Los Cabos, Baja California Sur.- La experiencia de Bahía de La Paz demuestra que la colaboración entre comunidades locales, organizaciones de la sociedad civil, academia, gobierno y la Agencia de Cooperación Internacional de Japón (JICA) ha permitido impulsar con éxito un proyecto de restauración marina mediante arrecifes artificiales tipo Shell Nurse, una iniciativa que, según Marina Robles García, puede replicarse en todo el Golfo de California.

Al participar en el panel “La Cooperación Internacional para la Restauración de los Ecosistemas Marinos – El Caso Bahía de La Paz”, durante el Summit 2025 de Foro Mar de Cortés, la Subsecretaría de Biodiversidad y Restauración Ambiental de la Semarnat, subrayó que este proyecto basado en el concepto japonés satoumi les pareció tan atractivo que lo abrazaron y decidieron que podía ser un tipo de proyecto escalable a otro nivel.

“Necesitamos recuperar esperanzas, mostrarle a la gente que sí es posible que recuperemos estos sitios, por eso nos pareció tan atractivo el proyecto bajo la lógica de un concepto que surge de grupos de investigadores y organizaciones de esta región del país, que son las Áreas de Prosperidad Marina”, expresó.

La funcionaria explicó que México enfrenta una deuda ambiental con sus ecosistemas, marcada por décadas de deterioro. En respuesta, el Gobierno federal ha identificado 50 sitios prioritarios de restauración para 2025, 28 más para 2026 y hasta 240 para 2050.

El caso de Bahía de La Paz destaca como un modelo en el que confluyen comunidad, ciencia y cooperación internacional, factores esenciales para garantizar resultados sostenibles.

Un proyecto que convierte desechos en vida marina

 

El modelo, impulsado desde 2016 por el Gobierno de Baja California Sur con apoyo de la Agencia de Cooperación Internacional de Japón (JICA), surgió para resolver un problema local: el acumulamiento anual de más de 1,440 m³ de conchas que contaminaban el entorno marino, explicó Carolina Armenta Cervantes, titular de SEPUIMM y Presidenta del Consejo Satoumi.

La solución llegó al adoptar la tecnología japonesa Shell Nurse, que transforma esas conchas en arrecifes artificiales.

“Estos arrecifes generan un nuevo hábitat para la reproducción y alimentación de peces, mejorando la biodiversidad y fortaleciendo la economía pesquera, al fomentar un aprovechamiento sustentable de los recursos”, explicó.

Con una inversión inicial del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) de más de 1.4 millones de pesos, se instalaron 283 estructuras Shell Nurse, que ya han sido colonizadas por 38 especies de peces y más de 205 de invertebrados, incluidos ejemplares de alto valor comercial como huachinango, mero y jurel.

Japón y México, aliados en la regeneración marina

 

Chiaki Kobayashi, Director General de JICA en México, destacó que la agencia lleva más de 53 años trabajando en el país y que este proyecto representa un ejemplo sobresaliente de transferencia tecnológica y cooperación cultural.

“Satoumi es una palabra japonesa en la que sato significa hogar y umi en mar, hogar en el mar. Ese concepto es un concepto de desarrollo sostenible, particularmente basado con las comunidades, considerando el aspecto ambiental y el desarrollo socioeconómico comunitario como una cuestión principal de ese concepto”, explicó.

A través del Consejo Satoumi, técnicos y pescadores sudcalifornianos han aprendido sobre restauración marina, gobernanza comunitaria y manejo responsable de recursos costeros, fortaleciendo las capacidades locales para mantener vivo el proyecto.

Gobernanza y sostenibilidad, claves para escalar el modelo

Desde el Banco Interamericano de Desarrollo, Carlos Guaipatín, especialista en Competitividad e Innovación, subrayó que el valor del proyecto radica en su enfoque integral.

“Va mucho más allá de lo ambiental, nos invita a reflexiones más profundas dentro de nuestra relación con la naturaleza, por eso este proyecto nos parece maravilloso, un proyecto de desarrollo sostenible y que no solo incida en el medio ambiente, sino que incida en mejorar la vida de las personas”, expresó.

Agregó que el BID apoya estudios para valorar el impacto económico de la regeneración marina y fortalecer la gobernanza, porque sin instituciones sólidas, cualquier esfuerzo ambiental corre el riesgo de ser momentáneo.

Un ejemplo para el Golfo de California

 

La experiencia de Bahía de La Paz se perfila ahora como el primer rancho marino del Golfo de California, con la meta de instalar mil nuevas estructuras Shell Nurse que amplíen los beneficios ecológicos, pesqueros y sociales.

Su éxito podría detonar nuevas políticas públicas y esquemas de financiamiento para replicar la restauración marina en otros estados costeros del noroeste mexicano.

El panel fue moderado por Alejandro Robles González, Director General de NOS Noroeste Sustentable, una de las organizaciones de la sociedad civil que ha estado involucrada en el desarrollo de este proyecto de arrecifes artificiales y áreas de prosperidad marina.

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El Summit 2025 reafirma el compromiso de Foro Mar de Cortés con la integración y el desarrollo regional a través de la innovación, la sostenibilidad y la prosperidad social, consolidándose como un espacio que conecta múltiples sectores para diseñar y construir un futuro compartido y resiliente para la región del noroeste mexicano.