Reflexiones

Alejandro Luna Ibarra

Un gobernador de grandes ligas

Rocha Moya es uno de los más importantes activos políticos de Morena para la continuidad de la 4T a nivel nacional.

En México, el gobierno federal no impulsa un proyecto socialista ni mucho menos, pues aunque se dé cobertura a algunos ex líderes socialistas, los propósitos de la 4T están mucho más cercanos a los postulados de la Revolución Mexicana que legitimaron el capitalismo. La diferencia es que hoy se plantea desde una perspectiva contemporánea enfocando las libertades, la democracia, la equidad, la justicia social y el bienestar, poniendo énfasis en la inclusión y el apoyo a las mayorías. Es por eso que en este gobierno las mayorías se sienten mejor representadas que en ninguno de los gobiernos anteriores en las últimas décadas.

Y es por eso también que, las campañas de desprestigio que se lanzan en su contra, a través de los grandes medios de comunicación, no han surtido el efecto deseado.  La oposición debe entender que, al igual que el neoliberalismo que los protegió, este proyecto deberá completar su ciclo histórico antes de poder agotarse, como lo completó el gobierno socialista de Francois Miterrand, con tres periodos sucesivos en la presidencia de Francia entre (1981-1995) o el de Felipe González, con tres periodos de gobierno del PSOE en España (1982-1996). 

Si bien la guerra mediática contra el presidente López Obrador busca acelerar el desgaste prematuro de su gobierno, el proyecto de la 4T está en franco crecimiento y apenas se está asentando en la mayor parte del país, tanto a través de los programas del gobierno federal, como de los programas y políticas de los gobiernos estatales recién electos en el 2021 y los que se habrán de elegir este 2022, aún influidas, fundamentalmente, por el factor emocional. 

El 2024, en cambio, aunque las emociones seguirán jugando un papel muy importante, el factor determinante será, sin duda, la reflexión sobre el resultado de la operación de los gobiernos de la 4T a nivel nacional y que apenas estaría en proceso de implementación en algunos estados. Es decir, aunque la definición presidencial es determinante para impulsar la 4T en todo el país, su consolidación dependerá en gran medida en la percepción y beneficio que esta opción genere en la relación directa de sus gobernantes y gobiernos locales con los electores. 

En esta perspectiva, el proyecto de la 4T aún estaría lejos de agotarse, pero su continuidad el 2024 ya no dependerá sólo de la gestión del presidente López Obrador, sino de la socialización que se haga de ésta en todo el país y de que la honestidad, la justicia, transparencia y eficiencia de los gobiernos (federal, estatal y municipal) se vayan convirtiendo en la norma y no en la excepción.

La continuidad de la 4T, entonces, ya no dependerá sólo de la inteligencia, liderazgo y voluntad férrera del presidente de la república, sino de la impregnación que logre esta nueva generación de gobernantes, de una nueva forma de gobernar, en la cultura y la conciencia de los ciudadanos como ejemplo de lo que puede y debe ser el oficio de gobernar.

En este sentido, gobernar para hacer posible la 4T no implica sólo administrar con eficiencia y cumplir la ley a secas –como lo hacía en buena medida la tecnocracia viendo por sus intereses económicos presentes y futuros—, sino ver un mundo más humano, donde el crecimiento y el desarrollo económico tengan un sentido social, para el bienestar social y el desarrollo humano en un ambiente de libertades, de paz y de armonía con la naturaleza. 

Por ello, para hacer posible la 4T en el país no basta con hacer una administración eficiente del gasto en una demarcación, sino trascender con el ejemplo, el intercambio de propuestas e iniciativas de impacto global que contribuyan a generar sinergia nacional.

La cuarta transformación “somos un movimiento nacional” expresó en ese sentido hace unos días el gobernador Rubén Rocha Moya en respuesta al cuestionamiento de que había acudido a apoyar las candidaturas de su partido al gobierno en los estados de Aguascalientes y de Durango, pues lo mismo se da tiempo para visitar comunidades –fuera de agenda— los fines de semana, que contribuir al avance político de la 4T en otras regiones del país, sin descuidar sus responsabilidades de gobierno.

Mientras anuncia su interés de llevar la obra del deporte a las comunidades más pobres de Sinaloa sin descuidar la atención a los niveles de alto rendimiento –y a unas semanas de haber iniciado el programa transformando comunidades con el que busca llevar una gran cantidad de obras para dotar de servicios básicos, como agua y electrificación, a muchas comunidades rurales—, el gobernador da cuenta de la inversión en la reparación y mantenimiento de semáforos, el arranque de una campaña de donación de armas, el avance en la legalización de carros, los ajustes en su gabinete y la advertencia de que todos sus funcionarios deben conducirse con buen trato a sus subalternos. Esta es sólo una pequeña muestra de su desempeño sometido semanalmente al escrutinio público, durante su “conferencia semanera”, ejemplo nacional de transparencia y respeto a la libertad de expresión en un gobierno estatal.

Lo mismo visita comunidades pequeñas y convive con sus habitantes, que atiende a líderes sindicales, a periodistas en la conferencia semanera, que felicita estudiantes en su día y asiste a eventos protocolarios, a la fundación de comunidades –como la de Santa María, de El Rosario—, que atiende en privado a líderes y políticos nacionales, como a Mario Delgado, dirigente nacional de Morena y al diputado Ignacio Mier, presidente de la Junta de Coordinación Política de la cámara de diputados, o que alterna con altos personajes del mundo empresarial como Ricardo Salinas Pliego o altos funcionarios del gobierno como el canciller Marcelo Ebrard y la jefa del gobierno de la ciudad de México, Claudia Sheinbaum, o acompaña a giras al presidente de la república.

Rocha Moya es un referente nacional. Fue el candidato a gobernador que obtuvo el porcentaje de votación más alto (56%) en el 2021 y a seis meses de su gestión, está posicionado como el gobernador mejor calificado del país. Tiene un estilo de gobierno muy cercano a la gente, de diálogo abierto y transparente, de respeto y trato justo a los trabajadores del gobierno y de atención permanente a las necesidades más urgentes de la población y, en lo político, ha hecho un gobierno incluyente, pues no sólo ha integrado a morenistas y pasistas –que lo apoyaron en su campaña—, sino que ha invitado a destacados personajes ciudadanos como a políticos de extracción panista y priístas sin ningún compromiso político-partidista y con las únicas condiciones de lealtad institucional, honestidad y eficiencia en su desempeño.

Por otro lado, la relación del gobernador con el poder legislativo es muy buena. Su  comunicación es excelente y de respeto a la división de poderes, lo que ha influido para que también haya una buen relación entre los partidos en el Congreso del Estado, de tal manera que la oposición tiene pocas reclamaciones de peso que hacerle, pues casi todo se resuelve en un marco de diálogo respetuoso y, en la medida de lo posible, por unanimidad, como fue el caso reciente de la aprobación de la Ley de Protección de Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas, que colocó a Sinaloa a la vanguardia nacional en materia legislativa en este campo.

Rocha Moya es uno de los más importantes activos políticos de Morena para la continuidad de la 4T a nivel nacional. Su papel en el senado para construir los cimientos jurídicos de la transformación y su avanzado desempeño en la construcción de un modelo de gobierno incluyente y abierto, eficiente y honesto, que le permiten cerrar la pinza entre lo nacional y lo local para concretar el cambio, le permite una visión integral del proceso.

Ha sabido interpretar puntualmente el espíritu de gobierno transformador del presidente López Obrador y se proyecta como referente para darle continuidad más allá del 2024.

Desde esta perspectiva, en los próximos 18 meses el Gobierno del Estado de Sinaloa y Rocha Moya podrían ser un referente nacional para generar sinergia y continuidad a la 4T en el país en el proceso electoral del 2024, pues la 4T no significa sólo hacer una buena administración de los recursos públicos. Significa gobernar con honestidad y con justicia, especialmente con los más desprotegidos. Significa promover el crecimiento y el desarrollo económico para lograr el bienestar social y el desarrollo humano de las mayorías y eso lo entiende y lo impulsa con convicción y entrega todos los días el gobernador Rocha Moya.

Las opiniones expresadas aquí son responsabilidad del autor y no necesariamente reflejan la línea editorial de ESPEJO.

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