Ante el desorden que provocó al interior de Morena y sus aliados la nominación de coordinadores estatales de la defensa de la transformación y la soberanía, y la deficiente defensa que se ha hecho en el caso de Andy, tuvo que reaparecer en público Andrés Manuel López Obrador con el pretexto de la presentación de su libro Pueblo (2026). La presentación del libro sirvió para enviar entre líneas el mensaje de que su liderazgo político sigue vigente, por aquello de la confusión de algunos que lo creían “muerto” políticamente y de paso le permitió identificar quienes siguen bajo su liderazgo (basta ver las declaraciones que hicieron) y quienes ya llevan agua a su propio molino al amparo del gobierno federal rumbo a las elecciones del 2027.

Las protestas por la falta de credibilidad en los resultados de las encuestas y el concepto de equidad de género (en el 2021 se aseguro que hubiera igual número de hombres y de mujeres en las candidaturas argumentando equidad de género pero esta vez hay 10 mujeres y sólo 7 hombres, lo cual fue avalado por Claudia Sheinbaum argumentando resultados en las encuestas), ha generado una agria confrontación entre grupos morenistas que continúa con la preparación para la designación de candidaturas a diputaciones y alcaldías y que amenaza con romper al Movimiento Nacional de Regeneración Nacional fundado por AMLO y que llevó a él y a Claudia a la presidencia de México.

La amenaza de ruptura de Morena a nivel nacional ha alentado el fortalecimiento de una potencial alianza opositora de los partidos de oposición y distintos sectores económico, social y de la sociedad civil, de tal suerte que las diferencias abismales, que últimamente habían separado al PRI y al PAN, parecen haber desaparecido de pronto, como se evidenció durante la asistencia de los dirigentes del PRI, Alejandro (Alito) Moreno y del PAN, Jorge Romero, al segundo informe del alcalde de Monterrey Adrían de la Garza, representante de uno de los grupos económicos más importantes del país, quien podría ser la figura en la que se concretara una alianza opositora.

Gran Alianza Opositora en Sinaloa

 

En esa misma línea, este sábado, mientras Imelda Castro trataba de consolidar la unidad ante unos 1500 militantes de Morena, PT y PVEM, Manuel Clouthier del Rincón y Guillermo Aarón Sánchez planteaban la posibilidad y la necesidad de una gran alianza opositora ante un lleno total del auditorio de la Asociación de Agricultores del Río Culiacán.

Si bien, una alianza opositora tiene pocas posibilidades frente a Morena y sus aliados unidos, sus posibilidades se multiplican si sucede una ruptura del partido gobernante. En Sinaloa este escenario es altamente probable, pues la confrontación es muy directa.

No sólo se le impidió el regreso al Gobierno del Estado a Rubén Rocha Moya –el más importante cuadro “obradorista” en Sinaloa—, sino que en cuestión de horas se adelantó el nombramiento de Imelda Castro como coordinadora de la defensa de la transformación y la soberanía y, no obstante que Rocha propuso a Graciela Domínguez como gobernadora interina, a menos de dos semanas de tomar posesión del cargo de gobernadora, Graciela le dio la espalda y empezó la remoción de los principales cuadros rochistas en la administración estatal.

Y aunque constitucionalmente tiene facultades para ello, por su cercanía política con el gobernador con licencia, con quien fue secretaria de educación, sin descartar un desquite por la purga de su gente en la SEPYC, más que una iniciativa personal parece el acatamiento de una orden política superior, pues ocurre a una semana de la visita a Sinaloa de la presidenta Claudia Sheinbaum, quien vino a refrendar todo el apoyo del gobierno federal a la gobernadora interina de Sinaloa. A cambio de qué?

¿Se equivocó Rocha?

 

Si bien Graciela hizo equipo de Rocha, primero como titular de la SEPYC y después como diputada federal, como concesión al equipo de Feliciano Castro, a quien Rocha ocupaba para que le coordinara el Congreso del Estado, la remoción de funcionarios rochistas, ejecutada por la gobernadora por orden (o sugerencia) superior, parece reafirmar el mensaje, no sólo a Rocha, sino al propio López Obrador en un abierto desafío por el mando político del país. No es casualidad, por ello, que AMLO reapareciera en público con el pretexto de la presentación de su libro. Esto apenas empieza.

En Sinaloa, en sustitución de los cuadros rochistas en el gobierno estatal, Graciela Domínguez dio posesión a Wilfredo Véliz Figueroa como Secretario de Administración y Finanzas, a José Manuel Acosta Bernal como Secretario de Obras Públicas, a Marco Antonio Zazueta, como subsecretario de normatividad e información registral, a Refugio Alvarez Montaño, como subsecretario de administración y a José Cipriano Serrano como director del ISIFE y a Aline Kristabel Guerra García, como directora del Trabajo y Previsión Social.

Así, el equipo de Graciela y Feliciano Castro buscarían fortalecerse desde el Gobierno del Estado para insertarse con un mejor posicionamiento en el próximo gobierno morenista de Imelda Castro y el debilitamiento de Rocha, no obstante, con el resurgimiento del obradorismo y la fuerza propia que mantenga Rocha, éste, si bien en cierto que ya no tendría el total control político del Estado, con la fuerza que le quede bien podría actuar como bisagra en las próximas elecciones y hacer ganar a la elección a la opción política que éste decida apoyar, pues si bien, en los últimos ocho años (desde el 2018) se desempeñó como un destacado cuadro en las filas de Morena, primero como senador y después como gobernador, en el equipo político de Andrés Manuel López Obrador, no hay que olvidar que antes sirvió durante 17 años a los gobiernos del PRI.

¿Qué necesita Rocha para quedarse en Morena? Aunque su participación al lado de cualquiera de las dos principales opciones políticas que vayan a la contienda tendría que ser muy discreta, su fuerza política es real, de ahí que tendría que garantizar su seguridad, quizá las alcaldías más importantes y el Congreso del Estado.

Hasta ahorita la percepción social es de que la competencia en Sinaloa entre el bloque de Morena y el de la oposición (partidos más sectores económico y social) podría ser muy pareja. A una manifestación político-social multitudinaria de la oposición en las calles de Culiacán, respondió Claudia Sheinbaum con un acto contundente con la estructura del Estado en el que dejó entrever que pondría todos los recursos del Estado para mantener a Sinaloa bajo el control de Morena.

37% de los sinaloenses, beneficiarios del gobierno

 

El 37% de los sinaloenses reciben algún beneficio del gobierno. Principalmente pensión a adultos mayores y becas a estudiantes desde educación básica hasta superior, además de jóvenes, discapacitados y pescadores, entre otros. Considerando que los estudiantes (hasta preparatoria) aún no están en edad de votar, el bloque morenista tendría asegurado un voto duro de cerca de un tercio del electorado. Y si la oposición “dura” sostenida desde la elección del 2021, es cercana a otro tercio de la población electoral, quedaría suelto un (tercer) tercio que definiría el resultado de la elección al momento de emitir su voto, o un poco antes, dependiendo de las estrategias con que se muevan los aspirantes y sus bloques electorales.

Es decir, aún con todo el apoyo del estado a favor del bloque oficial, la elección aún no está definida. En Sinaloa, particularmente, el papel de la sociedad civil y clase media (que antes no se metía mucho en política, pero que hoy está jugando un papel importante –como lo ha demostrado con su manifestación en las calles—, podría determinar el resultado de le elección. Pero si, adicionalmente, a la inconformidad entre Morena y sus aliados y la probable escisión de Morena con la eventual salida del equipo de Rocha, aventurar un resultado seguro se vuelve mucho más difícil.

Si las elecciones en Sinaloa se ganan principalmente con la votación en las ciudades más importantes, que concentran más de la mitad de los votos, y si la mayor parte de la oposición activa se ha manifestado sobre todo en Culiacán y Mazatlán y un tanto en Los Mochis (y considerando que es una elección intermedia y no hay un candidato presidencial con arrastre que influya en las votaciones locales, como AMLO en el 2018), los resultados electorales del 2027 podrían depender fundamentalmente del liderazgo que muestren los candidatos o candidatas que se postulen en los municipios más importantes y de las alianzas y acuerdos que se logren no sólo entre siglas de partidos y asociaciones, sino de grupos y líderes locales, distrito por distrito, sector por sector, colonia por colonia, ejido por ejido.

La hipótesis de la eventual participación del equipo de Rocha en el bloque opositor, aunque quizá muy aventurada, no se puede descartar por anticipado. Pero en este caso hipotético, las grandes preguntas son: ¿Se animarán Alito Moreno y Mario Zamora a pactar con Rocha rumbo a las elecciones del 2027, cuando ellos fueron a solicitar la intervención de Donald Trump para que promoviera la acusación y la orden de extradición de Rocha a los Estados Unidos?

¿Se animarán a pactar con Rocha para ganar Sinaloa a riesgo de que se sepa en los Estados Unidos y desatar contra ellos la ira Donald Trump?

¿Tendrán Alito y Mario Zamora la madurez política para dejar atrás sus diferencias y hacer una alianza con Rocha rumbo al 2027 en Sinaloa?

Las opiniones expresadas aquí son responsabilidad del autor y no necesariamente reflejan la línea editorial de ESPEJO