El asesinato del comandante de la PEP en pleno corazón del Desarrollo Urbano Tres Ríos, puso en grave riesgo a muchas personas y ante la vista de todos volvió a retar al Estado y su enorme aparato de contención de la narcoguerra.
EDITORIAL
Urge establecer acciones para que el periodismo se desempeñe con el profesionalismo y la responsabilidad que lo caracteriza.
Redacción Espejo
Al sentimiento de desamparo y de miedo que invade a la gente pacífica no se le puede añadir el abuso de instituciones de seguridad pública que en vez de cuidar proceden a atacar a los sinaloenses.
¿Hasta cuándo podrá el Gobierno de México ofrecernos la paz verdadera y duradera que garantice el respeto a la vida y al patrimonio de los sinaloenses?
Todo indica que la naturaleza procede a solucionar o al menos mitigar lo que le corresponde atender.
La narcoguerra continúa más intensa y por lo tanto los sinaloenses debemos ser más persistentes en la construcción de paz desde lo individual y colectivo.
A ningún gobierno le ha interesado atender esta "papa caliente" pues proceden heredarla de un sexenio a otro, lo cual hace crecer el problema en vez de resolverlo.
Sin entrarle en serio a atacar ambas cabezas, las de la extorsión y corrupción, el monstruo criminal seguirá vivo y reproduciéndose mientras las autoridades simulan que lo exterminan.
El caso de Julio César Chávez júnior debe transitar en el terreno de fiscalías y jueces a través del debido proceso de acusación probada y defensa garantizada.
A la acción de la fuerza pública para contener al crimen en Sinaloa le hace falta el gran trabajo del gobierno en el otro frente de batalla que es la salud mental.