Ciencia es el conjunto de conocimientos estructurados, obtenidos a través de un proceso de observación, razonamiento y experimentación al que se le denomina “método científico”. Por el contrario, Acientífico, con A, sería todo aquello que no se basa en dicho proceso.
Este método consta de 6 etapas fundamentales. No podemos saltarnos alguno de los pasos, repetir otro o no seguir el orden. Es necesario seguir los pasos en orden y con disciplina para asegurarnos que el resultado tenga fundamento, pueda ser verificado e incluso replicado por cualquier persona.
Los pasos son los siguientes: primero se observa o examina un fenómeno o situación; segundo, se plantea el problema a base de una pregunta clara, especifica y medible de lo que se observó; tercer paso, se formula una hipótesis, que es una “posible” respuesta o explicación a la pregunta que se formuló; cuarto es la experimentación, donde se diseñan pruebas y ensayos para comprobar si la hipótesis es correcta o incorrecta; quinto paso, se analiza la información, datos y resultados obtenidos en la fase de experimentación; y sexto y último se plantea una conclusión, que puede validar o rechazar la hipótesis plateada o simplemente no llegar a una conclusión convincente.
Es muy importante aclarar que en la ciencia es tan importante el reconocimiento del error como la comprobación de los aciertos. El error y el método permiten que alguien más cuestione los resultados y los replique. Entre mas veces se llegue a la misma conclusión, quiere decir que mayor porcentaje de validación tiene esa hipótesis, puede llegar a ser del 99.99%, pero nunca del 100%. Ese margen de error es lo que nos permite continuar cuestionándonos y reevaluándonos constantemente. Reconocer el error es lo mas valioso que aporta la ciencia.
A todos nos debieron de haber enseñado esto en la escuela, algunos lo aprendieron con mayor interés y vocación que otros, incluso hay quienes deciden dedicar su vida al estudio y aplicación de la ciencia. A dichas personas se les denomina “Científicos” y es un adjetivo que portan con orgullo.
Actualmente en México encabeza el gobierno una mujer que fue científica de trayectoria y formación académica, pero luego el tiempo el poder político la convirtió en una Acientífica, con A, por su desprecio al proceso analítico, ya que su único objetivo es justificar sus acciones.
Intenta gobernar a través del Dogma y la Superstición. Utiliza todo el poder del estado buscando imponer que aceptemos a ciegas sus doctrinas, carentes de pruebas, razón o fundamentos queriendo imitar el mismo estilo de su predecesor con la finalidad única de conservar el poder al costo que sea.
Manipulan los datos y la información de manera ofensiva y perversa. Saltan a conclusiones antes de formular las hipótesis o de realizar experimentación alguna. Implementan ocurrencias que no son replicables, ni se basan en ensayos previos que hayan sido comprobados y validados en algún otro lado. Inventan los contextos. Están ciegos a la observación y ven solo lo que quieren ver.
Como ejemplo muy notorio podemos observar la reforma judicial, que fue un proceso donde no se siguió el proceso ni se planteó primero la hipótesis, por el contrario, se inició con la conclusión antes de todo, se concluyó que la elección democrática de los jueces era más importante que sus capacidades, los tiempos, los riesgos, o incluso los mecanismos, y sin verificar las experiencias de otros países, sin hacer pequeñas pruebas o experimentos a ver cómo funcionaba, sin tomarse el tiempo, sin analizar, sin consultar o escuchar a expertos y sin permitir que los cuestionaran implementaron una reforma nunca antes vista, nunca antes aplicada y nunca antes establecida en ningún país de las características del nuestro.
“Histórico” es el adjetivo que utilizan para calificar a todas las ocurrencias que inventan sin darse a la tarea previa de analizar si siquiera tiene posibilidades de funcionar.
Lo mismo sucede con las obras faraónicas, acuerdos, reformas a las leyes y hasta automóviles, que primero se sueñan, luego se ordena su construcción y ya dejan para el ultimo la viabilidad de estas. ¿Quién la va a construir? ¿Cuánto va a costar? ¿De donde va a salir el dinero? ¿Para qué va a servir? ¿Cuál va a ser su impacto? ¿Cómo se va a recuperar la inversión? Todas estas parecieran ser preguntas sin importancia, cuando deberían de hacerse antes de tomar la decisión.
Personalmente, me gusta identificarme como un científico entusiasta. No tengo un título o diploma que lo avale, pero procuro siempre respetar el proceso, el cual no siempre es fácil, ni rápido, pero es esencial para tomar decisiones basadas en información confiable y minimizar el error lo mas posible. Utilicemos nuestra capacidad de razonamiento para no andar aclamando lo que no es, ni confiando en quienes mienten y engañan. Y cuando después de varios intentos no encontremos las respuestas, siempre está la fe.

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