Por Liza Schmidt

El panorama criminal de México podría estar al borde de una transformación profunda, ante la guerra entre dos facciones rivales del Cartel de Sinaloa, que amenaza con dividir al grupo en dos, según un nuevo informe.

Los dos principales líderes del grupo están actualmente en prisión en Estados Unidos. Joaquín Guzmán Loera, alias “El Chapo”, está tras las rejas desde 2017. Ismael Zambada García, alias “El Mayo”, fue capturado en julio de 2024 junto a uno de los hijos de El Chapo, Joaquín Guzmán López. Aunque los detalles no han sido confirmados, El Mayo acusó al hijo menor de Guzmán de haberlo engañado y de haber colaborado en su captura. Esta supuesta traición desató una guerra entre los Chapitos y la facción de los Mayiza, ambas lideradas por los hijos de los antiguos capos.

En su informe titulado “Cómo la fractura del Cartel de Sinaloa está redibujando el mapa criminal de México”, el Proyecto de Datos de Ubicación y Eventos de Conflictos Armados (Armed Conflict Location and Event Data Project, ACLED) analizó casos de violencia entre grupos criminales y enfrentamientos entre el Estado y el crimen organizado. InSight Crime, que mantiene una asociación de intercambio de datos con ACLED y fue consultor para el informe, habló con las autoras, Sandra Pellegrini y María Fernanda Arocha, para explorar lo que su análisis basado en datos sugiere sobre el futuro del grupo.

InSight Crime (IC): ¿Dónde se concentra la violencia y qué nos dice eso sobre el conflicto criminal actual?

María Fernanda Arocha (MFA): La mayoría de la violencia se concentra en zonas donde tradicionalmente han operado el Cartel de Sinaloa y sus facciones: principalmente en Sinaloa y otros estados de la frontera noroeste con Estados Unidos, que han sido bastiones históricos del grupo.

Sandra Pellegrini (SP): Hay violencia asociada a estas disputas internas, pero también violencia relacionada con cómo reaccionan los grupos criminales rivales a la fractura interna del Cartel de Sinaloa. Por ejemplo, en Sonora hay violencia vinculada tanto a la guerra interna del cartel como a grupos rivales que buscan aprovechar la situación para expandir sus territorios.

No hemos visto una expansión significativa de grupos rivales como el Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG), sino picos de violencia en zonas muy localizadas y estratégicas. Un ejemplo es Tijuana, donde confluyen varias organizaciones criminales: el Cartel de Sinaloa, el CJNG y el Cartel de Tijuana.

También hay otros grupos regionales que están sacando provecho de la situación. En Sonora, se observan aumentos de violencia de carteles locales independientes. En Chihuahua, en el norte, ha habido un repunte de violencia, especialmente alrededor del municipio de Guadalupe, como parte de la disputa entre La Línea y los Salgueros, una facción vinculada al Cartel de Sinaloa.

IC: ¿Estamos ante el fin del Cartel de Sinaloa como lo conocíamos?

MFA: El cartel ha cambiado —ya no se puede comparar con la organización monolítica que fue al inicio. Lo que vemos ahora es una red criminal compleja que mantiene alianzas y mecanismos que, cuando funcionan, les permiten manejar sus negocios y mantener bajos niveles de violencia. No sé si podemos decir que la organización principal aún existe, pero sin duda hay una red de familias tradicionales que han controlado históricamente la zona. Todo dependerá de las alianzas. Los Mayos parecen buscar apoyo en sus aliados históricos o en nuevas alianzas con grupos que ya operan en la región. Los Chapitos podrían estar buscando el respaldo de un grupo externo más grande. Habrá, sin duda, una transformación.

IC: ¿Cuál ha sido la respuesta del gobierno ante esta violencia? ¿Ha sido efectiva?

SP: Hemos visto una reacción fuerte del gobierno frente a la violencia en Sinaloa. Registramos un aumento del 33% en los enfrentamientos entre bandas y fuerzas de seguridad. Esto se ha visto en todo el país, pero especialmente en Sinaloa.

También comenzamos a registrar operativos contra activos criminales, destrucción de laboratorios de droga y sistemas de videovigilancia. Esta destrucción de activos se intensificó desde enero, claramente como resultado de la presión de Estados Unidos sobre México, ya sea por la amenaza de designaciones como organizaciones terroristas extranjeras o por medidas comerciales.

¿Ha sido efectiva? Aún es pronto para decirlo. Al menos en Sinaloa, hubo una leve disminución en los ataques contra bandas y civiles durante el primer trimestre de 2025. Sin embargo, hay reportes de un aumento de desapariciones forzadas y otras formas de criminalidad. ¿Entonces, es efectiva? Tal vez lo que estamos viendo es que los grupos criminales se están adaptando y optando por mantener un perfil bajo ante el aumento del escrutinio desde que fueron designados como organizaciones terroristas. Probablemente, veremos más criminales actuando con discreción.

MFA: Además, el informe solo cubre hasta marzo. En abril hubo un repunte de violencia contra civiles y choques entre bandas, lo que demuestra que quizá no ha sido tan efectiva. Pero es muy pronto para sacar conclusiones.

SP: También hay preocupaciones por el aumento en las detenciones de operadores criminales. Muchos dicen que es una repetición de la estrategia de decapitación, que consiste en atacar a los líderes visibles de los carteles para desestabilizar la organización. Sabemos que, a largo plazo, esta estrategia no es la más efectiva para combatir el crimen organizado, y que más bien contribuye a la fragmentación del panorama criminal, lo que genera más violencia. Es clave ver la respuesta del Estado no solo como reacción a la violencia, sino también como un actor que impulsa los cambios en el panorama criminal. Si se enfocan en el Cartel de Sinaloa y el CJNG, ¿qué pasará con las dinámicas de los grupos locales? ¿Aprovecharán que las grandes estructuras se ven obligadas a ocultarse? Entonces, no es solo la fragmentación del Cartel lo que está transformando el panorama, sino también la forma en que el gobierno responde.

Todos estos cambios que estamos viendo ahora tienen repercusiones más amplias a nivel nacional. Si se analizan los enfrentamientos entre bandas y los ataques a civiles en el resto del país —excluyendo Sinaloa— la violencia ha aumentado en el primer trimestre en comparación con el último de 2024. Así que la respuesta de seguridad centrada en zonas específicas también abre espacio para que otros conflictos, que estaban latentes en otras regiones, salgan a la luz. Es fundamental seguir observando lo que ocurre en esos lugares mientras la estrategia de seguridad se concentra en otras zonas. Solo con el paso de los años podremos dimensionar completamente este cambio.

Imagen principal: Un tablero de anuncios con carteles de personas desaparecidas en Culiacán, México. Crédito: Victoria Dittmar.