Reflexiones

Dr. Jorge Rafael Figueroa Elenes

Un gran acierto la iniciativa para crear la Alianza del Pacífico: “Noroeste Mexicano en Transformación”

“Esta iniciativa seguramente potenciará el aprovechamiento conjunto de los vastos recursos naturales, humanos y de infraestructura con que cuenta la región”.

A mitad de la semana pasada, se reunieron los gobernadores electos de Sinaloa, Sonora, Baja California, Baja California Sur y Nayarit, para formalizar lo que se llamará Alianza del Pacífico: “Noroeste Mexicano en Transformación”. Se trata de la elaboración de una agenda regional para el desarrollo de la agricultura, pesca, ganadería, turismo, investigación científica y tecnológica, optimización del agua y seguridad pública, en las entidades del noroeste de México.

Por lo pronto, se habló de la creación de un sistema de investigación agropecuaria para el noroeste, en el que participarían los gobiernos de los estados, la Secretaría de Desarrollo Rural y el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología. Se planteó también la instrumentación de una política turística regional para impulsar un nuevo modelo turístico, en este caso en beneficio de las entidades del noroeste. Se trató el tema de la infraestructura de transportes, con especial interés en la modernización y extensión de la red ferroviaria. Para iniciar los trabajos de la Alianza del Pacífico, el gobernador electo de Sinaloa sugirió la creación de agrupamientos empresariales, el aprovechamiento del Corredor del T-MEC, la cooperación para contener la contingencia sanitaria y la constitución de una instancia pluriestatal, del más alto nivel, en temas de investigación básica y, ciencia y tecnología.

Lo anterior constituye una excelente noticia y una extraordinaria forma de iniciar la ruta para que Sinaloa pueda superar sus rezagos y consiga posicionarse, en el ámbito regional, nacional y mundial, en mejores condiciones en términos de competitividad. Habría que señalar que no es la primera vez que se plantea una iniciativa con estas características, pero nunca un gobierno estatal puso el tema sobre la mesa en forma tan contundente, ni estuvo tan cerca de concretarlo. Me incluyo entre los que piensan que impulsar el desarrollo regional a través de la integración de esfuerzos conjuntos de los gobiernos subnacionales no solo es posible sino deseable. En México, el caso más exitoso es de la región del Bajío y muy pronto se verán los resultados positivos para las entidades del sur sureste de México, que conforman el llamado Pacto Oaxaca.  

Mi interés por la integración económica de regiones subregionales me ha conducido a escribir en varias ocasiones sobre el tema y a orientar a mis tesistas a profundizar sobre estas temáticas, poniendo especial interés en el noroeste de México. Para este medio, escribí hace meses un artículo que titulé Integración regional y lazos migratorios en el noroeste de México, en donde doy cuenta de los beneficios que en el mundo ha tenido la concreción de acuerdos de esta naturaleza. En dicha colaboración, hago una caracterización de la región noroeste y destaco también su potencial, poniendo especial atención en la complementariedad que puede generarse entre las economías que la conforman.    

Digo, en una de las partes del texto, que es conveniente diseñar una estrategia de desarrollo regional integrado para el noroeste de México con el propósito de  conjuntar esfuerzos entre las entidades federativas de la región, para propiciar un mayor dinamismo económico derivado, entre otras razones; de la presencia de factores de complementariedad productiva y comercial; de la existencia de alianzas productivas, comerciales y tecnológicas que permitan abordar en mejores condiciones los mercados extrarregionales; de la planeación de una mayor promoción y concreción de inversiones; del aumento de las escalas de producción; de la ampliación y diversificación de las exportaciones; del aumento del comercio intrarregional; del diseño de políticas educativas estratégicas conjuntas; de la formación de cadenas productivas y; del aprovechamiento de otras potencialidades que ahora se están subutilizando de manera significativa. Se trata de crear las condiciones para el diseño y operación de un plan de desarrollo para la región que incluya los proyectos y los programas que resulten recomendables e identifiquen las estrategias alternativas de desarrollo regional que haya que impulsar, a fin de que resulten beneficiadas las distintas entidades que conforman la región.

La mayor parte de las reflexiones de la colaboración en mención, en realidad son producto de la actualización y adaptación de la primera parte de un libro que publiqué en 2015, en colaboración con los entonces estudiantes de maestría (hoy destacados doctores) Aneliss Aragón Jiménez y Tomás Jorge de Jesús Arroyo Parra. El libro se titula SINALOA Y EL NOROESTE DE MÉXICO. ELEMENTOS PARA LA CONSTRUCCIÓN DE UNA ESTRATEGIA DE DESARROLLO REGIONAL INTEGRADO.

Este libro consta de tres partes, la primera se llama EL NOROESTE DE MÉXICO Y LOS PROCESOS DE INTEGRACIÓN ECONÓMICA y aborda la temática que antes señalé, la segunda se titula LA INVERSIÓN EN CAPITAL HUMANO Y LA INVERSIÓN EN INVESTIGACIÓN Y DESARROLLO COMO FACTORES DEL CRECIMIENTO ECONÓMICO DE LA REGIÓN NOROESTE DE MÉXICO cuya orientación e importancia se explica por si sola. La tercera parte se llama INDUSTRIA MANUFACTURERA, FACTORES DE AGLOMERACIÓN Y CRECIMIENTO ECONÓMICO DE LA REGIÓN NOROESTE DE MÉXICO. Dicho lo anterior y esperando no aburrirlos y confundirlos con las menciones de carácter técnico que irán apareciendo durante el texto, utilizaré el espacio restante para compartir las conclusiones más importantes de la segunda y tercera parte del libro señalado.  

En su segunda parte, la investigación realizada estudia la influencia de las variables de capital humano e inversión en I+D sobre el crecimiento económico, particularmente en la región noroeste de México. De acuerdo con la revisión de la literatura y los resultados de este análisis, es posible confirmar la hipótesis sostenida de que las variables en mención tienen un impacto positivo y significativo sobre el crecimiento económico de dicha región. La utilización de técnicas estadísticas y econométricas resultó fundamental para poder explicar el comportamiento del conjunto de las variables incluidas en el análisis.

Los resultados alcanzados confirman la hipótesis planteada por los modelos de crecimiento endógeno, en el sentido de que los procesos de investigación y desarrollo y la inversión en capital humano explican el comportamiento de las tasas de crecimiento regional. El análisis de correlación realizado permite confirmar que, efectivamente, las variables en cuestión, crecimiento económico regional e indicadores de ciencia, tecnología e innovación, caminan en el mismo sentido. En particular, la región noroeste ocupa el tercer lugar de siete entre las regiones del país en cuanto a los indicadores tomados en cuenta.

El análisis exploratorio de datos espaciales fortalece también la hipótesis principal del estudio, coincidiendo los estados con más altos niveles de PIB per cápita con aquéllos con mayores grados de escolaridad y alfabetización, así como también en su mayoría, con los municipios en los niveles más altos de cada variable referida a educación. El análisis realizado resulta novedoso en la medida que, a diferencia de la mayor parte de los trabajos realizados sobre este tema, aquí se hace a través de la regionalización del país, además de introducir, de manera exploratoria, el análisis de fenómenos que poco se han tenido en cuenta en trabajos similares, como la hipótesis de dependencia espacial.

El trabajo empírico confirma además que los modelos utilizados explican adecuadamente el crecimiento económico a partir de las variables de capital humano e I+D. En primer lugar, el análisis a nivel nacional realizado a partir de indicadores referidos a becas y patentes en las entidades federativas del país revela el impacto positivo y significativo que tuvieron estas variables en la tasa de crecimiento del PIB nacional en los primeros 15 años del presente siglo.

Asimismo, el modelo que analiza el comportamiento de las variables para los municipios de la región noroeste de México confirma que tanto la tasa de alfabetización como el nivel de escolaridad de la población de 15 años y más, explican significativamente y de manera positiva el comportamiento del PIB per cápita de la región, concretamente en la primera década del siglo XXI. Además, se muestra que el impacto de estas variables es mejor expresado mediante un modelo que maneja datos de panel con efectos fijos en series de tiempo, afirmando que las diferencias entre los años tomados en cuenta son significativas.

En la tercera parte del libro, se muestran comportamientos importantes de la industria manufacturera en el noroeste de México. La primera caracterización de la región nos permite observar las diferencias en el grado de desarrollo entre las entidades que la conforman. Se recurrió a las técnicas de análisis regional para identificar qué entidades del noroeste presentan mayor grado de industrialización y cuáles de los subsectores de la industria son más relevantes en las entidades del noroeste de México y por último se procedió a la modelización econométrica la cual resultaría ser el punto central de este análisis poniendo a prueba las leyes de Kaldor para el noroeste de México, además de utilizar un modelo econométrico de aglomeración que vincula dichos factores con la industria manufacturera.

El análisis cumple con el objetivo planteado, debido a que se comprobó que la aportación del producto manufacturero y los factores de aglomeración son capaces de impulsar el crecimiento económico regional, además de explicar en qué medida se da este impulso y de realizar una descripción de los principales indicadores de la industria manufacturera por entidad federativa en la región. Fue posible también contrastar la hipótesis planteada, en tanto se comprobó que la industria manufacturera y los procesos de aglomeración han estimulado el crecimiento económico en la región noroeste de México y se han vuelto factores de suma importancia para impulsar el desarrollo.

Los datos muestran también las diferencias que existen respecto al grado de industrialización en el noroeste de México y se señalan cuáles son los subsectores que tienen mayor importancia en la región. Mediante la verificación del cumplimiento de la primera ley de Kaldor se observaron los efectos positivos que tiene la industria manufacturera sobre la tasa de crecimiento del producto, específicamente se indica que, por cada punto porcentual de aumento en la tasa de crecimiento del producto manufacturero, es posible esperar un aumento de medio punto porcentual en la tasa de crecimiento del producto total, por lo que existe una relación importante y positiva. Mediante la segunda ley de Kaldor se observó la relación lineal que establece la industria manufacturera con la productividad del mismo sector. El modelo econométrico de la tercera ley de Kaldor demuestra la relación entre la tasa de crecimiento de la producción manufacturera y la productividad del resto de los sectores. El modelo de aglomeración nos permite observar la relación positiva que se establece entre los principales tipos de factores de aglomeración que existen (personal ocupado, los factores intermedios y la osmosis tecnológica) con la industria manufacturera y con el crecimiento de la economía.

Hasta aquí el resumen de las conclusiones del libro.

Termino reiterando mi satisfacción y mi reconocimiento al nuevo gobierno estatal por rescatar esta iniciativa que seguramente potenciará el aprovechamiento conjunto de los vastos recursos naturales, humanos y de infraestructura con que cuenta la región.

Creo que estamos hablando de un nuevo modelo de desarrollo para la entidad y la región y, espero que nazca cumpliendo, al menos, con tres principios que me parecen básicos. Primero. Partir de un adecuado diagnóstico antes de establecer sus objetivos y metas, para después pasar al diseño de las estrategias que deberán anteceder el establecimiento de las políticas que incluirán los programas y los proyectos conjuntos. Segundo. Que los programas derivados de esta estrategia y sus respectivos responsables queden señalados explícitamente en los Planes de Desarrollo Estatal de todas las entidades federativas involucradas. Tercero. Que se creen los mecanismos y los instrumentos institucionales y legales para asegurar que la agenda de la Alianza del Pacífico: “Noroeste Mexicano en Transformación” tenga un carácter transexenal y supere la tentación al desvío o el abandono de la causa que le está dando origen. La perseverancia es importante y es bueno saber que iniciativas como esta requieren de un proceso de maduración y los beneficios esperados en su real magnitud se alcanzan a ver solo en el mediano y largo plazo.

Como referencia, hay que tener presente que el éxito (mayores tasas de crecimiento, mayor atracción de IED, mayores exportaciones, mayor industrialización, mayores niveles de PIB per cápita y mayor bienestar social) de la región del Bajío, se ha debido a los acuerdos entre actores y organizaciones que garantizan la continuidad de los proyectos (gobernanza); a la existencia de un Sistema Institucional y una Red territorial productiva que la conforman empresas, Universidades e Institutos Tecnológicos; a que cuenta con un Sistema de Planeación Estatal alineado a la integración; con un modelo de Desarrollo Regional basado en un Sistema de Información de la Región Centro Occidente y; con un Fideicomiso y un Programa para el Desarrollo de la Región.

Las opiniones expresadas aquí son responsabilidad del autor y no necesariamente reflejan la línea editorial de ESPEJO.

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