“Disculpa si mi protesta te incomoda, salí de mi lugar de trabajo para luchar por seguir produciendo la comida que alimenta a mi familia y a la tuya. Exijamos hoy nuestro derecho para que nuestros hijos lo conserven mañana”. Es la frase que se lee en una lona colgada por el productor Martín Lim en la manifestación de agricultores que se llevó a cabo el día 15 de enero del 2026.
La protesta puede resultar incómoda para algunas personas que dicen no tener vela en el entierro. Pero la realidad es que este es un tema que nos debería de preocupar y ocupar a todos los sinaloenses, a todos los mexicanos y a todos los seres humanos. Se trata de nuestra alimentación y la de nuestras familias, ¿de dónde viene?, ¿quién la produce?, ¿cómo se produce (calidad, inocuidad, sustentabilidad) ?, ¿qué seguridad tenemos de qué vamos a seguir contando con disponibilidad de los alimentos?
El productor no quiere estar en la calle protestando, quiere estar en el campo cuidando su siembra y cosechando.
Sale a las calles por necesidad. Por desesperación. Por una política que no cumple con los requisitos mínimos de la economía que es la rentabilidad de quienes producen los alimentos. El consumidor compra caro y el productor pierde dinero ¿Qué lógica tiene eso? ¿Qué está pasando en la cadena? ¿Dónde se está quedando el dinero?
Estás preguntas se buscaban resolver en un acuerdo nacional encabezado por el secretario de Agricultura, Julio Berdegué, pero a fin de cuentas fue mucho ruido y pocas nueces. Termino escuchando (como tanto le gusta hacer) y una vez que vio claramente cuál era el problema principal, decidió ignorarlo y esconderlo en lugar de afrontarlo. Así ha sido el desempeño de prácticamente todos los secretarios federales del sexenio pasado y de este: seguir órdenes del presidente y ahora de la presidenta, basadas en sueños e ideologías y no en la realidad.
Si Berdegué se dedicara a guiar y proponer, en vez de seguir órdenes, tuviéramos alguna posibilidad de encontrar soluciones.
No sé si él en lo personal sea capaz o incapaz, porque simplemente está jugando un rol donde no propone, no investiga, no planea. Solo concede los caprichos de su jefa (Claudia Sheinbaum Pardo). En lugar de mostrarle a ella el mundo tal cual es, trata incansablemente de imponernos a nosotros la visión del mundo fantasioso que existe en la imaginación de la Presidenta.
Se dice que la situación del campo es muy difícil. Yo la verdad la veo muy simple (aunque compleja), porque solamente tenemos que vender a un precio que pague los costos y que deje una utilidad relativa al trabajo, esfuerzo y riesgo que conlleva producir. Paralelo a eso podemos ir buscando la manera de ir reduciendo esos costos con tecnología, conocimiento, capacitación, estrategias de compra de insumos, eficiencias, etc., pero, primero que nada, lo elemental es poder vender nuestro producto a un precio justo. Hoy en día lo que se gana no paga ni los costos de producción. Los agricultores terminamos vendiendo maquinaria, tierra o activos para poder cumplir con el pago de los créditos y los insumos necesarios para producir. De esta forma ¿quién en su sano juicio quisieran continuar en esta actividad?
Si hablar de precios justos implica que los alimentos tengan que subir de precio, vamos teniendo esa conversación, porque, como con todos los demás productos, no podemos seguir simulando una economía que no existe. Si lo hacemos las consecuencias después serán peores.
En esta ruta y a este ritmo el futuro de la actividad es muy fácil de predecir que una actividad que no es rentable simplemente se abandona. Entonces, vienen varias preguntas: ¿Qué pasará con toda la gente que su ingreso depende de algún modo de la agricultura (empresas proveedoras de insumos agrícolas y sus empleados, arrendadores de tierra, comercializadores, financieros, mecánicos, fleteros, agricultores, trabajadores del campo, etcétera)? ¿A qué se van a dedicar ahora? ¿Esa cantidad de gente buscando un nuevo trabajo, le afecta o no a los trabajos actuales que no están ligados con la agricultura? ¿Depender de un país como Estados Unidos para que sea nuestro proveedor de alimentos es sano? ¿Respetará los acuerdos y los precios el día en que su producción no sea suficiente para ellos mismos, o el día que otro país le ofrezca más por sus productos? ¿No es más sano producir una buena parte de nuestros alimentos aquí mismo en el país y tener una economía circulando alrededor de ello?
Por eso y muchas más razones es tan relevante la mencionada frase de la lona porque la protesta es hoy. La solución la tenemos que encontrar juntos hoy, por el bien de todos. Ya mañana será muy tarde y poco habrá que se pueda hacer.

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