Reflexiones

EDITORIAL

Usar teléfonos celulares contra el Covid-19 en Sinaloa, pero no otro “Pegasus”

En caso de implementar el Gobierno de Sinaloa el uso de la tecnología digital en apoyo a la presente situación de contingencia, la decisión deberá ser acompañada del compromiso y voluntad para no violentar las normas que protegen el derecho a la privacidad.

Tal como lo hicieron países desarrollados durante las crisis por el virus Covid-19, el secretario de Innovación del Gobierno del Estado, José de Jesús Gálvez Cázarez, da a conocer que el seguimiento a enfermos de coronavirus y el monitoreo de la reactivación económica se realizará a través de los dispositivos de telefonía celular, con aplicaciones que ubicarán georreferencialmente, en tiempo real, a personas y empresas.

Una app activará alarmas si pacientes positivos salen de sus casas desobedeciendo la indicación de la cuarentena, recibiendo el llamado a guardar sana distancia, y otra determinará a las actividades productivas cuándo podrán iniciar operaciones y qué medidas sanitarias deben adoptar para la protección de trabajadores y clientes, en apego a las disposiciones de la Secretaría d Salud. En caso de desobediencia, actuarán las instancias conducentes.

En abril, cuando varias naciones se hallaban en la fase más intensa de la pandemia del Sars Cov-2, los dos gigantes de la tecnología, Apple y Google, dieron a conocer que en conjunto desarrollaban aplicaciones para geolocalizar a personas que han entrado en contacto con contagiados y vigilar que evitaran propagar la enfermedad, remarcando que respetarían la privacidad y que los participantes lo harían en forma voluntaria y anónima.

La reacción de organizaciones que defienden las garantías individuales, mismas que han denunciado que países del bloque comunista interfieren los teléfonos celulares para espiar la rutina de los ciudadanos, ponderó que la intervención de tales sistemas de comunicación deberá ceñirse estrictamente a lo relativo a coadyuvar con las autoridades sanitarias en materia de Covid-19 y bajo ninguna circunstancia saltar esa línea que determina la emergencia.

Es decir, en caso de implementar el Gobierno de Sinaloa el uso de la tecnología digital en apoyo a la presente situación de contingencia, la decisión deberá ser acompañada del compromiso y voluntad para no violentar las normas que protegen el derecho a la privacidad y se evite a toda costa caer en la tentación de convertirla en instrumento de control político, mercadológico o incurra en ilícitos como acceder y robar datos de estricta confidencialidad. En el contexto de crisis de la salud pública, lo que menos se necesita es otro “Pegasus”, el software de espionaje que el gobierno utilizó en México para detectar a sus críticos y adversarios.

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