Este día del maestro y la maestra fue festejado por alrededor de 2 millones 61 mil 23 profesores, algo muy cercano al 1.53 por ciento de la población nacional y que atienden una matrícula estudiantil de 32 y medio millones de alumnos. Por cada 15.7 estudiantes hay un maestro en México. Y si nos referimos al porcentaje que ocupan los maestros respectos a la Población Económicamente Activa en México (PEA) este es de 3.2 por ciento. Esta es la masa de trabajadores de la educación en el aula en nuestro país que, sin entrar en particularidades, en ellos descansa la responsabilidad de la formación académica, técnica y científica de la población mexicana.
El justo reconocimiento al trabajo magisterial se originó con el Decreto de Venustiano Carranza el 23 de noviembre de 1917 que declara el día 15 de mayo como Día del Maestro. Fue un merecido reconocimiento por la labor sacrificada de quienes habían ejercido la tarea de enseñar y que también promovieron o se sumaron como soldados de la Revolución Mexicana. Destacan entre ellos Gabriel Leyva Solano, Otilio Montaño, Abraham González y la maestra Dolores Jiménez y Muro (esa mujer que aparece en la famosa foto de Villa y Zapata). Pero al designar un día del año para homenajear la heroica labor de quienes enseñaban los rudimentos de la educación en las zonas rurales y urbanas, incluyendo la educación en niveles medios y superior, no se hizo justicia en los salarios y prestaciones tan necesario para la dignificación de quienes hicieron del aula su segundo hogar y, en no pocas ocasiones el primero.
La labor del docente no siempre ha recibido el aplauso y el reconocimiento a su noble labor. Basta echar un vistazo a los años 1926-29. La Guerra Cristera convulsionó a México y entre sus víctimas estuvieron los maestros. Qué fue la guerra… a los maestros les cortaban las orejas por herejes… muchos perdieron la vida al representar el esfuerzo laico de llevar el conocimiento a las comunidades más alejadas. Ese conflicto bélico lo protagonizaron la Iglesia y el Estado Mexicano. Sus orígenes vienen de posturas y declaraciones políticas de ambas partes y cobra el carácter de guerra durante el gobierno de Plutarco Elías Calles que, en sus tiempos de gobernador de Sonora, expulsó a los curas católicos de ese estado norteño. Quienes trabajaban en las comunidades como maestros fueron vistos por el movimiento cristero como representantes del Estado que se enfrentaba a la Iglesia.
Muchos maestros fueron injustamente asesinados o se les amputaron las orejas como castigo por los miembros del movimiento cristero o sus seguidores. Y estos mentores tuvieron que buscar refugio en las ciudades, pues no pudieron permanecer en esas comunidades donde sufrieron esos ataques que ponían en riesgo su seguridad y sus vidas. Aún después de concluida la Guerra Cristera, los ataques continuaron.
Lázaro Cárdenas condenó la violencia contra los maestros rurales y dimensiona la memoria de las víctimas. El presidente consideró a los maestros como promotores de la transformación social y el agrarismo. Asiste al homenaje del 15 de mayo de 1935 y decreta que cada año se homenajeen a los mártires de la educación. Para evitar nuevos ataques armó a los profes rurales.
No deja de ser curioso observar que el decreto para reconocer a los maestros señala el 15 de mayo, fecha en que se conmemora la Toma de Querétaro y la rendición de Maximiliano de Habsburgo en 1867. Ese día alcanza cuerpo la esencia nacional con el triunfo de la República y al hacer merecido reconocimiento a quienes son pilares en la formación de la población mexicana, se identifica también el corazón y el alma de la Nación. Seguramente los generales Mariano Escobedo, Ramón Corona y Sóstenes de la Rocha y las valientes mujeres que fortalecieron las fuerzas de Corona y Ángel Martínez para derrotar al general Castagny en el combate de Veranos ,estarían muy orgullosos que en fecha tan distinguida, se haga homenaje a los maestros mexicanos.
Ahora esos dos millones de docentes sin la mejor distribución en el territorio nacional ni con los estímulos y prestaciones que debieran recibir por el esfuerzo y la importancia de la tarea que realizan, le dan vida a un sistema educativo que forma la mano de obra calificada, a los técnicos, profesionales y científicos que demanda el quehacer económico en todos sus niveles y la vida política, social y ambiental. No deja de llamar la atención sobre las limitaciones que aún presenta nuestra Nación para determinar de manera soberana el presupuesto de recursos federales para la atención de los renglones principales. Este 2026 se dedicarán 1billón 170 mil millones al pago de intereses de la deuda pública (4.1% del PIB), mientras en educación se invertirá el 2.9 % del PIB.
En vísperas de este Día del Maestro se profundizó un conflicto en Medio Oriente, que está sentando las bases para una nueva definición de lo que ahora llaman geopolítica mundial. Esta coyuntura obliga a México y su sistema educativo a redefinir estrategias en materia educativa. La dependencia tecnológica que hemos padecido históricamente y que se agravó bajo el modelo neoliberal, nos ha costado un ojo de la cara, como decía mi madre: antes de ello vendíamos tecnología petrolera a países como Brasil y al abandonar el Instituto del Petróleo, ahora importamos esa tecnología de quienes eran nuestros clientes; otro tanto vivimos con la agricultura, pues nuestro centros de investigación fueron cerrados y ahora dependemos en dicha materia de las semillas modificadas por las empresas transnacionales. Es hora de diseñar una estrategia que arrope nuestros sueños de independencia económica y sólo una inversión significativa en la educación puede forjar las generaciones que vuelvan a dar vida y vigor a los centros de investigación y a las universidades que pongan en manos de nuestros productores la tecnología, semillas y el diseño de una agricultura que garantice la soberanía alimentaria. Sin recursos, ni soñar con en ello podremos. Vale.
X @Oscar_Loza

Comentarios
Antes de dejar un comentario pregúntate si beneficia a alguien y debes estar consciente en que al hacer uso de esta función te adíeles a nuestros términos y condiciones de uso.