Reflexiones

Dr. Jorge Rafael Figueroa Elenes

Vulnerabilidad, resiliencia y recuperación de las economías regionales de México ante la crisis global

De acuerdo con la OCDE, México será una de las seis economías más golpeadas por la crisis. Las características económicas, laborales, sociales y hasta educativas de los países explicarán la resiliencia a la crisis global y la capacidad para recuperarse.

Reciente, el diario EL ECONOMISTA analizó, en un trabajo de Ana Karen García, cuáles se esperan que sean, de los países que conforman la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), los que resultarán más afectados económica y socialmente por la crisis provocada por el Covid-19. Considera que son las características económicas, laborales, sociales y hasta educativas de los países, las que explicarán la resiliencia a la crisis global y la capacidad para recuperarse.

Precisa que, de acuerdo con la OCDE, México será una de las seis economías más golpeadas por la crisis y para llegar a esa conclusión parte de la situación y el comportamiento de cuatro indicadores básicos, el nivel de desigualdad en los países que conforman el organismo, la brecha educativa, la desprotección social y el trabajo vulnerable y, el peso de los servicios en la estructura productiva de los países. Considerando como válido este esquema, el propósito del análisis que ahora les presento es replicar el estudio, pero en los ámbitos subnacionales, considerando que estas variables pudieran explicar también, ante la crisis global, la vulnerabilidad y la capacidad de recuperación de las regiones de México. Veamos.

Analicemos en principio, para las entidades federativas de México, el nivel de desigualdad, partiendo de la información referida al Coeficiente de Gini, la diferencia de ingresos entre las poblaciones con mayores y menores ingresos y, su ubicación en el ranking nacional de acuerdo con el porcentaje de personas que perciben un ingreso laboral inferior al costo de la canasta alimentaria.

El Coeficiente de Gini mide la polarización o la concentración del ingreso en una escala del 0 al 1 en donde la cercanía al 1 implica mayor desigualdad.

En México, de acuerdo con los resultados de la Encuesta Ingreso Gasto 2018, el Coeficiente de Gini fue de 0.473, apenas por debajo de la cifra del mismo indicador en 2016, cuando fue de 0.503 y todavía por encima de 0.40 considerado el umbral a partir del cual la polarización entre pobres y ricos se considera como alarmante. Guerrero, Chiapas y la CDMX son las entidades que presentan los valores más altos para el Coeficiente de Gini, haciendo evidente la presencia de una mayor desigualdad. Con la menor polarización figuran Tlaxcala, México y Guanajuato. Sinaloa con 0.456 se ubica en la posición 23 en el ranking nacional de este indicador, ordenado de menor a mayor desigualdad en la distribución del ingreso.

Resulta relevanteseñalar que, en México, con excepción de Tlaxcala, todas las entidades federativas presentan Coeficientes de Gini por encima de 0.40, lo cual pone de manifiesto la evidente desigualdad existente en el ámbito regional.

Para analizar la desigualdad entre los ingresos más altos y más bajos en el país, el INEGI separa a las familias mexicanas en diez grupos de ingresos denominados deciles. El decil I incluye a los hogares con el nivel más bajo de ingreso (el 10 % más pobre) y el decil X corresponde a los hogares que reciben los ingresos más altos (el 10% más rico).

Las entidades con el mayor ingreso total promedio y las que ocupan las primeras posiciones, por el tamaño de sus ingresos, en el grupo de personas con mayor ingreso (decil X), o sea las más ricas son la Ciudad de México (CDMX), Baja California Sur y Nuevo León. Las entidades más pobres son Chiapas, Guerrero y Oaxaca, al ser las que presentan el menor ingreso total promedio y las que ocupan las últimas posiciones, por el tamaño de sus ingresos, en el grupo de personas con menor ingreso (decil I). Cabe señalar, para dimensionar el tamaño de la desigualdad entre las entidades ricas y pobres, que el ingreso promedio de la más rica (CDMX) es casi cuatro veces más grande que el ingreso promedio de la más pobre (Chiapas).

Además, la peor distribución del ingreso se observa en Guerrero, Chiapas y la CDMX, en donde el número de veces en los que el ingreso de los más ricos (decil X) supera el ingreso de los más pobres (decil I), es de poco más de 23 veces.

En Sinaloa, el ingreso de las personas en el decil X es 14 veces mayor que el ingreso de las personas en el decil I y corresponde a la posición 22 en el ranking de menor a mayor concentración del ingreso.

También puede identificarse cuáles son las entidades con mayor desigualdad, si consideramos en cada una de ellas el porcentaje de la población ocupada que recibe un ingreso laboral inferior o insuficiente para cubrir el costo de la canasta alimentaria. De acuerdo con datos del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL), para el tercer trimestre del 2020, los estados en peor situación son Chiapas (69.3%), Guerrero (62.6%) y Oaxaca (60.4%), mientras que las mejores posiciones corresponden a Baja California (25.8%), Chihuahua (27.6%) y Nuevo León (27.9%).

Sinaloa, en el ranking de peor a mejor posición se ubica en el puesto 20, con 39.4 por ciento.

Revisemos ahora la brecha educativa, considerando que también es una variable que juega un papel importante en la capacidad de las economías regionales para resistir y superar las crisis. Tomemos en cuenta el rezago educativo, el nivel de escolaridad, la tasa bruta de cobertura de educación superior y la población ocupada con estudios medio superior y superior, por entidad federativa.

Las entidades federativas con las menores cifras de personas en rezago educativo son la Ciudad de México (20.6%), Nuevo León (23.2%) y Sonora (25.1%), mientras que las que muestran las mayores cifras y el mayor atraso son Oaxaca (49.7%), Chiapas (49.4%) y Michoacán (46.8%). Prácticamente, en estas últimas entidades, la mitad de la población mayor de 15 años se considera con rezago educativo. Los mejores niveles de escolaridad corresponden a los mismos estados con el menor rezago educativo, Ciudad de México (11.1), Nuevo León (10.3) y Sonora (10.0), mientras que los más bajos se encuentran en Chiapas (7.3), Oaxaca (7.5) y Guerrero (7.8).

Para Sinaloa la cifra es de 33.3 por ciento y ocupa la posición 12 en el ámbito nacional.

Por lo que toca a la tasa de cobertura de educación superior, se observa que después de la CDMX (97.5%), Sinaloa (53.0%) y Nuevo León (48.4%) presentan los mayores niveles.

Caso contrario al de Oaxaca (19.7%), Guerrero (21.5%) y Chiapas (21.8%), que muestran los niveles más bajos. Por regiones, después de la Región Metropolitana, la Región Noroeste es la que presenta la mayor cobertura. La menor tasa de cobertura se observa en la Región Sur-Sureste.




Fuente: tomado de Visión y acción 2030. Asociación Nacional de Universidades
e Instituciones de Educación Superior (ANUIES, 2018)

Finalmente, en cuanto a la brecha educativa se refiere, observamos que los estados con el menor porcentaje de la población ocupada que cuenta con estudios de nivel medio superior y superior, son Guerrero (30.0%), Chiapas (30.4%) y Zacatecas (31.3%), mientras que los mayores porcentajes corresponden a la CDMX (56.7%), Sinaloa (53.6%) y Tabasco (48.6%).

Influye también en la vulnerabilidad de las regiones ante la crisis, el alto grado de informalidad que caracteriza el mercado laboral mexicano.

Según el citado estudio realizado por EL ECONOMISTA, en el país hay una gran cantidad de trabajadores con estudios profesionales laborando en plazas de baja cualificación, con ingresos bajos o sin acceso a prestaciones sociales. Se considera que poco más de la mitad del total de ocupados se encuentra en la informalidad, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo del INEGI y, se señala que, según los análisis de la OCDE, una cuarta parte de los trabajadores no están remunerados o son trabajadores autónomos. Adicionalmente, sólo el 50 por ciento de la población mexicana, al menos, está cubierta por algún programa de protección social.



Fuente: tomado de Otros indicadores económicos y sociales de corto plazo. www.coneval.org.mx

Sin embargo, la situación difiere de una región a otra, ya que, de acuerdo con el CONEVAL, al tercer trimestre el 2020, las entidades en la peor situación son Guerrero, Oaxaca y Chiapas, en donde la tasa de informalidad supera el 70 por ciento. En el otro extremo, con las menores tasas de informalidad se encuentran Nuevo León, Chihuahua y Coahuila, con cifras menores al 40 por ciento.

El último aspecto que estudiaremos para evaluar la fortaleza y la capacidad de respuesta de las economías regionales para reaccionar ante el impacto de la crisis, es el que refiere al peso que tienen las actividades terciarias en el conjunto de las actividades productivas estales, considerando que en aquellas en donde el peso es mayor, recibirán mayores impactos y su capacidad para recuperarse será más lenta.

Partamos de que el PIB nacional se compone en aproximadamente 65 por ciento por las aportaciones que hacen los servicios y el comercio, que incluyen el turismo, la industria del ocio y el entretenimiento, la cultura y la venta mayorista y minorista de mercancías y servicios, que son los que, por su naturaleza, primero se ven afectados cuando se trata de tomar medidas que eviten la proliferación de los contagios.

En tal sentido, podemos anticipar que las entidades que por esta causa se verán más afectadas son la Ciudad de México, Quintana Roo y Guerrero, entidades en las que el peso que tienen las actividades terciarias es de 91, 88 y 77 por ciento, respectivamente. Al separar las actividades terciarias en servicios y comercio, encontramos que en el primer caso (servicios), están tienen su mayor peso en Quintana Roo (58%), CDMX (49%) y Nayarit (45%), mientras que el comercio tiene sus mayores participaciones en las estructuras productivas estatales en los casos de México (25%), Sinaloa (24%) y Michoacán (24%).

En resumen, el planteamiento es en el sentido de que aquellas entidades o regiones con mayor desigualdad, más informalidad, menos educación y una estructura productiva más concentrada en los servicios, resentirán más la crisis por el covid-19 y les costará más tiempo y esfuerzo, el poder recuperarse.

Creo que otros elementos importantes que habría que considerar es el peso de las actividades primarias en las estructuras productivas estatales, ya que en muchos casos se han convertido en un factor de impulso y, obviamente, habrá que tomar en cuenta también, la vocación industrial y exportadora de ciertas regiones del país, que se verán beneficiadas por el fuerte vínculo que nuestra economía tiene con la economía norteamericana y por los primeros impactos de la puesta en operación del TMEC. En todo caso, algunas de estas variables estarían impactando el desempeño y las posibilidades de recuperación de las regiones de México en el corto plazo, pero otras serán las que expliquen los procesos graduales de recuperación en el mediano y largo plazo.

Por lo pronto y en refuerzo de este argumento, las cifras que pronostican el desempeño regional en México hacia el final del 2020 y en el 2021 (publicadas por Banamex), así como las cifras que ya se conocen del Indicador Trimestral de la Actividad Económica Estatal (ITAEE) para el segundo trimestre del 2020 (las del tercer trimestre del 2020 se conocerán hasta el 28 de enero de este año), revelan que, en general, los estragos de la crisis de presentarán con más fuerza en las entidades que muestran más debilidad y fragilidad en términos sociales y económicos, sin embargo se aprecian casos de excepción. Por ejemplo, Guerrero, Zacatecas y Nayarit, algunas de las entidades más vulnerables de acuerdo con las variables en la que se ha concentrado el presente análisis, efectivamente forman parte de las entidades con las mayores caídas en el trimestre II del 2020, el del mayor impacto de la crisis (hasta ahora). Sin embargo, para el mismo periodo, estados considerados como de alta vulnerabilidad como Chiapas, Michoacán y la CDMX, se ubican en el grupo con las menores caídas del producto estatal.

Para el cierre del 2020, Banamex ubica en el grupo con las caídas más drásticas (caída muy alta) a Querétaro y Coahuila (dos entidades industrializadas y exportadoras) y, a Baja California Sur y Querétaro (dos entidades en donde los servicios tienen un peso relevante). Llama la atención que no formen parte de este grupo ninguna de las entidades observadas en las peores ubicaciones en los aspectos considerados, ya que Chiapas es la que de acuerdo con el pronóstico presentará la menor caída en el país, mientras que Oaxaca y Guerrero, forman parte de las entidades con caídas media y alta, respectivamente. Para lo que hasta se considera el año de la recuperación, 2021, las entidades con mayores rezagos en desigualdad, educación, informalidad y diversificación de sus estructuras productivas, presentan para Chiapas, Guerrero y Zacatecas una recuperación media, una recuperación lenta para Michoacán y Nayarit y, una recuperación muy lenta para Oaxaca. Sinaloa también forma parte de este último grupo.

Estas entidades requieren de apoyos especiales para atender sus rezagos con visión integral y de largo plazo, no solo en la coyuntura, ya que su producto estatal y en consecuencia su producto per cápita, que ya era muy bajo en términos relativos, requerirá de mucho más tiempo para recuperar los niveles previos a la pandemia.   

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