Reflexiones

María Julia Hidalgo

Vida digital

Apenas ve los mensajes de los usuarios, el filósofo de banqueta echa a volar su imaginación; así sobre el amor, la vida, la naturaleza, la felicidad.

Una noche de insomnio, 40 años a cuestas, poco pelo y tres divorcios. Esa noche había poca imaginación en la cabeza del profesor de filosofía. Sin agua en el lavabo, sin trabajo y un constante recordatorio bancario que no le ayudaba a olvidar su precaria situación, al profesor no le queda otra que recurrir a su silencioso y fiel amigo; facebook. Una nueva identidad que le haga olvidar su triste vida. Un actor de cine, un apuesto magnate o un travesti brasileño; puede ser cualquier cosa en la red, lo que sea…hasta que sea descubierto.

La búsqueda termina, o empieza, al ver de nuevo la foto de Maikita del Villar. Con sus dos mil amigos, Maikita sonríe al mundo y confiesa: “Soy apasionada. Estudio La Filosofía y me gusta el tenis. Me gustan los hombres mayores con cabello. Conóseme (sic)”. El profesor sospecha que le lleva 20 años, le ha pedido ser “su amigo” pero pasan las horas y Maikita no responde. Él también tiene lo suyo y pone una foto de hace quince años. “Será que intuye que ya tenía propensión a la caída del cabello. No me quiere por calvo”. Apenas las dos y diez de la madrugada y el profesor ya toma cartas en el asunto. Abandona por un momento el monitor y empieza a rociarse Rogaine para la calvicie.

Con una ironía exquisita y un tema muy actual, Fabrizio Mejía Madrid hace de Vida digital una gran metáfora de este tiempo sedentario. Una novela llena de humor, —realmente te carcajeas y otras te quedas en blanco por tanta información—donde los personajes ridiculizan cualquier situación cercana. En ella aparecen los ecologistas que quieren salvar al mundo, los compañeros de secundaria de quienes no sabías nada, filósofos de la antigüedad que contrastan torpemente con el hombre moderno de hoy. Una historia narrada en primera persona donde se muestra lo fácil que resulta, en la actualidad, llevar una vida digital paralela.

Apenas ve los mensajes de los usuarios, el filósofo de banqueta echa a volar su imaginación; así sobre el amor, la vida, la naturaleza, la felicidad. “Facebook, 3:13 de la mañana. Sin Maikita del Villar, la red se convierte en una indagación sobre si nuestra felicidad es compatible. La gente en facebook a esta hora es triste. El usuario es el mensaje. Alguien con la fotografía de Patty Smith se describe así: ‘Soy torpe, la ilusa de mi casa, digo puras pendejadas’; Mariana. No me interesa nada y eso tampoco me interesa; Billy. No sabría como describirme”

“Facebook, 3:38 de la mañana. Antes navegar era ir al bosque, cortar árboles, hacerlos tablones y construir un barco… ahora ese enorme esfuerzo físico es deambular por ventanas innumerables apretando con el dedo. Nunca te detienes, sólo aprietas y vuelves a apretar. No hay forma de estarse quieto en este tipo de navegación. No hay puerto de llegada. Es pura deriva. Las islas están hechas de palabras e imágenes, las corrientes de anuncios, la lengua de sus pobladores de faltas de ortografía. Incontenible narcicismo, comentarios de urinarios. Red navegable. No existe tal cosa: o estás en el agua o te están sacando de ella…”

Pese a que Fabrizio Mejía ha escrito en varios medios como, La Jornada, Reforma, Letras libres, Chilango y Gatopardo yo lo conocí como cronista en un taller, con su obra: Septiembre. Zona de desastre, un cómic que narra los días posteriores a los terremotos ocurridos en la ciudad de México, en septiembre de 1985.

Una visión cruda y distinta donde surge la pregunta: ¿Podemos rescatar lo que se ha ido para siempre? Una historia que, según expertos, da muestra del mayor acto de desobediencia civil; cuando una sociedad se organiza y actúa, pese a la respuesta de sus autoridades.

“Lo que se espera de un escritor en América Latina es una mezcla de profeta, crítico, cómico, conciencia en el exilio, bondad, erudición y modestia. Prefiero la de que somos escritores para no ser simples borrachos”, una frase dicha por Fabrizio Mejía; un escritor honesto y culto que con sus letras es capaz de hacer reír y pensar. Vida digital es un buen comienzo para adentrarnos en su mundo.

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