Culiacán, Sin.- En Sinaloa, el cooperativismo pesquero no es algo nuevo ni una respuesta improvisada ante la falta de empleo u oportunidades. Tiene raíces que se remontan a 1924, en pleno periodo posrevolucionario, cuando se fundó la primera cooperativa, no solo del estado sino del país, en Escuinapa.

De acuerdo con el estudio “Las cooperativas pesqueras de los esteros del Sur de Sinaloa 1924-1981” de Rigoberto Arturo Román Alarcón, la Unión de Pescadores de Escuinapa, S.C.L. fue constituida en 1924 dentro del sistema lagunar Chametla-Escuinapa. Para 1925 ya agrupaba a 150 pescadores organizados para acceder a concesiones de explotación de camarón, en un contexto de disputa con antiguos concesionarios privados que aprovechaban los esteros desde finales del siglo XIX.

La cooperativa surgió tras el decreto emitido por Venustiano Carranza en 1918, que otorgaba preferencia a trabajadores organizados para la explotación pesquera. Más tarde, en 1928, bajo el gobierno de Plutarco Elías Calles, se consolidó el modelo al otorgarse exclusividad a cooperativas en la región.

Es decir, el cooperativismo sinaloense nació como una respuesta colectiva ante la disputa por recursos naturales, buscar su aprovechamiento y con respaldo del Estado, en un momento de reorganización económica nacional en el que la organización social era clave para acceder a derechos productivos.

Tradición sin diagnóstico claro

 

Cien años después de esos primeros esfuerzos, el sector enfrenta un problema básico como el que no existe claridad sobre cuántas cooperativas operan realmente en la entidad y no hay un marco jurídico estatal que respalde de forma integral sus actividades organizativas y comunitarias.

Eduardo Gómez González, presidente del Parlamento Nacional de Profesionistas en Sinaloa, señala que las cifras varían entre dependencias y que, pese a la historia cooperativista de la entidad, no hay un padrón estatal confiable.

Apuntó que, aunque hay estimaciones no oficiales, se habla de más de mil 400 organizaciones, de las cuales alrededor de 700 serían cooperativas en Sinaloa. Sin embargo, no se sabe cuántas están activas, cuántas se encuentran en suspensión ante el Servicio de Administración Tributaria ni cuántas han desaparecido.

La cultura del cooperativismo está fuerte en Sinaloa, pero falta la parte de la autoridad para que todos los tipos de cooperativas avancen. La actual ley federal solo incluye a las productivas y las del acceso a apoyos; se requiere una ley que les permita ordenarse, organizarse y acceder a financiamientos para que este espíritu se conserve”, dijo Gómez González.

Señaló que incluso los registros del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) no coinciden con estimaciones locales. Sin diagnóstico claro, advierte, es difícil diseñar políticas públicas efectivas.

Apuntó que actualmente las cooperativas más visibles siguen siendo las del sector pesquero. En contraste, existen pocas cooperativas de consumo y aún menos de ahorro y préstamo, pese a que la legislación federal permite que estos modelos existan.

Para el dirigente, el problema no es solo financiero, sino cultural e institucional, ya que, desde su punto de vista, hace falta difusión de las bondades del cooperativismo, capacitación continua y una estrategia estatal que fortalezca al sector más allá de la simple entrega de recursos económicos.

Más allá del componente económico, el cooperativismo plantea, explicó, un modelo de aprovechamiento colectivo de recursos naturales. La explotación individual ha generado crisis ambientales en distintas regiones del país; como ejemplo mencionó lo ocurrido en las Islas Revillagigedo y las Islas Marietas, donde fue necesario restringir actividades ante el deterioro ambiental.

En ese sentido, Gómez González plantea que el cooperativismo puede ser una herramienta para armonizar crecimiento económico y sustentabilidad, especialmente en comunidades rurales donde los jóvenes no encuentran empleo formal.

¿Hay respaldo legislativo?

 

El vacío normativo y la falta de registro claro han generado una respuesta reciente desde el Poder Legislativo estatal. Diputados del Congreso del Estado de Sinaloa impulsan, desde la Comisión de Pesca y Acuacultura, la primera Ley de Fomento de Cooperativas, con el objetivo de ordenar, transparentar y regular a miles de organizaciones que hoy operan sin supervisión adecuada.

La iniciativa busca establecer mecanismos de registro, fiscalización y acceso a programas públicos, profesionalizar al sector y evitar la proliferación de estructuras opacas o “fantasma”. El proyecto se discute en el marco de foros como la ExpoCoop del Noroeste 2026, donde actores públicos y privados buscarán dialogar sobre la modernización del sector.

Tenemos muchas en el sector pesquero, pero las que están en la zona rural podrían desaparecer y en las ciudades son muy pocas. Por eso queremos aliarnos con el Congreso del Estado para poder empujar una ley que nos ayude a formar un padrón, buscar mecanismos confiables y garantizar preservar este legado histórico y también brindar estabilidad a quienes las forman. Eso queremos discutir en la ExpoCoop del Noroeste 2026”, dijo Gómez González.

Cabe mencionar que esta ExpoCoop del Noroeste 2026, se realizará en la ciudad de Los Mochis, Ahome, el 25 y 26 de marzo. El evento iniciará de 08:00 de la mañana a 05:00 de la tarde y se prevé contar con 50 stands donde habrá cooperativas presentando sus esquemas y productos.

MÁS NOTAS SOBRE LA PESCA EN SINALOA: