Por Jorge Rocha, académico del ITESO / ZonaDocs
Sin ninguna duda podemos afirmar que la detención y muerte de Nemecio Oseguera Cervantes (el Mencho), líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) será la nota más importante en el principio de año 2026. Todavía hay mucha información faltante para generar análisis políticos sólidos frente a lo que está sucediendo, al momento que se escribe este texto no están terminados los recuentos de los daños en todo el país y Jalisco y hasta ahora se reporta el deceso de 25 miembros de la Guardia Nacional, 15 agentes de seguridad heridos, 30 miembros del CJNG muertos y 70 detenidos, luego de la violenta reacción de los miembros de esta organización criminal, después del operativo realizado por el Ejército Mexicano en el municipio de Tapalpa, Jalisco. Me parece que todavía es prematuro para generar conjeturas sobre lo que vendrá después, ya que para algunos es un punto de quiebre en el proceso de combate a la delincuencia organizada y para otros vendrá un recrudecimiento de la violencia en el país. Habrá que ir con “pies de plomo” en el análisis de los datos y en el desarrollo de los acontecimientos.
Con la prudencia que el caso amerita, podemos hacer las siguientes reflexiones sobre este asunto:
- La detención y abatimiento de El Mecho significa el operativo militar en contra de la delincuencia organizada, más importante en el periodo de los gobiernos de la Cuarta Transformación y ratifica que la estrategia de seguridad implementada por Claudia Sheinbaum y su secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, se deslinda de la forma como Andrés Manuel López Obrador enfrentó el problema de la inseguridad en México. Lo que se caracterizó como la estrategia de “abrazos, no balazos” quedó en el pasado y el gobierno federal pasó a una forma distinta de encarar el problema. Habrá que seguir atentos a los siguientes pasos en la materia.
- No se puede dejar de lado que el gobierno de los Estados Unidos fue un factor clave para la implementación de este operativo, ya que las presiones de Donald Trump hacia el gobierno de México para actuar en contra de esta organización de la delincuencia organizada eran muy fuertes y además se corroboró que hubo un trabajo colaborativo en este asunto, sobre todo en labores de inteligencia. Parece que esta acción también ratifica que seguiremos viendo acciones de estrecha colaboración entre las dependencias de seguridad mexicanas y estadounidenses.
- Quedó claro que, en estos operativos realizados por el gobierno federal y las fuerzas armadas, los gobiernos estatales y las presidencias municipales implicadas en estas acciones, están al margen del diseño e implementación de los mismos. A estas instancias de gobierno se les notifica de la acción ya que fue realizada y más bien entran en acción a posteriori y para tratar de minimizar los efectos posteriores a la acción. Esto confirma que la confianza entre gobiernos estatales y la federación sigue siendo muy frágil y más allá de los discursos que hablan de coordinación y colaboración en estas labores, se sigue imponiendo la hipótesis de que para que funcionen estos operativos, los gobiernos locales no pueden participar de los mismos.
- La reacción de este grupo delincuencial luego de la detención de su líder, corroboró que la presencia territorial de esta organización era bastante grande y que cuentan con la capacidad para poner en vilo a ciudades del estado, como la Zona Metropolitana de Guadalajara, el Sur de Jalisco y Puerto Vallarta. La respuesta de esta organización supone que el trabajo para desmantelar estas redes delictivas todavía es mucha y no se puede agotar al operativo del pasado domingo. A las autoridades federales y estatales todavía les queda mucho trabajo por hacer. Lo que se incubó por décadas implica un arduo trabajo para pacificar al país.
- El domingo pasado fuimos testigos de las estrategias para desinformar y generar pánico en la población. La violencia que se presentó el fin de semana implicaba prudencia y cuidado, sin embargo, hubo quienes con ingenuidad o dolo, provocaron pánico innecesario al colocar información falsa o poner en redes sociales videos que no correspondían con la realidad. También es cierto que la información oficial fue a cuenta gotas y este vacío generó un enorme caldo de cultivo para la generación de caos. Queda claro que en este momento se requiere contar con información fidedigna y oportuna de parte de las autoridades y también se requiere de prudencia y calma de parte de la población. Ojalá que recuperemos esta experiencia y aprendamos para actuar mejor en otras ocasiones. Ahora lo que sabemos es que el día miércoles 25 de febrero todo regresa a la normalidad.
Esta más que claro que necesitamos paz en México, que esta demanda en la más importante en estos momentos y a todas y todos nos debemos poner en obra en lo que nos corresponda para que esto suceda.
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