadas como glitch sociales. A pesar del miedo, se atreven a volverse un poquito políticos en cuanto a información y sistemas sociales al mismo tiempo que exploran un tipo de trap algo soft. Aunque, en lo general, sobresalen las vivencias cotidianas donde las emociones más humanas protagonizan nuestra vida: el amor, las relaciones interpersonales y los miedos.

Juntos, bailando en la pista juntos
Destruyendo la pisa muy juntitos
Bailando a la deriva

“Bailando feliz” es uno de sus tracks en colaboración con Dromedarios Mágicos. La propuesta se acerca a un tonti pop triste. La melodía es melancólica, pero tiene el poder de hacerte mover el cuerpo y la cabeza de un lado a otro. Llama mi atención el plot del baile como metáfora de la vida. Estar acompañado de alguien, vivir en la pista, destruirla, bailar en lo desconocido para toda la vida. 

Las yumbeñas

Esto suena como a banda punkera 2000 que hacen los amiguis en la secu-prepa. Me trae esa nostalgia de cuando los power tríos californianos andaban de moda. Es interesante que esta banda apueste por lo sencillo y con un estilo muy desenfadado. Esto es lo que para mí lo vuelve punk. Las letras no son cosa profunda, pero la energía es protagonista y contagia el sentimiento emo, que al parecer, es un matiz común en la música actual.

Al entrar a Yumbotopía (2019) es como (re)visitar a tu yo en su cuarto lleno de posters pensando la felicidad como algo imposible. Este espacio se compone de diez canciones que oscilan entre los 1:30 y 2:30 minutos. Rápidas y cortas, a lo que van. Solo batería, un bajo, una guitarra y voces. Una cosa muy simple que, a mi parecer, desafía a las posibilidades que te ofrece una producción más elaborada. Las yumbeñas no se molestan en pensar en hacer algo que suene bonito, sino en hacer que el mero sentimiento lo sea.

Acostada
La casa está
Toda sola
No quiero bailar

“Ansiedad social” es una canción clásica punk de esas de tres acordes rápidos que se enfatizan con el golpe de los platillos. La letra proyecta a una outsider que no se halla en la sociedad en la que está. Es como la situación en la que alguien está dentro de su propia burbuja y siente asco de todo y todos. Hasta la música apesta y no quieren bailar. Qué cosa más espantosa.

Es interesante cómo se aborda la tristeza de estas nuevas generaciones. Mientras que en los 2000 empezaban a abrirse de un modo en el que la sensibilidad brillaba, hoy en día, la sociedad está más deprimida que sensible. Cada quien busca la manera de hacerlo bajo influencias y gustos personales, rescatando un poco de aquí y de allá. Hoy, la juventud está más viva que nunca y está en donde más le gusta, encerrada en su recámara. Póngale play a estos proyectos, no lo sé, quien quite y hasta siente ese impulso de saltar por la ventana. 

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