Me interesa hoy escribir sobre el Plan México, los Polos de Desarrollo Económico para el Bienestar (PODECOBI) y el futuro de la economía sinaloense. Partiré de un análisis titulado Evaluación Económica de los Polos de Desarrollo en México que formó parte del documento Situación Sectorial Regional México 26S1 elaborado por BBVA Research y que fue publicado el pasado mes de abril. Mi objetivo principal es identificar y caracterizar los Polos de Desarrollo Económico ubicados en el noroeste de México y la forma en la que Sinaloa debería aprovecharlos alineándolos al Plan Económico de Largo Plazo (PELP) que impulsa CODESIN.

El documento en mención reconoce que los PODECOBI constituyen la principal herramienta territorial del Plan México para ordenar la inversión, el empleo, la innovación y el establecimiento de empresas en espacios concretos, con la finalidad de estimular el crecimiento económico a partir de la implementación de una política industrial más activa y coordinada. En el análisis del BBVA se precisa también que los PODECOBI, como en otras partes del mundo, son zonas de desarrollo productivo o zonas económicas geográficamente delimitadas en las que los gobiernos facilitan la actividad productiva mediante incentivos fiscales y regulatorios, simplificación administrativa e infraestructura especializada. La evidencia muestra que el éxito de las zonas económicas depende de su articulación con capacidades productivas y de la continuidad de la política en el tiempo, más que de incentivos aislados. Los resultados prueban que la viabilidad de los Polos depende principalmente de la existencia de una base productiva previa y su integración a mercados externos, mientras que las capacidades locales, aunque necesarias, no son suficientes por sí solas.

Del documento del BBVA me interesa particularmente rescatar el planteamiento en el sentido de que para esperar que los Polos de Desarrollo resulten exitosos y cumplan con su objetivo, no basta con delimitar zonas, ni otorgar incentivos; sino que su efectividad depende de su articulación con capacidades productivas, infraestructura, capital humano y, sobre todo, de la continuidad de la política en el tiempo. Como he señalado, los PODECOBI son parte del Plan México que pretende ir más allá de la estrategia nacional basada en apertura comercial, disciplina macroeconómica e instrumentos sectoriales aislados. Se busca no solo atraer inversión, sino transformar la integración regional en mayor valor agregado doméstico, encadenamientos productivos y escalamiento manufacturero.

Dentro del Plan, los Polos del Bienestar se conciben como nodos industriales previamente habilitados, con tierra regularizada, infraestructura básica, conectividad logística y estímulos fiscales, con el objetivo de reducir tiempos y riesgos de instalación para las empresas. En total, se contemplan 15 Polos, cada uno con vocaciones sectoriales vinculadas a cadenas donde México ya cuenta con cierta escala productiva y proveedores potenciales. Se espera que de manera efectiva los Polos de Desarrollo constituyan la principal herramienta territorial del Plan para ordenar inversión, empleo, innovación y desarrollo de proveedores en espacios concretos. Que no sean únicamente receptores de inversión, sino articuladores de una política territorial que conecte empresas ancla, proveedores, formación dual, banca de desarrollo y capacidades tecnológicas.

Es importante señalar el vínculo que existe entre el Plan México, los PODECOBI y el Plan de Inversión en Infraestructura 2026–2030. Esto se debe a que los Polos de Desarrollo requieren acceso crítico a infraestructura energética, logística y urbana para operar como nodos industriales efectivos. La parte urbana se refiere a la provisión de vivienda e infraestructura social para la población que se asentará en torno a los Polos, lo cual evidencia que la viabilidad de los Polos depende también de condiciones sociales y urbanas.

Existen 15 Polos de Desarrollo ubicados en 14 entidades y sus vocaciones productivas tienen que ver con una amplia gama de sectores que incluyen desde actividades tradicionales como: agroindustria, textil y metalmecánica; hasta sectores estratégicos vinculados al nearshoring, como: automotriz, aeroespacial, electrónica, dispositivos médicos, energía y tecnologías de la información. En el noroeste de México hay 4 Polos de Desarrollo, San Jerónimo en Juárez, Chihuahua; Durango, Durango; Hermosillo, Sonora y; Topolobampo, Sinaloa.

El de Chihuahua tiene que ver con electromovilidad y dispositivos médicos, el de Hermosillo con semiconductores, energía y automotriz; el de Durango con movilidad eléctrica y autopartes y; el de Sinaloa, de acuerdo con la declaratoria oficial, tiene vocaciones para la manufactura avanzada; industria química y petroquímica; industria del plástico y del hule e; industrias metálicas básicas.

El análisis de BBVA Research destaca que uno de los hallazgos más relevantes es que los Polos de Desarrollo parten de niveles de madurez muy distintos. Algunos Polos se ubican en territorios con infraestructura industrial consolidada y presencia de empresas ancla como Hermosillo, Altamira o el corredor del Bajío (Celaya), donde ya existen clústeres automotrices, energéticos o logísticos que incrementan su probabilidad de atraer inversión en el corto plazo. Otros corresponden a proyectos de desarrollo que requieren inversiones significativas en infraestructura básica, servicios y capacidades productivas antes de poder operar plenamente, como es el caso de Reserva Zapotlán en Hidalgo, Chetumal en Quintana Roo y, yo creo, es el mismo caso de Topolobampo en Sinaloa. En estos últimos, la lógica no es tanto aprovechar un ecosistema existente, sino construirlo gradualmente a partir de la intervención pública y la atracción de inversión.

Por esta razón, considero que Sinaloa, en el marco del PELP, debería aprovechar el Plan México y los PODECOBI en dos sentidos, uno, diseñando una estrategia para que en el mediano y largo plazo Topolobampo pueda competir con el resto de los Polos que ya le llevan bastante ventaja y dos, diseñando una estrategia que permita aprovechar la proximidad con los Polos de Desarrollo en los estados vecinos del noroeste de México, cuyo nivel de maduración es evidentemente mayor.

El de Juárez tiene vocaciones productivas relacionadas con logística, innovación industrial, automotriz, electromovilidad, dispositivos médicos y servicios tecnológicos. Además, posee un destacado desempeño ligado a los subsectores de autotransporte de carga, equipo de transporte, profesionales, científicos y técnicos. Su gran ventaja, la cercanía del cruce con los Estados Unidos. De los PODECOBI del país, es de los que muestra mayor especialización productiva, de los que cuenta con mayores redes de suministro, con mayor atracción de Inversión Extranjera Directa y con una mayor disponibilidad de capital humano especializado en áreas vinculadas a sus sectores prioritarios.

El de Hermosillo tiene vocaciones productivas relacionadas con el sector automotriz, la producción de semiconductores, la energía y la manufactura avanzada, posee un destacado desempeño ligado a los subsectores equipo de transporte, computación y medición, maquinaria y equipo, eléctricos y generación. Su gran ventaja, la avanzada integración con las cadenas norteamericanas. También destaca en exportaciones y formación de capital humano especializado en áreas relacionadas con sus sectores prioritarios. Refleja una fuerte vinculación con mercados internacionales, consistente con su integración a cadenas manufactureras de exportación.

El de Durango tiene vocaciones productivas relacionadas con movilidad eléctrica, autopartes, electrónica, manufactura avanzada, textil, papel y automotriz, además posee un destacado desempeño ligado a los subsectores equipo de transporte, computación y medición, maquinaria y equipo, eléctricos y generación textiles y papel. Su gran ventaja, la conectividad carretera-ferroviaria. Presenta niveles relevantes en relación con su integración a cadenas manufactureras de exportación.

Así las cosas, en el marco de la construcción del Plan Económico de Largo Plazo, ¿cómo podría Sinaloa aprovechar los Polos de Desarrollo de los estados vecinos de Durango, Chihuahua y Sonora? Aquí algunas ideas.

Dado que Sinaloa cuenta con su propio Polo de Desarrollo, podría convertirse en un nodo de proveeduría para la industria automotriz y tecnológica que se impulsa en los Polos de Desarrollo del noroeste de México. Además, Sinaloa puede transformarse en la principal salida al Océano Pacífico de los Polos de Desarrollo de Durango, Chihuahua y Sonora, consolidando el Corredor Económico del Norte. Al actuar como la gran plataforma logística y agroindustrial de la región, el estado potenciaría sus puertos, carreteras y cadenas de suministro locales. Para eso es necesario expandir la capacidad de los puertos de Mazatlán y Topolobampo para recibir la carga industrial manufacturada en los polos de Durango, Chihuahua y Sonora.

Los Polos de Desarrollo constituyen también la oportunidad de aprovechar el potencial del llamado Corredor del Norte creado a partir de la puesta en operación de la autopista Mazatlán-Durango-Matamoros. Sería la oportunidad para optimizar el transporte terrestre de mercancías a través de este corredor clave, facilitando que las empresas duranguenses exporten a Asia de forma más rápida. Es la oportunidad también para impulsar proyectos ferroviarios que unan el norte de Sinaloa con las redes de Sonora y Chihuahua, y al sur con los estados del Corredor del Norte.

La proximidad con los Polos de Desarrollo vecinos parece también la ocasión propicia para la integración de cadenas de suministro y proveeduría. Por ejemplo, abastecer a la creciente población de trabajadores y centros urbanos de los polos de desarrollo mineros e industriales de Sonora y Chihuahua con el sector hortofrutícola sinaloense. Procesar materias primas e insumos agrícolas de los estados vecinos dentro de plantas sinaloenses para agregarles valor antes de su exportación marítima. Proveer servicios de ingeniería, mantenimiento logístico y distribución costera para los grandes distritos mineros activos en Sonora y Chihuahua.

Se presenta también la oportunidad de establecer con sentido estratégico alianzas energéticas y de capital humano especializado. Por ejemplo, aprovechar la red de gasoductos que conecta a Sinaloa con Sonora y Chihuahua para atraer industrias de manufactura avanzada que requieran energía limpia y competitiva y, diseñar clústeres educativos entre universidades y tecnológicos sinaloenses con las IES de los estados vecinos para formar capital humano a nivel profesional y técnico en áreas estratégicas.

Referencias

Gobierno de México (2025). POLOS DE DESARROLLO ECONÓMICO PARA EL BIENESTAR. Secretaría de Economía. México.
https://www.podecobi.com

Escalera, M., Diego L., Serrano, C., Vázquez, S. (2026). Situación Sectorial Regional México 26S1. Evaluación económica de los Polos de Desarrollo en México. BBVA Research. México.
https://www.bbvaresearch.com/publicaciones/mexico-situacion-regional-sectorial-primer-semestre-2026/

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