Reflexiones

Óscar Fidel González Mendívil

El Rincón del Conspirador | Vida, vida, vida

No cabe duda, somos obsoletos y prescindibles.

СЕКРЕТНЫЙ ФАЙЛ X-2020

Comisario Tayna
Doom Industries Inc.

Tovarishch , espero que este reporte te alcance a tiempo. La vida se acaba. Falso. Nosotros estamos acabando con la vida en el planeta. A causa de los humanos, las poblaciones de vida silvestre se han reducido en 66% durante los últimos cincuenta años. Esto quiere decir que para 2016 habíamos conservado solo un tercio de los mamíferos, aves, anfibios y reptiles que había en 1970. Son datos del Fondo Mundial para la Naturaleza, el WWF, los del logo del pandita camarada.

En América Latina y el Caribe la pérdida de la biodiversidad es del 94%, la más grande del mundo. Piensa en eso, en esa parte del planeta matamos a casi todas las especies. De cien nos quedamos con seis. La amplitud de especies siempre fue la clave de nuestra supervivencia y ahora parecemos empeñados en destruirlas a todas.

¿Recuerdas al viejo Matvéyev en Dresden? Para poder ver el canal de MTV sin problemas le decíamos que el grupo Pink Floyd mandaba mensajes subversivos en sus videos y por eso debíamos estar atentos a sus transmisiones. ¡Hasta el cabrón de Vlad P. lo hacía! ¿Te acuerdas del video de ese grupo para la canción Take it back? En medio de las imágenes de destrucción de la naturaleza, de una instalación subterránea sale un hombre en un traje especial para protegerse de la radiación del sol. El suelo está completamente arrasado y él emprende un camino difícil hasta el último árbol en el mundo. Y cuando llega a él, vemos que trae un hacha en sus manos. Así estamos.

Podemos alegar que es culpa del capitalismo rampante o las formas arcaicas de producción de alimentos, pero lo cierto es que ya podemos despedirnos, se acabó la fiesta. Bienvenidos al fin de la humanidad. Ni siquiera vamos a acabar en otro Big Bang, este causado por misiles nucleares, no, nos vamos a extinguir en solitaria y lenta agonía, como la flama de la última vela en el altar de la Muerte.

Pero no te preocupes Tayna, que la vida es metaterrestre. Podrá terminar la vida humana en la Tierra, pero otra más seguirá, en el planeta y fuera de él. Así ha sido siempre. Este es el camino. Marte y Venus son los candidatos más cercanos. De la misma manera que en el mito romano el amor prohibido de estas divinidades engendró a la diosa Armonía, así los cuerpos celestes producen rastros vitales que los astrónomos descifran.

Para el astrofísico Ethan Sieguel, Marte no siempre fue un planeta gélido y en el pasado el agua fluyó sobre su superficie. De hecho, la evidencia circunstancial apunta a la posibilidad de que exista vida en el planeta rojo, en el presente. El vehículo explorador de la NASA, Curiosity, detectó que a medida que cambiaban las estaciones en Marte, se producían una serie de “eructos” de metano que salían del subsuelo, y que esto solo ocurría al final del invierno marciano y con el inicio de la primavera. Estas emisiones pueden ser el resultado de procesos biológicos, pero no se puede afirmar categóricamente que sean un signo indiscutible de vida, porque el metano podría también ser producido por procesos geoquímicos inorgánicos. En resumen, se necesitan más pruebas para probar o descartar la hipótesis de vida en Marte.

Pero Venus, comisario, es la nueva revelación en cuanto a vida extraterrestre, pues el pasado 14 de septiembre se publicó en la revista Nature un estudio liderado por la astrónoma de la Universidad de Cardiff, Jane Greaves, en el cual se da a conocer la existencia de fosfina en las nubes de Venus, un gas tóxico que podría ser producido por bacterias anaeróbicas, o sea, que no necesitan oxígeno para sobrevivir. La fosfina podría ser una señal de vida, pero Greaves es muy cauta y aclara que esto no es una prueba definitiva, sino tan solo es un posible indicio de su existencia.

Tayna, me queda claro que la vida humana no es la única importante o significativa. Y nuestro reemplazo puede ser que no provenga del espacio exterior, sino que nosotros mismos lo hayamos creado con materiales inorgánicos. No con células, sino con metal, plástico y circuitos electrónicos. Me refiero a los androides y los sistemas de inteligencia artificial o A.I.

¿Ya viste camarada que los japoneses construyeron un robot gigante tipo Gundam? Nos han estado diciendo en nuestras propias narices que lo iban a hacer, es un tema constante en sus series de animé que he podido rastrear hasta el manga Maguma Taishi de Osamu Tezuka en 1965, que después sería convertido en serie de televisión con el nombre de Monstruos del Espacio.

Además de robots de todas formas y funciones, las redes neuronales de A.I. empiezan a deshacerse de nosotros. Ya no necesitan guía humana para hacer las cosas, en particular dentro del área que se conoce como NLP, Natural Language Processing o procesamiento del lenguaje natural, que se encarga de ayudar a las computadoras a comprender, interpretar y manipular el lenguaje humano. Recomiendo un particular seguimiento del desarrollo de GPT-3, una red que crea textos al “leer” por sí sola otros escritos que la proveen de un contexto. En otras palabras, la máquina aprende sola a escribir y es capaz de escribir por sí misma reportes, cuentos o poesía.

No aprendemos tovarishch. Nos extinguimos por nuestra propia mano, creamos a nuestros reemplazos, y por si eso no fuera suficiente, el universo tiene todo el tiempo del mundo para generar a la nueva forma de vida dominante en la Tierra. No cabe duda, somos obsoletos y prescindibles.

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