Reflexiones

María Julia Hidalgo

Zona chilanga | Atada sobre las olas

¿En qué se transforman los sueños de muchos niños que crecen en un pueblo escondido? En la novela de Quezada, por lo menos, la vida de Rosa Melia toma un rumbo que nadie hubiera imaginado.

Rosa Melia abandona los estudios, se convierte en madre y se vuelve prisionera en un mundo de aparentes comodidades. La joven esposa se transforma en una mujer temerosa. A los pocos años de vivir bajo las constantes amenazas de un marido violento y posesivo, la suerte le cambia y su estado civil también; se convierte en viuda y queda sola con sus dos hijos. Lejos de entristecerse agradece su nueva vida y una nueva historia comienza. Por otro lado, la vida de Manuel Buendía se entreteje en una relación homosexual a la que también se somete por temor y soledad. Vidas paralelas que dejan ver la desdicha de ambos personajes quienes, aun proviniendo de familias pacíficas y respetables, se ven atados sobre las olas de la violencia por las que acotaron sus vidas. 

Un sabor a brisa mazatleca y un paisaje del valle sinaloense donde predominan los cultivos de tomate es la esencia de Atada sobre las olas; un libro al que se regresa para recordar lo que nos conforma. Una novela del amigo Óscar Manuel Quezada en la que se muestran costumbres y sabores de los pueblos sinaloenses, enmarcados en una historia de amistad que trasciende al tiempo, a la distancia, a la violencia y al desamor.

Manuel Buendía, un hombre lleno de añoranza y cierta melancolía decide escribir una carta a su amiga de infancia, Rosa Melia. Ensimismado en sus diálogos y bajo las tonalidades del sol, Manuel hace un recuento de su vida, partiendo de la tierra que lo vio nacer; El Verde, Concordia. Un paisaje serrano cargado de recuerdos infantiles con vagas imágenes de soldados golpeando y torturando a personas del pueblo contrastando con memorias más gratas que narran aventuras escolares entre amigos que empezaron a marcar su vida; especialmente la de Rosa Melia.

¿En qué se transforman los sueños de muchos niños que crecen en un pueblo escondido? En la novela de Quezada, por lo menos, la vida de Rosa Melia toma un rumbo que nadie hubiera imaginado. Estudiante destacada y comprometida, con un preferente gusto por las matemáticas, Rosa Melia sale de su pueblo y se instala en Culiacán para cursar estudios universitarios. De repente se siente atraída por un joven que la seduce, pero éste en realidad la quiere para su hermano. Sin saber cómo, se envuelve en una relación de la que ya no sale. Un embarazo no planeado precipita todo y, sin saber exactamente de lo que se trata, se convierte en la esposa de un narcotraficante.

Anécdotas y pasajes que dan a conocer la vida festiva y familiar de ambos personajes. Bailes de fin de año donde el sonido de las balas no asusta a nadie; todos saben que es parte de la celebración. Recuerdos narrados en primera persona por un protagonista que igual colorea el verde paisaje sinaloense que la vida nocturna en la ciudad de México. Nostalgias rurales y momentos urbanos donde se entremezcla ensaladas de tomate con aromas de café. Una mirada cercana donde Óscar Manuel Quezada, quien también ha pasado por el teatro universitario y el guionismo cinematográfico, cree que quien dispara verticalmente también puede hacerlo horizontalmente.

Otra obras del autor: Cuento y otros cuentos, Déjame que te cuente un sueño, Antes de que te marches y Momentos y otros pensamientos. También este mes de noviembre el colega celebra un año más de su novela Viernes trece de noviembre en París —al pie del Bataclan antes de los atentados—, un ataque donde murieron más de 130 personas… un momento presenciado donde Quezada fue sorprendido al igual que el mundo entero.

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